Economía

Los jóvenes guardan su dinero debajo del colchón

El bajo nivel de ingreso ha generado que sea mínimo el ahorro
en el país, por lo que sólo el 11% de los jóvenes mexicanos guarda parte de sus ingresos en una institución financiera. 
Jeanette Leyva
16 junio 2014 23:59 Última actualización 17 junio 2014 5:0
jóvenes

El porcentaje de jóvenes en el país que ahorra en instituciones financieras es bajo. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- Los jóvenes en México utilizan medios informales para ahorrar y pedir crédito, lo que lanza una señal de alarma al sistema financiero formal.

De acuerdo con la encuesta “Cultura financiera de los jóvenes en México”, realizada por Banamex y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el bajo nivel de ingresos en la población hace que el ahorro sea mínimo, y quienes lo hacen es para tener recursos para poder comer en las próximas semanas.

Felipe de la O López, coordinador del Centro de Estudios de Opinión Pública de la UNAM, indicó que 52 por ciento de los jóvenes sí ahorran pero no es de forma estructurada, más bien es de oportunidad, esto porque una cuarta parte de los encuestados consideró su situación económica como mala o muy mala.

Por ello, la principal razón por la que ahorran es para usarlo en alimentos, es decir guardan o “ahorran” dinero para comer en los siguientes días, según reveló la encuesta.

Dependiendo el rango de edad, entre los 15 y 18 años lo hacen para consumos lúdicos, a mayor edad es para prevenir enfermedades o para viajar.

En el Norte del país, es donde hay un menor nivel de ahorro al comparar el dato nacional, mientras que en el Sur y Golfo del país el ahorro es mayor, principalmente para una emergencia.

DINERO SEGURO EN CASA

El 51 por ciento de los jóvenes en el país, esto sin importar su nivel socioeconómico, prefiere “ahorrar” o guardar más bien su dinero en casa, al considerarlo el lugar más seguro, el ahorro lo hacen en alcancías, el cochinito, “cajitas” o lo hacen en libros y un uso menor de tandas; sólo un 11 por ciento lo hace en una institución financiera.

Loreto García Muriel, directora ejecutiva de Cultura Organizacional y Educación Financiera Banamex, reconoció que hay un alto nivel de “analfabetismo financiero”, y la bancarización ayudará a las personas a tener unas finanzas más seguras y con menos riesgos.

“Hay un índice alto de desconfianza hacia los bancos, es una parte cultural y por lo general los mexicanos tienen desconfianza hacia los bancos y entidades gubernamentales, la educación financiera es la que puede lograr la confianza y facilidad para entender el beneficio de los servicios financieros, ya que el beneficio tiene que ser para el usuario no para la institución”.

En el país se estima que existen alrededor de 30 millones de jóvenes que tienen entre 15 y 29 años de edad, lo que representa 26.5 por ciento de la población de México, en este segmento se encuentran tanto quienes cuentan con recursos económicos para solventar sus necesidades diarias, como quienes están en situación de pobreza.

PREDOMINA USO DE EFECTIVO

El 95 por ciento de los jóvenes utiliza el efectivo como medio de pago. El 4 por ciento utiliza su tarjeta de débito, de crédito o cheque.
“Esto es una señal importante y preocupante, pero está ligado a la desinformación, riesgo y desconfianza que asocian al crédito”, indicó Verónica Porte, directora operativa de Saber Cuenta de Banamex.

Indicó que aún cuando el uso del crédito es bajo, puede ser positivo por el momento en que se encuentran los jóvenes, ya que utilizan el financiamiento por emergencia o consumo y no para la generación de patrimonio.

Una señal más de alarma, reconoció Porte, fue detectar que hay un predominio del ahorro y de los créditos informales. Además está el hecho de que no se está ahorrando para el retiro, y quienes lo hacen es porque son asalariados “no porque tengan conciencia de ello, no hay una cultura como tal”, explicó.

ALERTA DE SOBREENDEUDAMIENTO

En materia crediticia, los jóvenes no solicitan créditos a los bancos porque 47 por ciento dice no lo necesita, el 29 por ciento lo considera riesgoso y un 19 por ciento señaló que no sabía cómo hacerlo, y quienes tienen un crédito es porque acuden a la familia y amigos. La percepción del crédito es negativa, coincidieron los especialistas, cuando bien manejado puede dar movilidad social.

Por ello, la educación financiera debe ir más allá de la información y ayudar en la búsqueda de desarrollar competencias y formar hábitos que faciliten y hagan más sencilla la toma de decisiones responsables, como ahorrar y presupuestar los gastos, para que no accedan al crédito vía tarjetas, ya que eso “los pone en riesgo de sobreendeudamiento ante la carencia de competencias financieras”, coincidieron especialistas.

El rector de la UNAM, José Narro, señaló que deben trabajar en la planeación y educación financiera de los jóvenes mexicanos, “porque cada año que pasa y no se aprovecha el bono demográfico, aumenta el riesgo de que un haber se convierte en un pagaré”.

La edad clave, según el estudio son los 22 años, porque antes de ello los jóvenes piensan en ahorrar para consumir distintos bienes de consumo no duradero, y a partir de esa edad empieza el proceso de ahorrar para adquisición de autos o adquirir una vivienda en los próximos ocho años.

Ernesto Torres, director general de Banamex, reconoció que son pocos los jóvenes que utilizan el crédito, y los pocos que utilizan el financiamiento bancario, lo hacen con desconfianza.

“A través de la encuesta nos dimos cuenta de que no es posible hablar de una cultura financiera homogénea entre los jóvenes por las diferencias de la edad y estatus de residencia, por lo que hay una diferencia entre los que viven con sus padres e independientes, pero hay patrones como el escaso uso de servicios financieros “.

Además, consideró no hay un hábito del ahorro entre los jóvenes, pese a tener claro que este sirve para cumplir metas importantes en su vida.

Por ello, dijo que desde la infancia se debe promover el hábito del ahorro, así como una mayor cultura emprendedora, para conocer y aprovechar las ventajas del crédito formal.

El ahorro formal todavía no se ha institucionalizado