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caso de estudio

Café El Silo: La dura lección de crecer

Café El Silo, que inició en los años 80, empezó a crecer con nuevos locales administrados por familiares, pero con el éxito que tuvo, la fundadora decidió franquiciar, aunque no todos los franquiciatarios se comprometieron con la empresa. En su momento de mayor auge tuvo 60 locales, hoy sólo opera 10.
Rosalia Lara
12 agosto 2014 21:44 Última actualización 13 agosto 2014 5:0
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Café El Silo

Café El Silo (Braulio Tenorio)

En la Ciudad de México hay aproximadamente 10 cafeterías que llevan el nombre de El Silo, pero hace algunos años llegaron a ser hasta 60; la competencia y los conflictos a los que se enfrentaron como franquicia los hizo regresar a ser un negocio familiar.

En la década de los años 80, Karla Suárez, actual directora general de El Silo, arrancó con su primera cafetería en México.

“Estaba de moda en Estados Unidos y se me ocurrió que aquí podría funcionar eso del café, lo pensé y soy medio aventada y al mes lo puse”, recordó.

Luego de investigar e ir aprendiendo sobre el negocio, abrió la segunda sucursal, aproximadamente 8 meses después, el negocio creció y decidió invitar a su padre.

“Él acababa de regresar de Estados Unidos, estuvo viviendo allá y no tenía trabajo, entonces lo integré conmigo a los negocios y empezamos a crecer. Comenzamos a poner varias sucursales y después se empezó a diversificar, comenzaron hermanos, cuñados y amigos”, contó Suárez.

Ante el éxito que habían tenido, decidieron vender franquicias y en algún momento llegaron a ser hasta 60 cafeterías en toda la Ciudad de México, pero el encanto no duró mucho.

La insuficiencia de infraestructura y la falta de compromiso de las personas que adquirieron las franquicias fueron los principales obstáculos que enfrentó la empresa, así como la alta rotación del personal.

La gente es un poco difícil, no entendían que con un café no te puedes volver millonario, además tienes que trabajar; en un negocio debes estar al pie del cañón por lo menos un año y mucha gente a los seis meses tiraba la toalla o se lo dejaba a los empleados, entonces ya no vendían y te querían echar la culpa

Las variaciones en el precio del café también juegan en contra de El Silo, la empresaria señaló que cada dos meses, e incluso cada mes, los proveedores suben los precios, sin embargo, ella no puede hacer lo mismo con el consumo final.

“Puedo subir el precio una o dos veces al año y con trabajo, porque subes un peso y ya casi te están matando”, bromeó.

Actualmente, hay dos cafeterías a las que todavía les surte café, sin embargo, ya no llevan el nombre de El Silo, pues ha regresado a ser un negocio familiar.

Las 10 sucursales con las que cuenta se concentran principalmente en la colonia Del Valle y Narvarte y tienen ingresos muy variados que van desde los 30 mil, hasta los 80 mil pesos mensuales.

El Silo hace su propia mezcla de café, lo que los distingue de otras cafeterías. La empresa compra el café verde directamente en Xalapa, Oaxaca y Coatepec, lo tuestan y hacen las mezclas, las cuales reparten en las diferentes sucursales.

Suárez reconoce que no es el negocio que solía ser, pero confía en que continúe siendo rentable.

Fuimos uno de los pioneros en tener esto, antes era impresionante lo que vendía, era novedad y no había tantos expendios, pero sí sigue siendo negocio. El Silo, pese a todo, ahí sigue