Economía

Paridad única del euro, podría comenzar a flexibilizarse

La eurozona se compone por 19 diferentes economías, por lo que un euro fuerte beneficia a las más grandes, pero hace menos competitivas a las pequeñas; sin embargo, las últimas políticas del BCE parece que lo están adaptando mejor a más países.
Bloomberg
02 agosto 2016 18:55 Última actualización 03 agosto 2016 18:58
Euro (Bloomberg)

Euro (Bloomberg)

Es un hecho que el euro no puede tener el tipo de cambio correcto para la totalidad de sus diferentes 19 miembros todo el tiempo.

Sin embargo, al mando del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi podría estar llevándolo a adaptarse mejor a más países durante más tiempo.

Ángel Talavera, economista de Oxford Economics en Londres, calculó para Bloomberg Benchmark cuál habría sido el tipo de cambio de “equilibrio” para ocho economías de la zona euro entre 2011 y 2015, el tipo de cambio que mejor se adaptaría al perfil interno y externo de una economía.

La fortaleza económica y la balanza de pagos positiva de Alemania justificarían que el euro se cotizara en torno a 1.40 dólares, mientras que los problemas de Grecia requerirían que estuviera por debajo de la paridad con el dólar.

Al comenzar el mandato de Draghi, el euro estaba demasiado fuerte para casi todos y, como es característico, se ha ubicado más en consonancia con las necesidades de las economías “centrales”, incluida Alemania.

Eso no ha sido beneficioso. “Lo que normalmente ocurriría con un país que tuviera su propia moneda es que esta se apreciaría o depreciaría en el tiempo para contribuir a corregir esos desequilibrios”, dijo Talavera. “En el caso de la eurozona obviamente no pueden ocurrir estas dos cosas y por eso esos desequilibrios no se corrigen sino que más bien se amplifican la mayor parte del tiempo”.

Los cálculos de Talavera lo confirman.

En el momento más álgido de la crisis de la deuda soberana en 2011, el diferencial entre el tipo óptimo para Alemania y el de Grecia era de 0.32 dólares. A fines del año pasado, la brecha se había ampliado a 0.42.

Pero las cosas están cambiando. Las políticas más recientes del BCE han debilitado el tipo de cambio, acercándolo a lo que sería apropiado para países como Italia o España.

Desde el anuncio de las tasas negativas en junio de 2014, el euro cayó casi 20 por ciento frente al dólar.

Si bien ese valor sigue siendo demasiado para Grecia, está más cerca del promedio, por lo que el diferencial promedio entre el tipo de cambio óptimo de los países y el nivel real del euro se redujo de 0.25 dólares a comienzos de 2011 a 0.14 a fines de 2015.

Sin embargo, dada la estructura del euro, es limitado lo que puede hacer el actual conjunto de políticas.

De acuerdo con el estudio de Oxford Economics que realizó Talavera, la política monetaria del BCE siempre se ha visto afectada por una paradoja: si bien ha sido “en general correcta para la zona de la moneda común en su totalidad, ha resultado equivocada para la mayoría de los miembros de forma individual la mayor parte del tiempo”.