Economía

Psicología influye en 80% de las decisiones de inversionistas

Las decisiones de inversión corresponden en un 80 por ciento al ámbito psicológico, esto con base en las finanzas conductuales, las cuales han ganado prominencia al proporcionar una imagen detallada de las preferencias de riesgo de los inversionistas.
Leticia Hernández
19 noviembre 2014 0:57 Última actualización 19 noviembre 2014 5:5
Cerebro

Las pérdidas y ganancias afectan diferentes partes del cerebro con un impacto distinto. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- En el mundo de las inversiones el escenario ideal es el de una toma de decisiones racionales en mercados eficientes, pero la realidad y cotidianidad es otra, ya que se toman decisiones emotivas, a veces con comportamientos irrazonables, en mercados ineficientes. Con base en las finanzas conductuales, la inversión es 80 por ciento psicológica.

Para cerrar la brecha entre la teoría y práctica al considerar científicamente el comportamiento humano, las finanzas conductuales han ganado prominencia al proporcionar una imagen detallada de las preferencias de riesgo de los inversionistas.

El cerebro humano se compone de diferentes partes, entre ellas el telencéfalo, que ayuda a reflexionar sobre sentimientos de amor, odio y felicidad y tiene funciones adicionales como la conducta social y la planeación. En la toma de decisiones el sistema límbico y telencéfalo se activan.


La intuición y las emociones se encuentran con la cognición”, explica el estudio “Finanzas Conductuales: La Psicología de la Inversión”, realizado por Credit Suisse.

Las pérdidas y ganancias afectan diferentes partes del cerebro con un impacto distinto. Las pérdidas hacen el doble de daño con respecto a la felicidad producida por las ganancias. Las pérdidas financieras son procesadas por partes del cerebro que son responsables de la red de dolor, una de estas áreas es la amígdala.

Dado que el comportamiento de inversión es parte del comportamiento social, la cultura ayuda a determinar a qué obstáculo psicológico se es más propenso a sucumbir. Las diferencias culturales de los inversionistas puede incluso influenciar los rendimientos de los mercados.

Los inversionistas alemanes son más pacientes, mientras que los africanos son los menos pacientes. Entre estos extremos, el inversionista mexicano es más paciente que el estadounidense, pero menos que el español o chileno.