Economía

Migración y remesas, riesgos para AL: FMI

Para evitar los peligros de estos el organismo internacional sugiere implementar políticas para disminuir costo de los envíos y frenar 'fuga de cerebros' en América Latina.
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Depender de las remesas procedentes de Estados Unidos plantea riesgos para los países que las reciben, por razones cíclicas o por posibles cambios en las políticas relacionadas con la inmigración.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el costo de enviar remesas es sustancial, lo que reduce el monto del dinero recibido por las familias de emigrantes.

En su reporte “Perspectivas Económicas. Las Américas”, el organismo señaló que dado el papel clave que desempeñan las remesas en las economías que las reciben convendría apoyar políticas que reduzcan los costos de transacción y fomentar el uso de canales formales de intermediación.

Señaló que la migración exterior puede reducir el crecimiento económico en los países de origen a través de una disminución de la oferta de mano de obra y de la productividad, sobre todo cuando se trata de trabajadores que son calificados.

Sin embargo, el FMI consideró que las remesas enviadas por los trabajadores migratorios a sus países de origen son un factor atenuante al constituir una fuente importante y relativamente estable de financiamiento externo.

Aplicar reformas específicas en los países de origen para aprovechar la permanencia de trabajadores altamente calificados y capacitados puede ayudar a reducir la migración al exterior, una “fuga de cerebros” y sus consiguientes consecuencias negativas en la productividad y crecimiento interno.

Datos del organismo indican que cada año ingresan legalmente a Estados Unidos 1.3 millones de inmigrantes que dan fuerza a la productividad de ese país.

Asimismo, consideró que una reforma de inmigración basada en aptitudes podría tener un efecto positivo en el crecimiento potencial de Estados Unidos al incrementar el capital humano y su participación en la fuerza laboral.

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MEXICANOS, POCO CALIFICADOS

Un enfoque más restrictivo de la política migratoria, si se aplica de forma generalizada, frenaría la afluencia de trabajadores tanto calificados como no, con efectos perjudiciales en el crecimiento potencial de ese país en los ingresos de los hogares.

Esas restricciones crearían efectos de derrame negativos para los países que dependen de las remesas provenientes de Estados Unidos y de los flujos migratorios hacia este país, advirtió el FMI.

Una intensificación de las deportaciones podría deprimir la productividad en los países cuyos migrantes tienden a ser poco calificados como en México y América Central, y podría ejercer una presión a la baja sobre los salarios.

Según el documento, el 62 por ciento de los migrantes mexicanos tienen estudios de primaria al ingresar a Estados Unidos, y sólo dos por ciento tiene cinco años o más de universidad, lo que contrasta con el 13 por ciento de los países de América del Sur.

Los inmigrantes de México y América Central son el grueso de la población migrante de América Latina en Estados Unidos. En promedio, envían a sus familias remesas por un monto de alrededor de dos mil 500 dólares anuales.

Cuando envían remesas, los inmigrantes en Estados Unidos con menores niveles educativos y de ingresos suelen enviar una mayor proporción de su ingreso, mientras que los inmigrantes del Caribe envían cantidades mucho menores que los de América Central.