Economía

Rusia y la tentación de subir los impuestos

El presupuesto ruso está en mínimos, por lo que el gobierno de Putin se enfrenta a un dilema para maximizar sus ingresos, aunque esto pueda dañar el crecimiento económico del país.
Bloomberg
09 marzo 2016 13:43 Última actualización 09 marzo 2016 14:7
Petroleo en Rusia. (Reuters)

Las finanzas rusas han sido afectadas por el desplome en los precios del crudo. (Reuters)

Mientras el mundo centra su atención en las negociaciones de Rusia con la OPEP para congelar la producción de petróleo, otras conversaciones están teniendo lugar a puerta cerrada en el Kremlin y tendrán mucho más impacto sobre el sector energético del país.

Los petrodólares sobre los que gravita el presupuesto nacional ruso se están evaporando. Cuando el petróleo estaba caro, para aumentar los ingresos sólo había que incentivar a empresas como Rosneft o Lukoil a incrementar la producción, dijo Alexander Nazarov, analista del petróleo y gas de Gazprombank.

Hoy el Kremlin y las empresas se ven obligadas a buscar nuevas formas de repartirse el dinero, incluidas algunas medidas que podrían dañar la producción a largo plazo, señala.


“El presupuesto ruso está en mínimos”, dijo Nazarov en declaraciones por correo electrónico. “El Gobierno entiende que una subida de impuestos dañaría las previsiones de futuro, pero no le queda otra opción.”

Aunque Putin se ha reafirmado en el control de la producción de gas y petróleo, gran parte de la industria sigue siendo independiente, y su gestión implica un delicado malabarismo para maximizar los ingresos fiscales a la vez que se promueve el crecimiento.

Esta estrategia ha venido funcionando con éxito desde hace una década, durante la cual la producción llegó a crecer hasta niveles récord en la era postsoviética, proporcionando a la vez casi la mitad de todos los ingresos fiscales. El desplome de los precios del crudo ha hecho saltar por los aires ese equilibrio, dejando a Rusia en déficit y en recesión por segundo año consecutivo.

Los productores rusos ya han reaccionado ante el colapso recortando las inversiones necesarias para mantener circulando el gas y el petróleo, marcando una tendencia que podría acelerarse aún más si el Kremlin decidiera subir los impuestos.

Sin embargo, sus beneficios siguen siendo una tentadora fuente de ingresos adicionales, sobre todo con la baja cotización del rublo, que ha compensado el impacto de la caída de precios del crudo denominados en dólares.

Rosneft, el mayor productor del país, va a registrar un beneficio neto ajustado de 487 mil millones de rublos, equivalentes a 6 mil 600 millones de dólares en el ejercicio 2015, según encuesta de Bloomberg a 17 analistas, lo que supone un 40 por ciento más que el año anterior, mientras que para Lukoil, que registra sus resultados en dólares, se prevé una caída del 9.5 por ciento hasta los 4 mil 270 millones. En la moneda rusa, se calcula que el beneficio ajustado de la empresa habrá aumentado un 72 por ciento, hasta los 313 mil millones de rublos.

Royal Dutch Shell, la mayor petrolera de Europa, anunció una caída del 53 por ciento en la facturación neta ajustada denominada en dólares en el pasado ejercicio.

Hasta ahora, el Kremlin ha venido manejando cuidadosamente el régimen fiscal de los productos de petróleo, asignando tipos más altos a la gran mayoría de campos con menores costes de producción que datan de la era soviética, y más bajos a los nuevos proyectos más costosos, como las prospecciones marinas o el crudo pesado.

A lo largo de los años, el Gobierno ha rebajado los tipos fiscales incluso para los productores con bajos costes.

SUBIDA DE IMPUESTOS


El año pasado, esta tendencia a la baja en la carga fiscal se detuvo, con la promulgación de nuevas normas para 2016 con las que esperan recaudar del sector 200 mil millones de rublos más de lo previsto hasta entonces, según el ministro de Economía Alexei Ulyukayev.

El Estado ha aprobado también dos subidas en los impuestos a la gasolina y el gasoil, de las cuales las empresas sólo podrán repercutir a los consumidores finales una parte.

La propuesta del ministro de Finanzas de aumentar la carga fiscal podría costar al sector unos 11 mil millones en 2017, según VTB Capital. El Estado “podría quedarse con todo lo que quisiera, según como vaya la economía”, señaló Dmitry Loukashov, analista del banco.

El Gobierno aún no ha decidido si va a poner en práctica las propuestas, señaló el mes pasado el viceprimer ministro Arkady Dvorkovich.

RECORTE DE INVERSIONES


El Kremlin ha dejado muy claro que no les gusta tener que subir impuestos, y que sólo lo harán si no hay otra manera de equilibrar el presupuesto, dijo Ivan Mazalov, que participa en la gestión de activos de 2 mil millones de dólares en Prosperity Capital Management Ltd.

Todavía pueden recortar gastos, pedir préstamos, recaudar dinero con privatizaciones y reclamar más dividendos a empresas públicas, señaló.

Los productores ya están respondiendo a la caída de precios de una manera que podría afectar a la producción. El año pasado, Lukoil recortó las inversiones a unos 9 mil millones de dólares, unos 1.5 miles de millones menos que en 2014, y prevé mantenerlas en torno a ese nivel hasta 2017. Las inversiones en activos fijos de Rosneft, calculadas en dólares, cayeron en 2015 con respecto a 2014, aunque la debilidad del rublo va a obligar a la empresa a aumentar su gasto en moneda local en un tercio aproximadamente tanto este año como el próximo, en comparación con 2015.

El ministro de Energía prevé que los siete años ininterrumpidos de crecimiento del sector terminen este año, con una producción estabilizada en los niveles de 2015. En el peor de los casos, suponiendo que los precios del barril continúen alrededor de los 40 dólares en 2020, la producción podría caer un 14 por ciento en los cinco a diez próximos años.

UN MERCADO DIFÍCIL

La subida prevista para el segundo semestre podría aliviar las presiones presupuestarias, según HSBC Holdings, que el mes pasado elevó su recomendación sobre Rosneft a “mantener”.

Los precios podrían descender si se mantiene el exceso de oferta y la debilidad de la economía, según Edward Chow, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington.

La media histórica del precio del petróleo en los 155 últimos años se sitúa alrededor de 35 dólares, mientras que el presupuesto ruso está basado en un barril a 50 dólares.

“Si yo fuera un productor de petróleo ruso, sobre todo si no soy de titularidad pública o no cuento con los favores del Gobierno, estaría preocupado por las subidas de impuestos en los próximos dos años”, dijo Chow.

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