Economía

UE no logra ayudar a Chipre en la crisis

12 febrero 2014 4:51 Última actualización 21 marzo 2013 10:17

 [Bloomberg] “Como en el caso de Irlanda, el sistema bancario está haciendo caer a Chipre”, señaló Karen Lannoo.


 
Bloomberg
 
El mismo día que el parlamento de Chipre rechazó un rescate de la Unión Europea que implicaba un impuesto a los depósitos, los líderes políticos de la región llegaron a un acuerdo que acercó a la zona euro un paso más hacia la unión bancaria.
 
El acuerdo para aceptar un supervisor común fue producto de una idea incubada en Bruselas en junio para permitir el uso directo de fondos de la UE para recapitalizar a los bancos sin aumentar la deuda de un gobierno. Se suponía que ayudaría a países como Chipre, cuyos debilitados bancos ponen en peligro la solvencia de la nación.
 
Esa meta sigue estando lejana. El ofrecimiento de la UE que Chipre rechazó habría obligado al gobierno a tomar un préstamo de 10,000 millones de euros (13,000 millones de dólares) para recapitalizar a los bancos, lo que llevaría su carga de deuda a alrededor del 140% del Producto Interno Bruto. Cargas similares llevaron a Irlanda a pedir un rescate en 2010 y a España en 2012.
 
“Como en el caso de Irlanda, el sistema bancario está haciendo caer a Chipre”, dijo Karen Lannoo, máximo responsable ejecutivo del Centro de Estudios Políticos Europeos de Bruselas. “Alemania pidió la unión bancaria como condición para permitir el uso de fondos directos de la UE para los bancos, pero las crisis de España y Chipre no esperaron a la implantación del nuevo régimen”.
 
En junio, los dirigentes de la zona euro acordaron que podía usarse un fondo común de emergencia para recapitalizar directamente a los bancos una vez que estuviera en funcionamiento una estructura de supervisión central. Los políticos irlandeses y españoles en aquel momento se mostraron optimistas respecto a poder transferir parte de su pasivo al fondo. Desde entonces, esas esperanzas se hicieron trizas en tanto Alemania dejó en claro que no quiere que estén cubiertos los préstamos heredados, según Alberto Gallo, responsable de investigación crediticia europea de Royal Bank of Scotland Group Plc.
 
‘Pérdidas heredadas’
 
Alemania y otros países del norte de Europa tienen una visión de la unión bancaria distinta de la de sus vecinos del sur, señaló Gallo, que trabaja en Londres. “Alemania, Finlandia y los Países Bajos quieren que los acreedores o los depositantes paguen las pérdidas heredadas, a través de algún tipo de “bail-in” o recapitalización interna, antes de echarse al hombro la responsabilidad por esos bancos”, añadió.
 
Los políticos alemanes han dicho que los depositantes de los bancos chipriotas deben compartir la carga porque la nación insular no puede resistir el aumento de la deuda pública si recae en su totalidad en el gobierno. Cuando el nivel de deuda de Grecia superó el 160 por ciento del PIB, Alemania insistió en una reestructuración, presentada como una forma de que el sector privado compartiera la carga. Los bancos alemanes y franceses terminaron perdiendo dinero por sus carteras de bonos griegos.
 
Sin embargo, al demorar la cesación de pagos dos años, la UE dio a los bancos de esos países tiempo para reducir sus carteras de deuda griega a menos de la mitad, achicando el costo para ellos y trasladando dos tercios de la deuda a los contribuyentes. La UE y el Fondo Monetario Internacional otorgaron préstamos al gobierno griego, que utilizó los fondos para recapitalizar a los bancos, los que a su vez saldaron su deuda con los bancos alemanes y franceses.
 
Imponer pérdidas a los depositantes chipriotas podría tener repercusiones en el resto de la zona euro. Podría impulsar una nueva salida de depósitos de países como España e Italia, fuga que se detuvo en agosto luego de que el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi se comprometió a realizar compras ilimitadas de bonos de los gobiernos.
 
“Habrá contagio si los depositantes cargan con algunos costos”, opinó Nicholas Spiro, director gerente de Spiro Sovereign Strategy Ltd., consultora londinense que se especializa en riesgo soberano.