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Las lecciones que el azúcar puede aprender del tabaco

Las grandes firmas de alimentos y refrescos se enfrentan cada vez más a fuertes regulaciones, un camino que las tabacaleras conocen bien, y por el cual han transitado con éxito, según los datos de indicadores financieros.
Bloomberg
25 abril 2016 12:26 Última actualización 25 abril 2016 17:28
azucas tabaco

(Especial)

Si el azúcar es el nuevo tabaquismo, entonces los productores de bebidas carbonatas y tortas tienen que aprender algunas lecciones del tabaco.

Las grandes compañías de alimentos se han convertido en parias. Ya se han instrumentado impuestos al azúcar en México y Francia, mientras que el Reino Unido planea hacerlo dentro de dos años.

La semana pasada, la compañía azucarera Associated British Foods acusó al gobierno de tratar de demonizar el producto y cuestionó que esa estrategia pudiera contribuir a reducir el porcentaje de obesidad.


Pero es precisamente esa categoría marginal lo que ha impulsado el desempeño de las compañías tabacaleras. En los últimos cinco años, el tabaco ha dado a los inversores un retorno total de 101 por ciento, según el índice Global Tobacco Product Manufacturing de Bloomberg Intelligence, muy por encima del 42 por ciento del índice de acciones, y bonos MSCI World.

Se trata de un desempeño espectacular para una clase de valores que algunos inversores rechazan por motivos éticos.

La aplicación de gravámenes a los cigarrillos ha afectado el volumen de ventas, pero también facilitó a las compañías tabacaleras el deslizamiento de aumentos de precios.

Las compañías de alimentos tienen que utilizar nuevos impuestos al azúcar para controlar los precios. Las grandes compañías tabacaleras siempre se han mostrado renuentes a librar guerras de precios. No pasa lo mismo en el sector de alimentos, que a menudo se ve arrastrado a contiendas de precios en los supermercados.

Por otra parte, las inevitables turbulencias que surgirán de un endurecimiento de las regulaciones eliminarán a los actores más débiles y conformarán un grupo de sobrevivientes más fuertes. Eso ha funcionado en el caso de las grandes compañías tabacaleras.

DIVIDENDOS

Los grandes grupos tabacaleros han tenido un aumento de los márgenes de Ebitda a 27.7 por ciento, en comparación con 19.4 por ciento del grupo BI’s Alcoholic Beverages.

Eso ha allanado el camino para grandes dividendos, que resultan en extremo útiles a los inversores en un contexto de bajas tasas de interés. Se distribuye en dividendos un 63.7 por ciento de las ganancias, por encima del Índice MSCI World.

El sector de alimentos no tiene tanta suerte. La incertidumbre global ha impulsado una huida hacia la seguridad, de lo cual el tabaco se beneficia. A los alimentos envasados no les ha ido tan bien.

Las grandes compañías tabacaleras también invierten en productos alternativos como cigarrillos electrónicos, donde podría haber un fuerte crecimiento. Se trata de un mercado que ha crecido de apenas 50 millones de dólares en 2005 a alrededor de 7 mil 500 millones en 2015 y que podría crecer otro 20 por ciento anual para fines de la década, según Euromonitor.

Por otra parte, la legalización de la marihuana en los Estados Unidos crea otra posible fuente de ingresos. En lo que respecta al azúcar, la analogía no es tan clara.

Además, las compañías fabricantes de cigarrillos han tenido años para adaptarse a un régimen regulador más estricto. En el caso de las empresas productoras de alimentos y bebidas, los problemas apenas han comenzado.

Para sobrevivir en mejores condiciones, las grandes compañías de alimentos tendrían que dejar de comportarse como grandes supermercados, propensos a embarcarse en guerras de precios en cualquier momento, y más como las grandes empresas tabacaleras.