Economía

Gobernadores electos se enfrentan a altos niveles de deuda: S&P

Los nuevos gobiernos de Querétaro, Campeche, Nuevo León, Guerrero y Michoacán estarán bajo la mira de la agencia en temas como fomento a la sustentabilidad fiscal, políticas de deuda y liquidez.
Thamara Martínez
16 junio 2015 12:38 Última actualización 16 junio 2015 12:38
Standard & Poor's

Standard & Poor's. (AP)

CIUDAD DE MÉXICO.- La agencia calificadora estadounidense Standard & Poor’s (S&P) puso la mira sobre 5 de los 9 estados que llevaron a cabo elecciones gubernamentales en nuestro país el pasado 7 de junio.

La agencia destacó que la victoria electoral forzará a las nuevas administraciones a lidiar con una flexibilidad presupuestal “débil” o “muy débil”, altos niveles de deuda y desafíos políticos hacia finales de 2015 y en 2016.

Querétaro, Campeche, Nuevo León, Guerrero y Michoacán son los estados que la entidad califica y cuyos comicios electorales llamaron la atención del consorcio, las notas actuales son:

- Querétaro Arteaga (Escala global: BBB/Estable/--; escala nacional: mxAA+/Estable/--)
- Campeche (mxA/Positiva/--)
- Nuevo León (mxA-/Positiva)--)
- Guerrero (mxBBB+/Negativa/--)
- Michoacán (mxBBB/Estable/--)

No obstante, a través de su artículo ¿Qué les espera a los estados mexicanos que calificamos tras las elecciones intermedias?, la sociedad manifestó que no esperan que las calificaciones de estas entidades revelen un cambio en el presente año, particularmente, como resultado de las elecciones. Sin embargo, aseveró se observara cualquier tendencia que pueda afectar la calidad crediticia de éstos.

“Evaluaremos cualquier riesgo derivado de la falta de disposición de las nuevas administraciones para fomentar la sustentabilidad fiscal, políticas de deuda y liquidez prudentes, o la adecuada administración de sus organismos descentralizados.” Señaló la firma en su artículo.

Mención aparte merecen los desafíos fiscales que S&P prevé para los gobiernos locales y regionales para el resto del año y, de forma más acentuada, a lo largo de 2016, ello como consecuencia de los menores precios de los productos petroleros. Es en ese sentido que resulta importante señalar que las transferencias del Gobierno Federal colaboran con 80 por ciento de los ingresos de los gobiernos locales y regionales, al tiempo que una tercera parte del agregado del gasto federal proviene de los ingresos fiscales de la producción petrolera.

En un escenario que posibilite la caída sostenida de los precios del petróleo, se vislumbra una reducción considerable de las transferencias a los gobiernos locales y regionales por parte de la administración federal, de tal modo que la flexibilidad presupuestal, ya débil de dichos gobiernos, podría verse aún más acotada. De igual modo, la compañía manifestó que pese a que los montos de las transferencias fueron mayores que sus expectativas para el primer cuarto del año, consideran probable que se presenten ajustes a partir del segundo trimestre de 2015.

Asimismo, la calificadora mantiene sus reservas ante el posible fenómeno del desbalance en las finanzas públicas estatales, ya que tiene a bien considerar que los nuevos mandatarios de las entidades ocuparán sus cargos hacia el cierre del año, temporada en que la tradicionalmente los ingresos fiscales se ven disminuidos, al igual que las transferencias federales. Al tiempo que los gastos gubernamentales se mueven al alza al en el último trecho del año, tendencia impulsada en mayor medida por el pago de aguinaldos a los trabajadores del sector público.

En conjunto, la inminencia de estas situaciones confirman que sería prematuro evaluar el impacto de las elecciones en el presupuesto de los estados para este 2015, “consideramos que la posición fiscal de los estados a finales de 2015 determinará su capacidad para resistir un difícil 2016”, concluyó la firma.