Economía

Nueva revolución industrial representará 10% de los ingresos en México

La adopción de sistemas de automatización podría representar una décima parte de los ingresos de las grandes empresas nacionales y se eleva hasta el 40% para las Pymes.
Eduardo Aguilar
24 marzo 2016 15:0 Última actualización 27 marzo 2016 9:15
robots industriales

robots industriales (Bloomberg)

La adopción de sistemas de automatización en la manufactura podría representar una inversión de hasta 10 por ciento de los ingresos de las grandes empresas, y hasta un 40 por ciento para las pequeñas y medianas empresas (Pymes), dependiendo de su situación tecnológica actual, según José Ruiz, director de Asesoría en Cadenas de Suministro y Compras de KPMG México.

La inclusión de estas tecnologías resulta vital para dar el salto a la Manufactura 4.0, tema central de discusión en el pasado Foro Mundial Económico (WEF por sus siglas en inglés) en Davos y elemento fundamental para seguir buscando una vanguardia tecnológica en la industria nacional, de acuerdo con el subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, Rogelio Garza Garza.

Según Ruiz, el uso de esta tecnología es distinto en cada sector, lo que divide la manufactura nacional en tres clasificaciones: aquellos que ya la asimilaron, como la industria automotriz; aquellos que no se pueden asimilar por limitaciones de su producto, como algunos segmentos de la industria agrícola; y aquellos que están en vías de asimilarse o que están perdiendo la oportunidad de hacerlo.

“Las empresas que quieren crecer al ritmo de las nuevas tecnologías se quedan aisladas porque no están preparadas para eso”, dijo Juan Manuel Chaparro Romero, Presidente de Fomento Industrial de Canacintra, “se requiere de más apoyo a las Pymes, que es algo que se ha venido reclamando desde hace tiempo. Se requiere de un esquema práctico para brindarlo porque no es factible impulsar a todas por igual.”

Al respecto, Garza Garza expresó que hay que estar al tanto de estas tendencias y adecuar la política pública para apoyar a las empresas que quieran dar este salto. Aunque no habló de nuevos impulsos, sí dijo que habrá apoyos “más enfocados a esta nueva tecnología”.

La buena noticia para nuestro país es que una empresa madura con buenas prácticas de optimización en manufactura puede competir uno a uno, por ahora, con empresas totalmente automatizadas, sobre todo con ayuda de otros elementos como tratados de libre comercio y mejores tasas cambiarias.

Sin embargo, la falta de automatización impide la adaptación a las nuevas tecnologías que comienzan a aparecer en el mercado. Esta situación es todavía más grave cuando se considera que el WEF prevé que esta revolución tecnológica se dé de forma exponencial, lo que haría difícil alcanzar el progreso de los países que se encuentran en el cenit de la vanguardia tecnológica.

“Se requiere de un análisis más profundo para poder implementarlo, aunque ponerlo en la mesa es un buen inicio”, dijo Chaparro. “Se tendrán que marcar prioridades y buscarlas, porque llevamos años queriendo alcanzar una inversión del uno por ciento del PIB en investigación y desarrollo y hasta ahora no hemos podido lograrlo”.