Economía

Industria azucarera enfrenta riesgo de desplome en precios

El precio del azúcar acumuló una caída de 32 por ciento en los dos últimos años, además de que esta industria en el país se encuentra estancada y sin un plan de modernización; por los aranceles que ha puesto Estados Unidos, el endulzante nacional se colocaría en el mercado mundial donde se volvería 40 por ciento más barato.
Héctor Chávez
04 septiembre 2014 23:38 Última actualización 05 septiembre 2014 5:5
azucar

La industria azucarera del país se encuentra estancada sin planes de modernización a la vista. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- La agroindustria azucarera mexicana enfrenta un fuerte reto para superar la caída en los precios del endulzante, luego de la imposición de aranceles que van de 2.99 al 17.01 por ciento por parte del gobierno de Estados Unidos, por supuesto subsidio y dumping.

Tras un desplome de 32 por ciento de los precios nacionales en los últimos dos años y ante las restricciones hacia el mercado estadounidense, México estará obligado a mandar sus excedentes al mercado mundial, donde los precios del azúcar son hasta 40 por ciento más bajos.

El mercado mundial es en donde confluyen todos los excedentes de producción y su precio es distinto al internacional, el cual se fija en función de la oferta y la demanda y generalmente es acordado por los países excedentarios.


En 2013, México exportó 1.3 millones de toneladas de azúcar al mercado norteamericano lo que significó divisas al país por más de mil cien millones de dólares con precios bajos. Con precios estabilizados se estaría hablando de poner en riesgo ventas por más de 2 mil millones de dólares.

Las pérdidas se darían tomando en cuenta que por cada tonelada de azúcar los productores mexicanos reciben alrededor de 2 mil 500 pesos menos, lo que significaría una caída de recursos de más de 3 mil millones de pesos, equivalente a unos 250 millones de dólares.

“La imposición de aranceles vuelve inviable la exportación a Estados Unidos y amenaza con perder flujos a la industria que tendría que rematar en el mercado mundial, mencionó Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros.

SE FRENARÁN INVERSIONES

Esta situación implicaría daños a toda la cadena de producción de azúcar tomando en cuenta que tan sólo la caída de precios del mercado doméstico ha provocado la descapitalización del sector, pues los productores de caña, quienes han visto caer sus ingresos tan sólo por el precio bajo en más de 15 mil millones de pesos, enfrentan dificultades para sacar sus costos de producción, lo que no les permitirá hacer las inversiones que se tenían planeadas para incrementar la productividad.

Por su parte, el sector industrial congelará las inversiones que se tenían proyectadas para la modernización de sus plantas y la diversificación del sector en donde incluso se hablaba de la construcción de plantas para la fabricación de etanol y cogeneración de energía eléctrica.

SIN IMPACTO EN CONSUMIDORES

De acuerdo con industriales del azúcar, los bajos precios en poco han beneficiado a los consumidores pues esta caída no se refleja en el mismo porcentaje para los compradores al detalle quienes continúan pagando entre 12 y 14 pesos el kilo de azúcar estándar. Sin embargo, la permanencia de los inventarios de azúcar en el país generarían aún más desorden en el mercado nacional.

Ante esta situación productores cañeros plantean al gobierno mayor firmeza y el endurecimiento de su posición, incluso actuando en contra de las importaciones de fructuosa como la medida idónea para evitar la quiebra del sistema productivo.

A 13 AÑOS DE LA EXPROPIACIÓN

La difícil situación que enfrenta la industria azucarera nacional se da en el marco del 13 aniversario de la expropiación de 27 ingenios azucareros del país, nueve aún administrados por el gobierno federal.
De acuerdo con el informe de la Cuenta Pública 2012, de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la expropiación del 3 de septiembre de 2001 por el entonces presidente Vicente Fox, ha generado un gasto acumulado superior a los 21 mil 320 millones de pesos.

El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 3 de septiembre de 2001, argumentaba la eliminación de las prácticas indebidas de un grupo de personas dedicadas a esta agroindustria, que había afectado profundamente al sector.

No obstante, 13 años después esta agroindustria no se ha logrado consolidar, a decir de los industriales, debido que no ha podido diversificarse el sector por la falta de reglas claras que les permitan entrar de lleno a la cogeneración de energía eléctrica y etanol.

Para industriales del azúcar la expropiación fue una medida totalmente equivocada que únicamente le costó al país sin solucionar los problemas del sector, ya que en realidad en nada atendió a los problemas estructurales mismos que se han venido solucionando con la participación de cañeros, sindicato e industriales.

Para los productores de caña se trató de una acción que logró por el momento poner orden comercial a un producto seriamente afectado por las malas administraciones de los dueños de las fábricas.

Para Raymundo Tenorio Aguilar, director de la carrera de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, la industria azucarera mexicana continúa estancada, sin modernizar y sin una articulación de cadenas productivas que dé mayor beneficio a los productores.

“La innovación ha sido una constante variable presente como carencia que dé movimiento a esta actividad primaria tan necesaria para nuestro país, para ocupar tierras fértiles, para producir este producto y para mejorar las relaciones de intercambio en el campo”, mencionó el catedrático.

Advierte que la administración de los nueve ingenios por parte del Fideicomiso de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero (FEESA) no es sino un esquema paternalista que lo único que ha buscado es convertirse en un instrumento de control social, además de que distorsiona el mercado y permite establecer prácticas discriminatorias y de proteccionismo.

De acuerdo con Blackaller Ayala, los nueve ingenios administrados por el gobierno federal sostienen un nivel de trabajo, molienda y operación con resultados dentro de lo normal, pero carecen de esquemas que les permitan generar inversiones en infraestructura, y definirse como una agroindustria más moderna.

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la mayoria de los ingenios
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