Economía

5 mil fraudes al día flagelan a usuarios
de tarjetas de crédito

En 2014, los fraudes cometidos en tarjetas de crédito dejaron pérdidas a los usuarios por mil 280 millones de pesos; las terminales punto de venta e internet fueron las vías más usadas para realizar estos ilícitos.
Everardo Martínez
19 abril 2015 23:47 Última actualización 20 abril 2015 7:24
ME. 5 mil fraudes al día flagelan a usuarios de tarjetas de crédito.

La mayor parte de los fraudes a tarjetas se ha dado en terminales punto de venta. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- Cada día se cometen en promedio casi cinco mil fraudes en tarjetas de crédito, que en 2014 dejaron pérdidas para los clientes de la banca por mil 280 millones de pesos, 36 por ciento más que en el año previo.

Datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), muestran que ocho de cada 100 tarjetahabientes fueron víctimas de este delito el año pasado. Las cifras de la institución indican que se reportaron un millón 783 mil reclamos imputables a un posible fraude, la mayoría, realizados a través de una terminal punto de venta (TPV), que representaron 68 por ciento del total de casos.

El 2 por ciento ocurrió en cajeros automáticos y el 31 por ciento restante, a través de medios que no requieren la presentación de la tarjeta, como son las operaciones por internet, teléfono, o banca móvil.
En particular, por estos canales se duplicaron los delitos en el lapso de tres años, ya que pasaron de 267 mil 476 en 2011 a 547 mil 104 casos al cierre del año pasado, que implicó un crecimiento de 104 por ciento.

Por otro lado, los usuarios reclamaron por este delito un saldo de tres mil 565 millones de pesos el año pasado, pero los bancos devolvieron a sus clientes dos mil 286 millones, lo cual implicó pérdidas para los tarjetahabientes por mil 280 millones de pesos.


El monto abonado por las instituciones bancarias representó apenas 64 por ciento de la cantidad reclamada y esta cifra muestra una tendencia a la baja en los últimos años, es decir que cada vez hay una menor recuperación de recursos por parte de los clientes, que en 2011 era de 76 por ciento del saldo reclamado total.

Para Raymundo Tenorio, director de los programas de economía del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, la menor recuperación de los montos reclamados por los clientes responde a que los bancos se están amparando ante la Condusef con el argumento de que las instituciones no emiten los correos electrónicos apócrifos y al argumento de que han avisado a sus clientes que la actualización de datos nunca se realiza en línea.

Por su parte, Gabriela Ledesma, catedrática de la UNAM, comentó que los bancos se defienden al exigir documentos que en la mayoría de los casos las personas no poseen, los cuales al no presentarse se traducen en que el resarcimiento del daño no llegue.

Apuntó que el menor número de reclamaciones y el mayor monto exigido por los clientes observado, se debe a que los delincuentes financieros se han enfocado en transferencias más cuantiosas.
Tenorio, del Tec de Monterrey,
indicó que los bancos han dejado de invertir en mecanismos de seguridad interna, al tiempo que han recortado a muchos trabajadores subcontratados, lo cual ha significado un flujo indebido de la información, relacionado con el crecimiento del comercio electrónico.

En este sentido, se pueden registrar más delitos sin que se presente el plástico.

“No han invertido en supervisión interna y además los bancos han subcontratado mucho personal, lo que sugiere (no es todos los casos) que son propensos a errores y deslealtades humanas, de esa manera puede escapar información de algunos usuarios, sin dejar de mencionar las capacidades de los hackers profesionales que hoy en día van escalando niveles”, añadió.

A este respecto, Ledesma, de la UNAM, dijo que el crecimiento observado en el número de reclamaciones imputables a fraudes sin uso del plástico, es consecuencia de que estos productos son cada vez más usados, además del manejo incorrecto de estos medios.

Agregó que si en los próximos años no existe una mejor educación financiera entre los usuarios, pero la popularidad del pago por dispositivos móviles aumenta, y si la regulación y supervisión se mantienen llanas y los avisos de la banca son poco claros, se verá una clara tendencia al alza de delitos y fraudes financieros, no sólo en tarjetas de crédito sino en cualquier instrumento.

ALERTA CONDUSEF DE PHISHING
La semana pasada la Condusef emitió el cuarto comunicado del año alertando a los usuarios bancarios de correos apócrifos –actividad principalmente relacionada con fraudes en los que no se presenta la tarjeta–, en los que se solicita ingresar información personal.

Esta actividad, llamada ‘phishing’, consiste en captar datos personales y bancarios de los usuarios, a través del uso de imágenes de la institución financiera para cometer posteriormente un fraude con las cuentas de las personas que caen en el engaño.

En este caso, los usuarios a los que se hace referencia son a los de BBVA Bancomer, a quienes se les solicita información bancaria y personal con el fin de desbloquear la cuenta para recibir una transferencia supuestamente detenida.

Condusef destacó que instituciones como Banorte han tomado medidas sobre estos mensajes apócrifos, alertando a sus clientes mediante correo electrónico o anuncios a través del inicio de banca en línea, respecto a que la actualización de datos nunca se realiza por esta vía.

AMENAZAS EN EL MEDIANO PLAZO
De acuerdo con un estudio de Trend Micro sobre predicciones de cyberseguridad, en los siguientes años los criminales en Internet no sólo lanzarán nuevos programas que vulneren la seguridad de los datos para obtener beneficios financieros contra los usuarios de computadoras, sino también irán contra los consumidores de aplicaciones en dispositivos móviles.

Agrega que la amenaza en estos dispositivos incluye las nuevas formas de pago en línea como Apple Pay que se introdujo con el iPhone 6 y las de Google Wallet mediante aplicaciones falsas y phishing móvil, accediendo también al robo de identidad.

Dos terceras partes de los reclamos por fraude en la banca se concentran en tarjetas de crédito