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Reforma y Nuevo AICM reducirán 18% precio de turbosina, estiman

De acuerdo con expertos, el precio de la turbosina bajaría hasta 18 por ciento gracias a la reforma energética y un nuevo sistema de distribución de combustible en el Nuevo AICM, al tener a más participantes en el sector y que los precios estén en libre competencia.
Everardo Martínez
19 noviembre 2015 22:25 Última actualización 20 noviembre 2015 4:55
Hoy fue derribado un avión de Malaysia Airlines en territorio ucraniano. (Reuters/Archivo)

Hoy fue derribado un avión de Malaysia Airlines en territorio ucraniano. (Reuters/Archivo)

La reforma energética, combinada con un nuevo sistema de distribución de combustible en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), abren la posibilidad de que el precio de la turbosina baje hasta en 18 por ciento, al tener a más participantes en el sector y que los precios estén en libre competencia, estimaron expertos.

“Si se libera el precio de combustible para avión, y si en el nuevo aeropuerto (de la Ciudad de México) se implementa otro mecanismo de abastecimiento, podría bajar de 8 hasta 18 por ciento, porque se competiría con los precios internacionales”, estimó Paolo Benedetti, especialista en competencia económica de Agon.

La reforma energética establece que la Comisión Reguladora de Energía otorgue los permisos para realizar la actividad de distribución de combustibles para aeronaves a transportistas aéreos, operadores y terceros. Antes, la distribución del combustible era facultad exclusiva de ASA, pero ahora es posible que privados entren al abasto y compitan con mejores precios.

Víctor Hugo Valdés, especialista en aeronáutica de la Universidad Anáhuac, coincidió en que los precios de la turbosina podrían disminuir, debido a una mayor competencia. “Al depender del precio del petróleo, si este sube, la turbosina sube, pero la ventaja sería que se podrían encontrar mejores precios a los establecidos por un solo proveedor”, comentó Valdés.

Benedetti explicó que existen al menos tres posibilidades para que el sistema funcione. La primera es que las aerolíneas pueden ser propietarias en una estructura externa.

“Turbosina”