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Distribuidores de medicamentos, en ‘terapia intensiva’

10 febrero 2014 4:28 Última actualización 31 octubre 2013 5:2

[Los bajos márgenes y la alta competencia quitan vida al negocio. / Bloomberg] 



Miguel A. Pallares
 
 
Los grandes distribuidores de medicamentos como Nadro, Grupo Casa Saba, Fármacos Especializados y Casa Marzam enfrentan el mayor reto de su existencia: diversificarse o morir en un mercado que ha reducido su tamaño y sus márgenes de ganancia ante el aumento en la participación de las cadenas de farmacias y autoservicios, los cuales han prescindido de sus servicios e incluso, en algunos casos, quieren ser abastecedores de medicinas.
 
 
Hasta hace poco más de una década, los distribuidores de medicinas se encargaban de adquirir los productos de laboratorios como Pfizer, Bayer o Roche para después venderlos a las farmacias del país, además de realizar tareas de almacenaje y transporte de productos especializados.
 
 
Su negocio podría resumirse en obtener un descuento de los fabricantes, con lo que generaban un margen de ganancia de entre 20 y 40 por ciento; sin embargo, tras el fortalecimiento de cadenas como Farmacias Guadalajara, Farmacias Benavides, Farmacias del Ahorro y el crecimiento de los autoservicios, ese porcentaje cayó hasta 3.6 por ciento.
 
 
“Estamos viendo una canibalización del mercado, presenciamos el inicio de un proceso de reconfiguración de la industria farmacéutica en una etapa de declive. Anteriormente los márgenes de los distribuidores andarían entre el 20, 30 o 40 por ciento. Ellos eran los grandes ganadores y ahora se han reducido a más de la mitad, siendo el proceso más acelerado en los últimos dos años”, dijo Guillermo Carrasco, coordinador de la concentración en gestión farmacéutica del Tecnológico de Monterrey.
 
 
Frente a los cambios, los distribuidores han buscado transformar sus principales labores para enfocarse en servicios de logística y de atención para las farmacias. Por ejemplo, los laboratorios estudian la demanda en el mercado y pagan a los mayoristas para que su producto esté disponible en puntos de venta específicos.
 
 
“Se trata del Fee-For-Service: lo que hacen los mayoristas es cobrar a los fabricantes y a los farmacéuticos, actuando como una empresa de logística. El laboratorio le pide que distribuya sus medicamentos y le paga, pero también al farmacéutico independiente le cobran un porcentaje por la operación que viene dentro del precio de los productos”, explicó Oscar Zavala, presidente de la Unión Nacional de Empresarios Farmacéuticos (Unefarm).
 
 
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la venta de productos farmacéuticos al mayoreo se redujo 31 por ciento en los últimos 5 años y en medio de este panorama, las dos principales empresas del sector, Casa Saba y Nadro, están migrando hacia otros negocios.
 
 

“Las empresas de distribución tienen el reto de encontrar otros mercados y otros nichos de desarrollo dentro del campo de la salud y de la logística para poder ofrecer servicios y seguir creciendo”, dijo Pablo Escandón, presidente y director general de Nadro en una entrevista reciente con EL FINANCIERO.
 
 
Por su parte, Grupo Casa Saba, la empresa más longeva del sector, perfila la venta de su negocio de abasto de medicamentos a la inglesa Alliance Boots, para concentrarse en la operación de Farmacias Benavides. El porcentaje de participación de la división de distribución en los ingresos totales de la firma de Manuel Saba se redujo del 87.2 al 48.8 por ciento de 2006 a 2011 y la compañía inició con el negocio de cadenas de farmacias en 2010 con la adquisición de Farmacias Ahumada, operadora de Farmacias Benavides.
 
 
“La tendencia es que las cadenas y los autoservicios, como Walmart con sus farmacias Medi-Mart, ganen participación en el mercado, donde la competencia nacional e internacional crece fuertemente. Por eso se han buscado nuevas estrategias de comercialización en el mercado”, comentó Liliana Cueto, especialista de la Universidad Panamericana.
 
 
Datos de la consultora IMS Health indican que en el último año las cadenas de farmacias registraron un crecimiento de 7.7 por ciento en su participación por canal, en unidades, mientras que las independientes tuvieron un decremento de 1.8 por ciento.
 
 
“Las cadenas de farmacias ya son distribuidores, los distribuidores ya tienen farmacias, las compañías farmacéuticas ya le venden al centro comercial directo y hasta Walmart ya quiere distribuir. Nos acaban de avisar eso para que compremos sus marcas Medi-Mart”, dijo Zavala.
 
 
En el 2013 las cadenas de farmacias representaron el canal más importante de venta de medicamento en la República Mexicana y, por el contrario, cada año cierra un promedio de 3 mil farmacias independientes, por lo que este año pasarían de 18 mil a 15 mil, según datos de la Unión Nacional de Empresarios Farmacéuticos.
 
 

Los precios en aumento
 
 
Los cambios en el sector de la distribución y venta de fármacos no se han reflejado en una reducción de precios para los consumidores, como pudiera pensarse. Los laboratorios, farmacias y distribuidores han asumido apenas una parte de los costos de esta transformación del negocio, explicaron los especialistas.
 
 
En los últimos cinco años, según datos del INEGI, el precio de los medicamentos ha aumento 5 por ciento en promedio y la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica espera un incremento de entre 4 y 5 por ciento para el presente año. Para Guillermo Carrasco, los aumentos en los medicamentos son moderados, porque a los laboratorios no les conviene incrementar la brecha entre los productos originales y los genéricos.