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Sobrerregulación ‘marchita’ a firmas forestales en México

Empresas de este rubro aseguran que las reglamentaciones inhiben la inversión y el desarrollo del sector. A diferencia de países como Estados Unidos o Suiza, en el país toma más tiempo obtener permisos para talar, lo que limita la rentabilidad. 
Axel Sánchez
22 abril 2014 20:16 Última actualización 23 abril 2014 5:0
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tala clandestina CUARTOSCURO

["El poder de la industria de la tala es muy fuerte". / NYT]

La regulación que autoridades implementan para proteger los bosques de la tala ilegal en México se ha convertido en una limitante para el desarrollo de compañías forestales, las cuales no logran hacer rentable este negocio.

Gastón Mauvezin, director general de Proteak, empresa productora de madera, dijo que en países como Suiza, al no obtener una respuesta oportuna a la solicitud de permiso le da derecho a una persona de talar un bosque si demuestra que es su propiedad, cosa que en México es impensable.

Sin embargo, el éxito de esta empresa, la más grande del sector, radica en que buena parte de su producción es vendida al exterior, donde obtiene mejores ganancias, mientras que en México, por su condición de líder, es de los que atiende la demanda de productos madereros.

Y es que a pesar de que la inversión que se realiza en este sector es de largo plazo (6 a 25 años) sus ganancias suelen ser de 50 por ciento.

David Kaimowitz, director de empresas forestales de Ford Foundation, comentó que en México se puede llevar hasta dos años para obtener un permiso de tala, durante el cual se gastan alrededor de 1.5 millones de pesos, más de la mitad de lo que requieren para reforestar un bosque.

“Es más rentable tener un bosque en Estados Unidos porque allá no son tan burocráticas las solicitudes legales. Uno pensaría que son muy rígidos pero sorprende que lo sean más en México”, expuso.

En países como Colombia y Costa Rica, indicó, donde se tiene una cultura forestal más fuerte desde el gobierno, esta industria representa hasta 4 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en México no llega ni al 1 por ciento.

Eduardo Arenas, director de Incidencia de Reforestamos México, una asociación sin fines de lucro dedicada a la promoción de empresas forestales, explicó que por esta situación se han mitigado inversiones importantes y el desarrollo de ingresos para comunidades rurales.

En contraparte, Ignacio Oliver, director de Pesca y Recursos Renovables de FIRA-Banco de México, dijo que no consideran que exista una sobrerregulación, sino una promoción real de lo que es la industria forestal en México y con ello buscan atraer inversiones.

“Desde hace muchos años se ha trabajado en el Fondo Nacional Forestal (Fonafor), con el cual tratamos de impulsar la llegada de capital privado”, indicó.

El Fonafor cuenta con recursos por mil 100 millones de pesos para cubrir los riesgos percibidos por intermediarios financieros y garantiza la recuperación de los financiamientos que otorguen a proyectos de plantaciones forestales comerciales y proyectos de inversión en el sector.

Por otro lado, el directivo de Proteak dijo que es difícil generar un marco jurídico para que se vire hacia una producción más sustentable, pues significaría más control.

En seis años, la producción nacional de este material se redujo cerca de 18%.