Economía

Pensiones de universidades presionarían
finanzas públicas

La calificadora Moody's advirtió que los pasivos por pensiones de las universidades públicas del país se llevan una gran parte de los ingresos de los estados, por lo que sus fortalezas crediticias podrías verse afectadas si no son atendidos.
Daniel Villegas
05 noviembre 2015 23:24 Última actualización 06 noviembre 2015 5:5
universidad

Las pensiones de las universidades generan riesgos para los estados, afirmó Moody's. (Archivo)

Las fortalezas crediticias de los estados del país podrían tener presiones en el mediano plazo si los pasivos por pensiones no fondeados de las universidades públicas no se atienden, señaló Moody’s.

La calificadora apuntó en un reporte que esos pasivos laborales llegan a representar el 45.8 por ciento de los ingresos estatales, como es el caso de Michoacán, aunque en el otro extremo se encuentra Chiapas, donde representa apenas el 0.1 por ciento de los recursos de la entidad sureña.

Los estados y el gobierno federal proveen, en promedio, 85 por ciento de los ingresos de las universidades y muy probablemente tendrían que contribuir más si las universidades tuvieran que reponer los fondos de retiro de sus empleados, indicó.


Pero en el corto plazo son las mismas instituciones quienes están siendo afectadas por este tipo de pasivo laboral, “los crecientes pasivos por pensiones de las universidades públicas mexicanas han comenzado a ejercer presión sobre las mismas, y representarán un reto en el mediano plazo para los estados si no se toman medidas”, señaló el estudio de la firma.

Esto es así porque los pasivos por pensiones no fondeados representan entre el 0.5 por ciento y 536 por ciento de los ingresos totales de las universidades públicas mexicanas. En tanto los ingresos propios de las mismas son equivalentes tan sólo al 15 por ciento de sus ingresos totales, “esto las hace dependientes de las transferencias estatales y federales”, alertaron los analistas de Moody’s.

Casi 65 por ciento de las universidades públicas registran déficits actuariales que son sostenibles sólo durante los próximos cinco años, antes de que los activos de sus fondos de pensiones se terminen,
destacó el estudio.