Economía

Trabajadores en México pasan hambre por salario mínimo: Cepal

Hugo Beteta, director general de la sede subregional de la Cepal, aseguró que un trabajador que gana el salario mínimo se mantiene por debajo de la línea de pobreza, y además no hay política social que compense la baja de los salarios como componentes del PIB.
Zenyazen Flores
27 septiembre 2016 14:33 Última actualización 27 septiembre 2016 14:43
Gobierno del DF promete aumentar los salarios mínimos

6.7 millones de mexicanos ganan el salario mínimo que es de menos de 70 pesos, El Financiero Bloomberg salió a la calle para ver cuánto se podría comprar con eso.

México es de los países de América Latina en donde, a pesar de su sofisticada economía, registra la menor relación de salario mínimo con la Línea de Pobreza, lo que constituye una de las causas por las que los trabajadores mexicanos pasan hambre, sostuvo Hugo Beteta, director general de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Durante la inauguración de la Conferencia Internacional “Estado del Arte del Salario Mínimo”, convocada por la organización Frente a la Pobreza, Cepal y el IETD, indicó que paradójicamente México fue de los primeros países de América Latina que consagró en su Constitución una definición de salario mínimo, sin embargo, en la actualidad no se respeta lo establecido en la Carta Magna.

"Hoy un trabajador que gana el salario mínimo se mantiene por debajo de la línea de pobreza y además México a diferencia de otros países tiene datos e instituciones que revelan lo que está pasando como el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza es medido en muy pocos países y México es uno de ellos, y confirma que los trabajadores aquí pasan hambre y confirma que se viola la Constitución todos los días", afirmó.


Señaló que en México la participación de los salarios de los trabajadores ha disminuido como componente del PIB, ya que en 2003 los salarios representaron 32 por ciento del Producto y para 2013 ese porcentaje bajó a 23 por ciento, mientras que en el sector manufacturero pasó de 22 a 15 por ciento en el mismo periodo de referencia.

Beteta consideró que no hay política social que compense la baja de los salarios como componentes del PIB, pues aunque en el país la política social es “vigorosa”, se le está cargando una responsabilidad que le corresponde a la economía, además, “el salario mínimo debe verse como un mecanismo de reactivación económica”.

Por su parte, José Woldenberg del Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), consideró que “urge” un programa o política pública que ponga atención en el salario mínimo y el empleo, “la desigualdad debería ser el eje que marque el rumbo para combatir la pobreza”.

“El salario mínimo se encuentra por debajo de factores satisfactores de la Línea de Bienestar del Coneval. Su punto más alto fue en los años 70’s y luego se produce una caída de 70 por ciento de pérdida de poder adquisitivo hasta que a mediados de los 90’s se estabilizó pero no logró recuperar lo perdido”, expuso.

Woldenberg consideró que “quizá nuestro precario crecimiento a lo mejor con una política pro salarios el mercado interno tendería a expandirse. Parece una ilusión el aumento al salario mínimo pero estamos obligados a volver sobre la cuestión social el salario mínimo”.

Rogelio Gómez, coordinador general de la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, dijo que la Conasami es una “estructura anacrónica y disfuncional” y que el salario mínimo ya fue desindexado y se creó la Unidad de Medida y Actualización (UMA), por lo que no habría efectos secundarios en la economía de incrementar el salario mínimo.

“El salario mínimo es una fábrica de pobreza. Un salario mínimo de 73.04 pesos en México que es la 12va economía en el mundo es inaceptable”, expresó.

A la inauguración acudieron Ulises Carmona, titular de la Sexta Visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y Helena Hofbauer, directora regional de la Fundación Ford para México y Centroamérica.