Economía

Impuesto al tabaco, sirve cuando es alto

Elevar los impuestos al tabaco resulta una buena táctica para los fumadores y para la salud pública, ya que si los gravámenes son drásticos, muchas personas optan por dejar el vicio.
Bloomberg
24 octubre 2016 22:57 Última actualización 25 octubre 2016 5:0
Tabaco. (Agencias)

La tendencia es a elevar los tributos. (Agencias)

Cuando fumar resulta más caro, el número de personas que deja el vicio es mayor. Es por eso que unos impuestos al tabaco más altos son casi siempre una buena política, tanto para los fumadores como para la salud pública.

Sin embargo, hay un problema – y es uno que los votantes en cuatro estados deberían tener en mente el próximo mes al considerar las iniciativas de las papeletas para elevar los impuestos al tabaco: los impuestos sobre este pecado solo sirven si son lo suficientemente altos.

A los votantes de California, Colorado y Dakota del Norte se les está pidiendo aumentar los impuestos estatales a más de dos dólares por cajetilla. Por otro lado está el estado de Missouri, donde los votantes tendrán que elegir entre dos alzas tan pequeñas que la mera idea de tener impuestos al pecado es una burla.

De ser implementado adecuadamente, el impuesto al tabaco puede resultar una poderosa arma contra el tabaquismo y sus posibles enfermedades, además podría reducir el número de muertes que deriva de su consumo. Si se eleva el impuesto lo suficiente como para aumentar el precio de una cajetilla en un 10 por ciento, el consumo entre los adultos en Estados Unidos bajaría en un tres a cinco por ciento. Entre los adolescentes, el consumo disminuiría entre un seis y siete por ciento.

IMPUESTO REGRESIVO E INGRESOS

Este efecto es especialmente pronunciado entre los fumadores de bajos ingresos –esa es la ventaja de imponer un impuesto regresivo–. Y es aún más fuerte si es que parte del dinero de los impuestos es invertido en esfuerzos de salud pública para ayudar a la gente a dejar el vicio, algo que la iniciativa de California haría (la cual es respaldada por Michael R. Bloomberg).

Por supuesto, los altos impuestos al tabaco también generan ingresos, pero ese es un beneficio secundario. Nunca alcanzan a cubrir los altos costos en los que incurren los estados por el consumo de tabaco, gastos que se pueden ver reflejados tanto en el programa Medicaid como en la pérdida de productividad. De hecho, lo ideal es que, a medida que más fumadores dejen el vicio, los ingresos derivados del impuesto al tabaco disminuyan gradualmente.

IMPUESTOS

La Organización Mundial de la Salud dice que los impuestos deberían equivaler al 70 por ciento del precio de una cajetilla. En EU no hay impuestos que sean tan altos, pero en ciudades como Chicago, los pagos que se aplican sobre cada cajetilla representan el 60 por ciento del precio de 12 dólares, y las autoridades sanitarias dicen que eso ha contribuido a reducir el índice de fumadores en esa ciudad.