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Presidente del Chapecoense, un soñador que fue empresario del año

Sandro Pallaoro, que murió en el accidente aéreo del club, tomó las riendas en 2010 y en seis años lo llevó de la tercera división a la primera, y además a una final continental.
Redacción
29 noviembre 2016 11:36 Última actualización 29 noviembre 2016 15:50
pallaoro

(Tomada de eaacic.com.br)

El presidente del Chapecoense brasileño, que falleció el lunes en un accidente aéreo, había sido nombrado empresario del año en 2015 en la ciudad, y tenía el sueño de llevar al equipo a ganar la Copa Libertadores.

Sandro Pallaoro era una de las 71 personas que murieron en el accidente que sufrió el avión que transportaba al club a Colombia, para disputar la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Nacional, en el partido más importante en la historia del equipo brasileño.

El accidente, el peor en la historia del futbol brasileño, destruyó el sueño del Chapecoense, un equipo que se volvió un ejemplo de éxito en Brasil, y que durante el torneo eliminó a equipos con historia y trayectoria internacional como Independiente y San Lorenzo de Argentina.

Sandro Pallaoro fue premiado el año pasado por la Asociación Comercial e Industrial de Chapecó (ACIC), municipio brasileño sede del club en el estado de Santa Catarina.

El galardón, llamado Nelson Galina, se otorga a líderes que cooperan con eficacia y de manera decisiva en el desarrollo económico, social y cultural de la ciudad, y contribuyen a elevar el desarrollo de los negocios de Chapecó, de acuerdo con el sitio del premio.

Pallaoro era propietario de una distribuidora de frutas, pero el galardón le fue otorgado principalmente por la gestión como presidente del Chapecoense, cargo que ocupaba desde finales de 2010.

Entre sus logros fueron el campeonato local de Santa Catarina en 2011, los ascensos a la Serie B en 2012 y a la Serie A, conocido como Brasileirao, en 2013, y la final de la Copa Sudamericana.

“Cuando me hice cargo del club pagábamos los viajes con el dinero de nuestro bolsillo. Los jugadores no podrían estropear las camisetas porque sólo tenía un uniforme”, dijo en una entrevista publicada en enero pasado por la ACIC.

Pallaoro también contó que en 2009 el club generaba ingresos por 1.5 millones de reales al año, y que ahora se generaban 40 millones.

“El gran secreto fue que la comunidad en general se cree en la idea y se compromete con el equipo para obtener los resultados (…) La estrategia principal fue gastar sólo en lo necesario, para que podamos pagar a tiempo los salarios de los jugadores y tener credibilidad. Los patrocinadores siempre acompañaron nuestro movimiento con transparencia”, dijo.

Sobre sus sueños con el Chapecoense, Pallaoro dijo que quería ganar la Copa Libertadores, que no sabía cuánto tiempo les llevaría, pero era posible. 

Ahora, estaban cerca de ganar la Sudamericana, el segundo torneo más importante de Sudamérica.

“Nos dieron excelentes resultados con un presupuesto pequeño en comparación con otros clubes. Necesitamos mejorar nuestros patrocinadores y lograr mejores acuerdos para la transmisión de los juegos por televisión. El gran error de los equipos es que están gastando un montón de dinero para acortar la ruta y es entonces cuando los problemas ocurren. El mundo del fútbol es más corrupto que la política brasileña, así que hay que ser muy cuidadoso en las acciones”.

El empresario destacaba que tenían a 140 jóvenes en el club, y que en unos cinco años podrían tener buenos retornos con la venta de jugadores, y así tener más recursos para invertir en el club.
Respecto a su elección como empresario del año, el directivo dijo que siempre soñó con recibirlo porque los ganadores eran “ejemplos que me inspiran”.

“Creo que todo en la vida tiene su momento adecuado para pasar y hay que tener la paciencia y la sabiduría para esperar y manejar la situación. Esto me llevó a mis logros personales y con el Chapecoense”.

Por último se le pidió dar un consejo a los empresarios que comienzan su negocio y esto dijo:

“Tienes que creer en los sueños que tienes y hacer lo que te gusta. Si es necesario, cambiar la actividad. No tengas vergüenza. Hay que trabajar duro, por supuesto, pero mantener la ética y la transparencia que marcarán la diferencia”.

En un principio se informó que eran 75 los muertos, porque se pensaba que habían abordado 81 personas; sin embargo, por la tarde de este martes, las autoridades colombianas precisaron que sólo subieron a la aeronave 77 personas.