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Carstens pide nuevas políticas monetarias

Los bancos centrales de los mercados emergentes podrían imitar a sus contrapartes del mundo desarrollado y convertirse en “formadores de mercado de última instancia”, mediante el uso de políticas monetarias no convencionales para intentar estimular sus decadentes economías, según el gobernador del banco central de México.
Jonathan Wheatley
17 enero 2016 21:11 Última actualización 18 enero 2016 5:0
FT.  Carstens pide nuevas políticas monetarias.

Una de las sugerencias es incluir el intercambio de activos de alto riesgo por pasivos menos riesgosos. (El Financiero)

Los bancos centrales de los mercados emergentes podrían imitar a sus contrapartes del mundo desarrollado y convertirse en “formadores de mercado de última instancia”, mediante el uso de políticas monetarias no convencionales para intentar estimular sus decadentes economías, según el gobernador del banco central de México.

Los comentarios hechos por Agustín Carstens se suman a un creciente coro de preocupación acerca del deterioro de las perspectivas para los mercados emergentes en 2016, encabezadas por una desaceleración económica en China.

“Los mercados emergentes deben estar listos para una crisis potencialmente severa”, dijo Carstens al Financial Times. “El ajuste podría ser violento y las autoridades deben estar listas para ello”.

Las autoridades y los economistas han advertido que las grandes ventas de acciones y bonos de los mercados emergentes por parte de inversionistas internacionales desde mediados del año pasado amenazan con provocar una crisis crediticia que les dificultaría a las compañías de los mercados emergentes satisfacer el servicio de sus deudas.

Muchas compañías de mercados emergentes se han llenado de crédito barato en la última década, después de un auge de los productos básicos y las políticas monetarias ultra laxas. Conforme se retiren los inversionistas, esos costos aumentarán.

Carstens dijo que la respuesta política necesaria por parte de los bancos centrales de los mercados emergentes no llegaría a ser una “expansión cuantitativa” completa, la compra a gran escala de activos financieros realizada por la Reserva Federal y otros bancos centrales de los mercados desarrollados.

Pero incluiría el intercambio de activos de alto riesgo y con vencimiento a largo plazo en manos de inversionistas por pasivos de menos riesgo y con vencimiento a menores plazos de bancos centrales o de gobiernos.

Michael Dooley de Drobny Global Advisors escribió un artículo para el Banco de Pagos Internacionales en septiembre de 2014 cuestionando si los bancos centrales de los mercados emergentes podrían actuar como formadores de mercado de última instancia.

Señala que, cuando un banco central compra activos en el mercado, paga por ellos con bonos propios o del gobierno o con otros pasivos, lo cual, efectivamente, inyecta dinero al sistema financiero.

La operación funcionaría solamente si los participantes en el mercado creen que el gobierno es solvente y que sus pasivos mantendrían su valor contra una moneda extranjera, como el dólar estadounidense.

Esto podría funcionar en el caso de México, dice, añadiendo que tales políticas bien podrían ser puestas a prueba allí dada la “inmensa” cantidad de deuda de bajo interés en el sector privado mexicano.

Alberto Gallo, jefe de investigación de macro crédito de RBS, dice que China ya está utilizando esta política a través de su llamado equipo nacional de grandes instituciones financieras.

Carstens dijo que China estaba yendo más lejos de lo que él les recomendaría a otros mercados emergentes.

Gallo dijo que China era un caso diferente, en parte por el enorme tamaño de sus reservas de divisas y, en parte porque es una nación con un partido único.

A otros mercados emergentes, dice, les resultaría imposible mantener sus propias monedas mientras se involucran en este tipo de compras de activos a gran escala.

El resultado sería un aumento de la inflación, lo cual afectaría económicamente a los sectores más pobres de la población.

Señala a Brasil como un país que enfrenta “un equilibrio social muy frágil”.

Gallo añade que RBS espera que la moneda china se deprecie al menos un 10 por ciento frente al dólar estadounidense en los próximos 12 meses, y que arrastre consigo a otras monedas de mercados emergentes.

“Habrá una crisis crediticia en los mercados emergentes y los bancos centrales tendrán que lidiar con una situación muy difícil”, dice.

Dooley va aún más lejos, y predice una crisis crediticia en los mercados desarrollados también, conforme el crecimiento estadounidense eleva las tasas de interés más rápido de lo que esperan los mercados.

Según él, la confianza y la solvencia serán la clave para los mercados emergentes. “México tiene en Carstens a alguien a cargo que entiende lo que está sucediendo”, dice. “No todos los países cuentan con alguien así”.

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