Economía

Pese a elogios, Trump se va con las 'manos vacías' de Japón

El presidente de Estados Unidos visitó a su homólogo, Shinzo Abe, con el fin de buscar nuevos acuerdos comerciales con Japón pero sus planes no salieron como él esperaba.

Firmaron autógrafos en gorras de beisbol estampadas con la leyenda "Donald & Shinzo". Jugaron nueve hoyos de golf con Hideki Matsuyama, comparado a menudo con Tiger Woods, y no anotaron los puntos.

Compartieron una cena íntima y se prodigaron elogios en reiteradas oportunidades.

Pero toda la aparente camaradería entre el presidente Donald Trump y Shinzo Abe no derivó en demasiadas acciones concretas para resolver la principal queja de Trump: arreglar lo que considera una relación comercial injusta con Japón.

Para Trump, a quien se conoce más por alejar que por recibir con los brazos abiertos a un líder colega, la relación con Abe es una manera de demostrar que puede trabajar con sus pares de todo el mundo. Ambos líderes también coinciden en un enfoque duro con respecto a Corea del Norte.

Pero durante la visita de dos días de Trump, Abe públicamente esquivó toda referencia a grandes concesiones comerciales pese a que Trump no dejó de plantearlas.

La única gran inversión mencionada, un proyecto por mil millones de dólares en Tennessee del fabricante de autopartes Denso, era una noticia vieja, en contraste con el plan de Trump de anunciar acuerdos por miles de millones de dólares en su escala en China esta semana.

El presidente estadounidense prácticamente suplicó a los fabricantes de autos japoneses que construyan más fábricas en Estados Unidos o que dejen ingresar más automóviles estadounidenses a Japón.

"Inviertan en Estados Unidos", dijo Trump, y prometió garantizar que atravesarán a toda velocidad el proceso de aprobación.

Sin embargo, las evasiones de Abe le demostraron a Trump que no será tan fácil achicar el déficit comercial de 69 mil millones de dólares con Japón, impulsado en gran medida por las importaciones estadounidenses de autos y artículos de electrónica.

Uno de los grandes problemas para Abe es que no sabe exactamente qué quiere Estados Unidos, según Hiroyuki Kishi, profesor en la Universidad Keio y exfuncionario del Ministerio de Comercio.

En materia de autos, por ejemplo, los funcionarios japoneses sostienen que el mercado no está cerrado para los autos estadounidenses… simplemente los consumidores no quieren comprarlos.

"Trump dice estas cosas porque las cree y son algunas de sus promesas", dijo Kishi. "Analizar las verdaderas razones y qué se debería hacer requiere negociaciones. No sé si realmente podemos alcanzar esa fase. Hablar de generalidades no cambiará nada".

Para Estados Unidos, el déficit comercial japonés sólo es superado por el de China.

Trump ha dejado bien claro que tiende a ver las cifras como una suerte de planilla de ecuanimidad, y cualquier cifra negativa para Estados Unidos significa casi automáticamente que la otra parte está quebrantando de alguna manera las normas.

"En este momento, nuestro intercambio comercial con Japón no es justo y no es abierto", dijo Trump a dirigentes empresariales en Tokio este lunes.

Pero Abe no olvida que fue Trump quien se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), un tratado comercial integrado por 12 países, medida que el presidente volvió a defender este lunes.

Abe invirtió un capital político significativo en respaldar el acuerdo, sobre todo entre los productores agrícolas que no quieren ver bajar los aranceles para la agricultura. Los funcionarios japoneses también dicen que el TPP habría contribuido a reducir la brecha comercial.

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