Meade pide que no se sorprendan cuando gane el 1 de julio
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Meade pide que no se sorprendan cuando gane el 1 de julio

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Meade pide que no se sorprendan cuando gane el 1 de julio

Al evento realizado en Toluca acudieron los gobernadores de Guerrero, Astudillo, Murat, de Oaxaca, Sandoval, de Jalisco y Del Mazo, del Estado de México.

Mariana León
25/06/2018

Parado en medio de la Plaza de los Mártires, José Antonio Meade pidió que nadie se sorprenda cuando gane el próximo domingo la Presidencia.

El candidato del PRI eligió el mismo lugar donde, hace un año, una semana antes de la elección, Alfredo del Mazo cerró su campaña.

Y aquí, en “la tierra de las hazañas”, como le llama César Camacho en su discurso al Estado de México, busca igualar el resultado.

“¡Que nadie se sorprenda el 1 de julio porque vamos a ganar!”, dijo.

Desde temprano, los priistas se prepararon para apoyar “a su gallo”.

Muchos, recargados en las paredes del Palacio Municipal, aprovecharon para comerse los lunch que les repartieron desde temprano, antes de que llegaran los gobernadores y los secretarios de Estado.

Al evento acudieron los gobernadores de Guerrero, Héctor Astudillo; Alejandro Murat, de Oaxaca; Aristóteles Sandoval, de Jalisco y el Alfredo del Mazo, del Estado de México.

También estaba el canciller Luis Videgaray; Enrique de la Madrid, de Turismo, además de José Narro y Aurelio Nuño.

Las mujeres de Ocoyoacac, de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), llevaron sus propias camisetas que comenzaron a regalar donde dibujaron a Meade como León-O –personaje de los Thundercats.

José Antonio Meade explicó que “el que no pueda ver a los ojos al ciudadano, el que no pueda ver a los ojos a sus hijos no tiene nada que hacer aquí, ni con nosotros”.

Luego, el candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Mikel Arriola, presumió el crecimiento del tricolor en la ciudad y prometió sacar a los gobiernos de Morena y del PRD.

Meade tardó casi dos horas en salir de los abrazos y las selfies al terminar su discurso. Los priistas confían en que se iguale la hazaña de hace un año, aunque los números no sean los mismos e, inevitablemente, provoquen sorpresa.