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Tesla tiene un problema que encantaría a otras empresas

Cualquier empresa desea que sus lanzamientos sean un éxito rotundo y que los pedidos caigan del cielo; sin embargo, el éxito de Tesla resultó ser una debilidad, pues la capacidad de producción de la empresa de Elon Musk se ha visto rebasada.

A la gente le gustan mucho los autos eléctricos de Tesla y las fábricas no pueden producir lo suficientemente rápido. A la mayoría de las empresas les encantaría estar en esa posición. Pero para Tesla, se está convirtiendo en un problema.

El máximo responsable ejecutivo, Elon Musk, dio a conocer esta semana los resultados trimestrales de Tesla y dio una actualización de hacia dónde se dirige la empresa de rápido crecimiento. Estas son algunas áreas potenciales de retraso:

Tesla ha retrocedido su pronóstico para todo el año para las ventas de vehículos. La compañía tiene como objetivo entregar entre 50 mil y 55 mil vehículos este año. El objetivo anterior fue de 55 mil, sin la gama más baja.

El déficit potencial se debe a posibles retrasos en torno al SUV de la era espacial, totalmente eléctrico, de la empresa, el Model X. Ese vehículo, que originalmente iba a salir a la venta en 2014, está programado para hacer sus primeras entregas en septiembre, con el aumento de la producción en el cuarto trimestre. Tesla advirtió que un retraso causado por un solo proveedor retrasaría 800 vehículos de la compañía por semana.

Hay otra vuelta de tuerca: Tesla advirtió que el cambio a la producción del Model X podría desacelerar la producción del modelo insignia de la compañía, el Model S sedán.

Tesla Energy, la nueva unidad de almacenamiento de baterías de la compañía, también parece estar curvando su línea de tiempo. La compañía planea comenzar la producción "este trimestre", con la promesa de incrementar la producción en el cuarto trimestre y más allá. Cuando se anunciaron sus nuevas baterías de almacenamiento Powerwall en mayo, Tesla dijo que las entregas comenzarían "este verano". Musk dijo que la compañía "básicamente ha agotado lo que podríamos producir en el 2016".

Tal vez estos son pequeños ajustes y los inversores deberían centrarse en el panorama más amplio. Tal vez la empresa está inflando un poco las dificultades, limitando las expectativas para luego poder superarlas.

Pero esto no es un problema nuevo para Musk. El hombre que revolucionó los coches eléctricos, los viajes espaciales privados, y la energía solar en la azotea es famoso por realizar promesas exageradas sobre sus líneas de tiempo de interrupción en toda la industria - casi tanto como se le conoce por tener éxito con el tiempo.

La pregunta es si estos pequeños ajustes se sumarán para afectar sus metas a largo plazo, las que sirven de base para la valoración de mercado de 34 mil millones de dólares de la empresa. Musk quiere incrementar las ventas desde 50 mil coches este año a 500 mil en el año 2020, después el lanzamiento de su Tesla más asequible para el mercado de masas, el Model 3, que (actualmente) tiene programadas sus primeras entregas para finales de 2017.

"Pasar desde aquí hasta 500 mil coches al año es un salto mucho más pequeño que el que hemos hecho en los últimos cinco años", dijo Musk en una conferencia telefónica con inversionistas.

Para alcanzar esa meta, Musk necesitaría aproximadamente duplicar la producción cada año. Tesla ahora pronostica que la producción el próximo año tendrá un promedio de entre mil 600 a mil 800 coches a la semana (el Model S y el Model X juntos), o aproximadamente 83 mil 200 a 93 mil 600 al año.

Esto implica un crecimiento anual del 51 por ciento a 87 por ciento. Una vez más, impresionante, pero no del todo en la fecha prevista.

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