Economía

Minoristas de EU expresan odio al BAT

El llamado impuesto fronterizo (BAT) podría eliminar las ganancias de las tiendas minoristas de Estados Unidos, por lo que algunas cadenas como J.C Penney y Best Buy le han pedido a Donald Trump que no materialice esta promesa de campaña.
Bloomberg
16 febrero 2017 23:53 Última actualización 17 febrero 2017 5:5
jc penney

J.C Penney es una de las minoristas que están en contra del impuesto fronterizo. (Bloomberg)

Los máximos responsables de firmas minoristas como J.C. Penney, Target y Best Buy se trasladaron el miércoles a Washington para implorarle al presidente Donald Trump que no materialice las promesas de gravar los productos fabricados en el exterior que se venden en Estados Unidos.

La presión de las compañías contra el llamado impuesto fronterizo (BAT) podría no bastar para disuadir a Trump, que basó buena parte de su campaña en devolver la manufactura a EU. Pero tal vez los consumidores estadounidenses lo logren.

Obviemos el hecho que, en el caso de determinados artículos, como cierres o calzado deportivo, prácticamente todos son importados y EU en realidad no tiene la capacidad de manufactura ni el know-how necesario para fabricarlos.

Un BAT podría eliminar toda ganancia en el caso de algunas firmas minoristas de EU, mientras que otras podrían obtener mayores beneficios de otras modificaciones a la política tributaria y comercial.

FOCOS
El peso. Todo aumento de precios podría tener un profundo impacto en el gasto de consumo, que representa más de las dos terceras partes del PIB de los Estados Unidos.

El origen . En la actualidad los estadounidenses pagan las prendas de vestir a aproximadamente el mismo precio que a principios de la década de 1990 cuando minoristas como Nike y Wal-Mart empezaron a fabricar desde calzado hasta pelotas en gran escala en el exterior.


El argumento contra el BAT se reduce a algo más básico: en la práctica los estadounidenses no pagarán precios más altos por comprar cosas para su familia por más que en el plano ideológico estén de acuerdo con la creación de empleos en el sector manufacturero y con el apoyo a productos hechos en EU.

A las firmas minoristas ya les cuesta atraer compradores, lo que ha causado el cierre de centenares de comercios y múltiples quiebras en los últimos años.

Un impuesto fronterizo no haría más que acelerar el proceso. Los estadounidenses votarán con su billetera contra ese impuesto.