Economía
entrevista
Roberto Díaz Ruiz, Presidente de Nacional de la Canacar

“Demandamos que EU nos dé el mismo trato
que a los canadienses”

Roberto Díaz Ruiz afirmó que la disputa entre México y Estados Unidos sobre el transporte transfronterizo aún no tiene soluciones definitivas, puesto que aún es necesario definir las condiciones en que los choferes cruzarán hacia la Unión Americana.
Maria Luisa González/Corresponsales
09 febrero 2015 23:57 Última actualización 10 febrero 2015 5:5
Canacar

Hay una lista de condiciones que son discriminatorias para los choferes mexicanos, afirmó el presidente de la Canacar. (Eladio Ortiz)

AGUASCALIENTES.- El informe del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) sobre los resultados del programa piloto y el hecho de que iniciara la recepción de solicitudes de camioneros mexicanos interesados en prestar servicio de carga internacional de largo recorrido, es un “paso firme” para finiquitar la prolongada disputa entre los dos países sobre el transporte transfronterizo “pero no definitivo”, advierte el presidente de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar), Roberto Díaz Ruiz, que demanda que se dé a los transportistas mexicanos el mismo trato que a los canadienses.

“Faltan muchas piezas por acomodar, quitar puntos y comas para poder decir que la disputa está efectivamente resuelta”, señala en entrevista con el El Financiero, aunque apunta que es satisfactorio que el gobierno estadounidense esté “mostrando voluntad y dando por fin esperanzas” de que se solucionará.

___ ¿Cuál sería el siguiente paso en esta dirección?
___ Cómo o en qué condiciones vamos a cruzar a Estados Unidos. Poner sobre la mesa y discutir las múltiples restricciones impuestas por nuestro vecino a los transportistas mexicanos para entrar y circular por su territorio. Hay una larga lista para empresas y choferes, que consideramos discriminatorias.

Para empezar, se exige que los conductores hablen inglés en un 80 por ciento, cuando menos; que cumplan regulaciones migratorias; que se ajusten a reglas y horarios vigentes para no conducir más de ocho horas diarias y que conozcan los reglamentos de tránsito de los estados, que varían.

Se exige también la aprobación de investigación de antecedentes sobre seguridad y, en algunos estados, como California, certificaciones medioambientales EPA 15, con bajos niveles de azufre.
Está también la pretensión del DOT de verificar el estado físico-mecánico de los vehículos de carga en los propios patios o terminales de las empresas mexicanas que presten el servicio, esto es, de venirnos a supervisar a nuestro propio país y cada 90 días, sin contar las revisiones aleatorias que hacen en su territorio.

___ ¿Todo esto tendrá qué negociarse?
___ Y algunas cosas más. Por tanto, se impone tomar las debidas precauciones y no echar las campanas al vuelo antes de tiempo. En el Tratado de Libre Comercio se pactó trato de nacionales y México lo ha cumplido a cabalidad; Estados Unidos no. Lo que demandamos es cumplimiento de acuerdos o algo parecido, que se nos dé el mismo trato que a los canadienses, quienes pasan a ese país prácticamente sin ninguna traba.

También habrá qué platicar sobre el resarcimiento de daños por el incumplimiento de lo pactado durante casi 20 años. La demanda que interpusimos contra el Departamento de Estado de Estados Unidos por daños y perjuicios, por casi 6 mil millones de dólares, continúa y, bien o mal, tendrá que resolverse. Si es a nuestro favor ese dinero sería utilizado para modernizar nuestro sector.

No puedo aventurar si vamos a ganar la demanda, pero sí subrayaría que nosotros tenemos todo el derecho y habiendo el derecho hay que practicarlo. Esperamos que sea una buena negociación para los dos países”.

___ ¿Qué espera el gremio transportista de las autoridades mexicanas?
___ Asegurar que se cumplan los términos pactados y que marquen pautas a seguir. El 19 de enero nos reunimos con el subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, Francisco de Rosenzweig, y con la subsecretaria de Transportes, Yuriria Mascott Pérez. En principio se instaló una mesa de trabajo para empezar a trabajar los casos de solicitudes de interesados en operar transporte internacional hacia Estados Unidos.

“Sobre el tema de las restricciones, que por supuesto pusimos sobre la mesa, no hubo nada en concreto. Pero vamos a empezar trabajos para concretarlos más adelante y aprovechar la voluntad de apertura mostrada por Estados Unidos. Hay factores coyunturales que pueden ayudar, como que a nuestro vecino le interesa mucho incorporarse al Acuerdo de Asociación Transpacífico y no le conviene figurar como un país que incumple acuerdos. Y su incumplimiento del TLCAN es una piedra en el camino.

___ ¿Cree que habrá muchas solicitudes de transportistas mexicanos?
___ Con el programa piloto y el demostrativo hubo poco interés, por los términos marcados. Ahora también pudiera ser aventurado decir algo al respecto, salvo que se empezó a trabajar en ese tema con las secretarías de Economía y de Transportes. Pero reiteraría que el transporte de carga mexicano tiene capacidad para competir en condiciones de igualdad.

Actualmente contamos con un parque vehicular de 786 mil unidades, de las cuales casi 40 por ciento son modernas, de primera generación.

Aunque ya es una gran ventaja que la contraparte estadounidense muestre disposición a escucharnos, tampoco podemos adelantar juicios