Economía

Industria editorial mexicana: postrada
en el estancamiento

Esta actividad padece de una crisis permanente, resultado de un bajo nivel de lectura en el país y deficiencias en políticas públicas.
Isabel Becerril
10 marzo 2014 22:53 Última actualización 11 marzo 2014 5:0
niño con libros

Literatura juvenil, uno de los pocos géneros literarios que se venden./(Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- La falta de una cultura de lectura en México tiene a la industria editorial postrada desde hace décadas en un estancamiento.

José Ignacio Echeverría Ortega, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), asegura que para la población resulta más “atractivo y más barato comprar un six de cerveza que un libro que puede adquirir hasta en 50 pesos o menos”.

La crisis que prácticamente “ya es permanente en la industria”, no sólo es resultado del bajo índice de lectura que prevalece en el país (2.9 libros al año por persona), también se debe a que la mayor parte de los mexicanos adquieren por lo mucho un libro al año, en comparación con los estadounidenses que compran nueve, en Suecia 17, en otros países europeos 13 y en los países asiáticos el número llega a 11.

También el problema de la industria editorial se deriva de la deficiente política gubernamental en donde prevalece un estado editor, porque de los 330 millones de ejemplares que se producen en la nación, 232 millones son editados por el gobierno (libros de primaria y secundaria) y los regala, explica Carlos Noriega Arias.

Asimismo están las editoriales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que “nos compiten en los libros técnicos; y todo esto no permite que la industria crezca”.

POCAS LIBRERÍAS

Otro punto crítico que tienen que sortear los editores es el reducido número de librerías que no rebasan los mil y las cuales no compran los ejemplares. Se les deja el producto en consignación en un periodo de 30 a 90 días y si no se venden éstos, los regresan provocando serios problemas de inventarios para las editoriales.

A la situación negativa que vive el sector, hay que agregar los aumentos que año con año registra la industria en el precio del papel y los costos generales de producción de los libros, puntualiza el presidente de Grupo Noriega Editores.

En una encuesta realizada por la propia Caniem en el primer semestre de 2013, entre 87 editoriales de tamaño medio, grande y macro, se reveló que en 2012 los costos de producción de estas empresas registraron un incremento de entre 3.2 y 4.3 por ciento, en tanto, el precio del papel presentó un aumento de entre 4.8 y 10.2 por ciento, aunque estas alzas fueron menores a las observadas en 2011.

Mientras que los incrementos en el precio de las ediciones fue de 3.4 por ciento en promedio, según se desprendió en la encuesta.

Echeverría Ortega aclara que las editoriales presentan otro gran conflicto, que es la piratería (reproducciones ilegales o fotocopiado), que ostenta 10 por ciento del total del mercado del libro y que les hace perder anualmente más de mil 300 millones de pesos.

Al listado de complicaciones que vive la industria, en 2013 se sumó uno más, la importación de libros españoles, que están llegando al mercado local a precios muy bajos, porque en su mayoría son saldos.

Toda esa problemática ha provocado la desaparición de un número importante de editoriales. En 1991 en la Cámara se encontraban registrados 423 editores privados y para 2013, esta cantidad únicamente llega a los 250.

Las cifras revelan la situación del sector. Las ventas de editoriales privadas en 2012 se ubicaron por debajo de los niveles registrados en 2006, en un 5.7 por ciento. En cuanto al volumen de producción se registró un avance de 3.6 por ciento en el periodo, equivalente a 0.6 por ciento por año.

ESCASAS LIBRERÍAS

Los principales canales de distribución siguen siendo las librerías y le siguen las tiendas de autoservicio y departamentales, el gobierno, las escuelas, colegios y universidades.

Las temáticas más vendidas, de mayor a menor importancia: infantiles y juveniles, literatura; los de autoayuda, ciencia, técnica y medicina; educación básica, lenguas, filosofía, psicología y religión, y las que menos se venden son los ejemplares de poesía, especifica Echeverría.

Marielena Ramírez Martínez, directora general de la librería El Sotano, reconoce que en México existe un número reducido de estos establecimientos, ya que para poder abrir uno nuevo, debe hacerse en una zona donde el nivel socioeconómico de la población sea elevado, porque “si no la gente no compra”.

Las librerías al igual que las editoriales, viven un sinnúmero de problemas que les impide su crecimiento, entre los que destaca la informalidad.

El robo hormiga es otro factor de impacto, ya que las mermas que registran estos comercios formales en sus inventarios es de un 2 por ciento. Además por concepto de seguridad destinan 10 por ciento del total de sus costos.

Ramírez señaló que también enfrentan a la competencia desleal de los editores, en cuanto a libros de texto, porque éstos ofrecen directamente el producto a las escuelas y otorgan los mismos descuentos que a las librerías.

“Esto ha provocado que los padres ya no asistan a nuestros comercios a y por tanto que nuestras ventas en este giro se hayan caído 40 por ciento”.

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