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Hombre-camión 'atorado' entre el dólar y el gasolinazo

Además del incremento en el precio del combustible, que representa hasta 40% de los gastos operativos, el pequeño transportista enfrenta peajes y mantenimientos más altos, que los obligan a subir sus tarifas por flete.
Everardo Martínez
12 enero 2017 22:3 Última actualización 13 enero 2017 4:55
(Cuartoscuro)

El pequeño transportista ha tenido que elevar sus tarifas por flete, ante una gasolina más cara y la apreciación del dólar frente al peso. (Cuartoscuro)

El llamado ‘gasolinazo’ con el que amaneció México el pasado 1 de enero no sólo ha impactado a los conductores privados de autos y al transporte de pasajeros, también empeoró la situación del pequeño transportista que ya resentía el encarecimiento de sus costos denominados en dólares, además del alza en precios de peaje y seguros.

De acuerdo con representantes del sector, estos factores pueden configurar una especie de ‘tormenta perfecta’ que pondría en riesgo la operación de más de 110 mil pequeños transportistas, conocidos también como hombre-camión.

Así, consideraron que para evitar la quiebra buscarán elevar entre 18 y 20 por ciento las tarifas de sus fletes en el presente año.

“Con los incrementos en los combustibles se nos está acabando el negocio, nuestros gastos se han incrementado de manera importante y para compensar la operación tenemos que incrementar los ingresos con una tarifa mayor”, advirtió Elías Dip, presidente de la Confederación Nacional de Transportistas de México (CONATRAM).

Desde el 1 de enero de este año, el precio del diésel se incrementó 23.8 por ciento, respecto al nivel que tenía a inicios de 2015, al situarse en 17.05 pesos por litro, de acuerdo con la actualización de Pemex para este mes.

Para los pequeños transportistas, este combustible representa entre el 35 y 40 por ciento del total de sus gastos operativos.

Además, los transportistas expusieron que deben de hacer frente a peajes más elevados, mantenimientos como lubricantes, refacciones, llantas y los mismos camiones en dólares así como pólizas de seguros más caras.

Así lo dijo:
"Con el alza en combustibles se nos está acabando el negocio, nuestros gastos se han incrementado y para compensar la operación tenemos que incrementar los ingresos con una tarifa mayor”. Elías Dip.

En un año, el peso mexicano se ha depreciado 21.1 por ciento, al llegar a los 21.70 unidades por ‘billete verde’, según cifras del Banco de México, lo cual afecta la capacidad de pago de los transportistas que ganan en pesos.

“Enfrentamos además peajes hasta 20 por ciento más caros respecto al año pasado, y además aumentos en las pólizas de seguros de hasta por 75 por ciento porque la inseguridad ha tenido un repunte en el último año, nos roban más”, aseguró Rafael Ortiz, presidente de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas.

La Cámara Nacional de Autotransporte de Carga ha señalado incluso que hay incrementos hasta de 100 por ciento en seguros y que se han enfrentado a deducibles altos cuando ocurre el robo de unidades o de carga.

El número de microempresas representan el 82 por ciento del total del padrón que tiene la Dirección General de Autotransporte Federal (DGAF), dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

En términos de unidades, los hombres-camión tienen 25.6 por ciento del mercado de carga, al mover cerca de 135 millones de toneladas en mercancías al año. Se trata de un subsector que genera anualmente alrededor de 80 mil millones de pesos.

Los hombre-camión, que tienen de uno a cinco vehículos, operaron en 2016 alrededor de 212 mil unidades motrices, incluyendo camiones tortón o tractocamiones, además de vehículos de arrastre denominados semirremolques, los cuales se ven en las vialidades en forma de cajas o plataformas, principalmente.

En comparación con 2011, las unidades de estas empresas se han incrementado 11 por ciento “por la necesidad de tener trabajo directo y sin intermediarios”, afirmó Ortiz.

Para los representantes del sector, el encarecimiento de sus costos de operación, encabezados por el aumento del precio del combustible, les resta competitividad frente a las empresas con grandes flotillas.

“Los clientes nos condicionan el pago, las rutas y el tiempo al darnos un contrato, lo tenemos que aceptar por necesidad, pues nos dicen que si no, buscan otras opciones y las hay también con las grandes empresas”, dijo Ortiz.

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Clientes rechazan aumento en tarifas

 De acuerdo con los transportistas, las empresas a las que ofrecen el servicio no están aceptando los incrementos en tarifas.

“Lo que queremos es aumentar las tarifas proporcionalmente a lo que sube el precio del diésel porque ahora mismo trabajamos en números rojos. Algunas empresas como la dueña de Corona, Coca-Cola, Bimbo, Cemex, las acereras, graneleras y otras no están aceptando los aumentos en tarifas”, apuntó Ortiz.

En México, el 80 por ciento de la carga que se moviliza vía terrestre se hace mediante camiones y tráilers, el resto por los ferrocarriles.
Según Dip, las firmas con grandes flotillas, las cuales tienen una cuarta parte de las unidades de transporte en México, han abaratado su servicio al basarse en economías de escala.

“Ellos (las grandes empresas) pueden ofrecer tarifas de transportación más bajas porque usan más camiones, pueden negociar mejor con los usuarios, utilizan los fulles y superan los límites de peso, sacrifican márgenes de ganancia y terminan ganando contratos, mientras que a nosotros nos están dejando en la quiebra”, añadió.

La semana antepasada los transportistas se reunieron con Adrián del Mazo, titular de la Dirección General de Autotransporte Federal (DGAF), para plantearle el aumento de sus tarifas y pedir que la autoridad medie las negociaciones con sus clientes. Sin embargo, la situación no se ha resuelto.

El mercado acomoda actualmente sus tarifas de transporte de acuerdo con la oferta y la demanda.

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