Economía

¿Y si Grecia prosperara
al salir de la zona euro?

Algunos economistas consideran que el escenario podría alentar a otros países de la zona euro a considerar que una devaluación y un impago son más atractivos que la permanencia en el bloque económico europeo.
Bloomberg
03 julio 2015 13:54 Última actualización 05 julio 2015 5:0
Sondeos apuntan que Grecia votará “Sí” el domingo

El ministro de finanzas de Grecia Yanis Varoufakis dijo que el país no “seguirá fingiendo” que puede pagar sus deudas, promete dejar su cargo si los votantes no lo apoyan en el referéndum del domingo.

Es una posibilidad de la que pocos hablan: ¿Y si Grecia abandonara la zona del euro y su economía prosperara? El motivo del silencio podría ser que es una idea demasiado ridícula para considerarla.

A medida que se acerca el referéndum del país sobre la austeridad, los economistas advierten que abandonar el euro y suspender el pago de sus deudas profundizaría la condición de Grecia de paria en los mercados financieros y la llevaría a una mayor depresión, con las quiebras, el desempleo y la tensión social que ello implica.

Esa situación, se dice, atemorizaría a países como España y Portugal y los llevaría a volcarse a la austeridad que predica Alemania y a la reforma económica que exige la participación en la moneda única. Para algunos, una zona del euro sin Grecia sería más pequeña pero posiblemente más fuerte.

Sin embargo, economistas de Oxford Economics y Citigroup plantearon esta semana la pregunta de qué pasaría si Grecia se recuperara en un par de años y devolviera una moneda declinante a la senda del crecimiento económico.

Eso desafiaría la teoría de que abandonar la zona del euro es un suicidio económico. Por otra parte, podría alentar a otros miembros a considerar que una devaluación y un impago son más atractivos que la vida en la zona del euro y a plantear así una amenaza aun mayor para la sostenibilidad del bloque monetario que si Grecia se quedara.

MAYOR FRAGMENTACIÓN

“Desde una perspectiva económica, una de las mayores amenazas de un contagio producto de una salida de Grecia sería que el país se fuera y que rápidamente su economía empezara a crecer con fuerza”, dijo Ben May, de Oxford Economics. “De ser así, sería probable una mayor fragmentación de la zona del euro”.

“Una evidente recuperación económica” de Grecia significaría como mínimo que “podría aumentar el apoyo a fuerzas no convencionales en otros países”, dijeron los economistas de Citigroup, haciendo referencia al partido español Podemos, que rechaza la austeridad.

Colegas de May han usado recientes informes para demostrar que una salida de Grecia podría no ser tan mala. De los 70 alejamientos de uniones monetarias desde 1945, sólo una pequeña minoría padeció grandes pérdidas, y Grecia podría tener margen para una recuperación, dado que la caída de 25 por ciento de su producto interno bruto ya se cuenta entre las 137 crisis económicas más graves desde 1980, sostienen.

En el Instituto Peterson de Economía Internacional de Washington, el economista Joseph Gagnon escribió esta semana que, con un manejo adecuado, una salida de Grecia podría significar que la economía empezara a crecer en seis meses y que experimentara una fuerte aceleración en dos o tres años conforme una moneda más débil alentara la competitividad y atrajera turistas.

REVIVAL GRIEGO

“Pocas fuerzas han quedado demostradas con tanta claridad en la historia económica como el aumento del gasto y el crecimiento producto de una depreciación marcada y sostenida”, dijo Gagnon.

Para May, la posibilidad de una reanimación de Grecia significa que los funcionarios europeos se mostrarían prudentes en lo relativo a prestar demasiada ayuda al país si abandona la moneda común, si bien tendrían que asegurarse de que el país cuenta con suficiente apoyo para evitar que se convierta en un estado inviable.

“Si más economías del sur de la zona del euro abandonaran el bloque, el impacto podría ser muy fuerte”, dijo. “La mejor opción para el resto de Europa podría ser proporcionar a Grecia suficiente ayuda para evitar un desastre, pero no suficiente para que una salida resultara atractiva a los ojos de otras economías de la zona del euro”.