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Las dos caras de la fusión Bayer-Monsanto

En un acuerdo que se espera alcance los 122 dólares por acción, los analistas y los inversionistas dudan de la efectividad de la estrategia por las limitaciones de ambas empresas que a continuación te explicamos.
Redacción
23 mayo 2016 20:51 Última actualización 23 mayo 2016 21:34
Monsanto

(Bloomberg)

La postura de compra por 62 mil millones de dólares al contado de Bayer para adquirir a Monsanto abre más dudas que respuestas sobre la ‘urgencia’ de la farmacéutica alemana para adquirir a la principal productora de semillas transgénicas.

Para los inversionistas y los analistas, no se tiene claro por qué escogió este momento para lanzar una oferta no solicitada por Monsanto y se especula que para cubrir esta oferta, la farmacéutica alemana recurrirá a un aumento en sus niveles de deuda y diluir el capital de la empresa por medio de una oferta de acciones.

A continuación se muestran las dos caras de esta adquisición que apunta a formar al mayor proveedor agrícola del mundo.

Monsanto: el representante del mal

Monsanto tiene una deteriorada imagen frente a la opinión pública, al considerarse a esta empresa como siniestra, malvada e incluso como un matón corporativo, colocándose entre las encuestas como una de las empresas más odiadas en Estados Unidos.

En las últimas dos décadas, esta empresa con sede en St. Louis, Missouri, se ha dedicado, principalmente, a la venta de cultivos modificados genéticamente (OMG por sus siglas en ingles), lo que la ha convertido en el principal objetivo de los ataques para los ecologistas, los cuales han advertido sobre los cultivos de cultivar y consumir OMG.

Ha sido atacada por las tácticas legales que se utilizan para hacer cumplir sus patentes, se le ha acusado de ser un factor que influyó en los suicidios de agricultores en la India, y se le culpó por contribuir en la reducción de las colonias de mariposas monarca. Monsanto ha rechazado cada una de las acusaciones.

En términos de su reputación, “es desastrosa, es un desastre”, dijo Eric Shiffer, director general de Reputation Managements Consultants.com, con sede en Irvine, California, una empresa de asesoría de imagen. “Monsanto es vista como el mal”.

Por otro lado, en la Encuesta Harris de 2015, que estudia a las empresas más queridas y más odiadas de los Estados Unidos, Monsanto obtuvo una ‘pobre’ clasificación, al colocarse entre los últimos cuatro lugares, sólo superada por Goldman Sachs Group –que se colocó en el último lugar—y por las petroleras BP y Halliburton, que aún se les relaciona con el derrame de petróleo de Deepwater Horizon.

Pero no es lo único que se le involucra, también se le relaciona con la fabricación de compuestos como los bifenilos policlorados, altamente tóxicos, también conocidos como PCB y fue una de las empresas que hicieron la mezcla de herbicidas conocidos como ‘el agente naranja’, que se utilizó como defoliante por EU durante la guerra de Vietnam.

A su vez, la compañía ha reducido su pronóstico de ganancias para este año por los precios bajos de los commodities agrícolas, continúa con su enfrentamiento con algunas de las mayores empresas de productos básicos en el comercio internacional y se han trabado sus disputas con los gobiernos de Argentina y la India.

De concretarse el acuerdo, Bayer probablemente elimine el nombre Monsanto y llevará a cabo una revisión de sus prácticas de negocio, incluyendo la forma de litigar en materia de patentes. Tales movimientos podrían estimular a los inversionistas, que hasta ahora no quieren estar alineados con el mal.

Desde el 18 de mayo al día de hoy, la acción de Monsanto muestra un aumento de 9.1 por ciento y se espera que continúe aumentando para alcanzar los 122 dólares por acción que puso sobre la mesa Bayer el lunes.

Bayer: una débil posición financiera

Si bien Bayer va camino a crear el mayor proveedor mundial de productos químicos agrícolas, la propuesta de compra fue recibida con escepticismo por los analistas y los inversionistas, al acumularse las preocupaciones sobre si la compañía alemana tiene la capacidad para elevar sus niveles de endeudamiento e incluso de una posible pulverización del monto de las acciones en circulación.

En los últimos cuatro días, las acciones de Bayer reportan una caída de 12.4 por ciento, su mayor baja de los últimos siete años, como resultado de la confirmación de la propuesta de compra de Monsanto.

La propuesta realizada por el nuevo CEO de la farmacéutica, Werner Bauman, quien ha estado en el cargo menos de un mes, se dio en un periodo de consolidación que se observa en las principales empresas químicas del mundo, como fue la propuesta de fusión entre Dow Chemical y DuPont, además de la compra de Syngenta por parte de la China National Chemical.

Para poder alcanzar los montos de efectivo que se requieren para la transacción, Bayer está explorando los activos no estratégicos disponibles como es su negocio de salud para animales (entre 5 y 6 mil millones de dólares), su participación del 69 por ciento en el negocio de plásticos Covestro (5.5 millones de dólares); además de vender su compañía de protección de cultivos que tiene en EU (19 mil millones de dólares).

Pese a la liquidación de activos, se estima que todavía tendría que pedir prestado otros 21 mil millones de dólares, dando lugar a un descenso en su calificación de crédito.

‘Este acuerdo financieramente complejo parece una mala noticia para nosotros’, escribieron en una nota para los clientes de Natixis Securities, Jean-Jacques Le Fur y Philippe Lanone, luego de haber reducido la perspectiva de la empresa a neutral. ‘Encontramos el acuerdo poco convincente desde un punto de vista estratégico’, señalaron.

‘Bayer parece no tener en este momento la fortaleza financiera para disponer de mucho efectivo para grandes acuerdos’, a menos de que permita una reducción de su calificación de crédito, según una nota a clientes de Barclays de su analista, Michael Leuchten.

El acuerdo con Bayer ayudaría a la empresa a reducir su dependencia de la industria de la agricultura, mientras que Monsanto reforzaría el negocio de semillas de la alemana, una de las prioridades de la empresa.

Sin embargo, ‘a pesar de la consolidación en curso en el mercado de productos agroquímicos, creemos que no hay necesidad de que Bayer se precipite en un acuerdo con Monsanto’, dijó el analista de Bankhaus Lampe, Volker Braum, en una nota de investigación. ‘Vemos suficientes oportunidades para futuras fusiones, a mejores precios y con perfiles de riesgo más favorables’.

(Elaborada con información de Bloomberg)