Economía

Bicentenario pondrá
a prueba a autoridades financieras

La liquidación del Banco Bicentenario se debió a que su índice de capitalización se desplomó a 2.98 por ciento; la prueba para las autoridades financieras del país será afectar lo menos posible a los usuarios.
Jeanette Leyva/Marcela Ojeda
23 julio 2014 23:49 Última actualización 24 julio 2014 8:26
Banco Bicentenario

La única sucursal del Banco Bicentenario en el Distrito Federal permaneció cerrada el miércoles. (Eladio Ortiz)

CIUDAD DE MÉXICO.- El Banco Bicentenario pondrá a prueba a las autoridades financieras mexicanas, al activarse los protocolos para liquidar un banco de forma acelerada, con la menor afectación para los ahorradores y sin daño al sistema financiero.

Los cambios aprobados en la reforma financiera, como son el pago inmediato del ahorro protegido por el seguro de depósito que maneja el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) se activó de forma adecuada y en el primer día, tras la revocación de la licencia bancaria, se enviaron ya los primeros pagos.

Ahora, tras la notificación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) al Banco Bicentenario de la revocación de su autorización para operar, porque su índice de capitalización (ICAP) a junio se ubicó en 2.98 por ciento, lo que es una causal de revocación conforme a la Ley de Instituciones de Crédito (LIC), y con ello entró en el proceso de liquidación, el IPAB, actuará como liquidador y realizará las operaciones que sean necesarias para finalizar los negocios que se encuentren en trámite, pagar los depósitos, las deudas, cobrar los créditos, hacer líquidos los bienes y, en caso de que exista, dividir el remanente del capital social entre los socios, para finalmente extinguir la sociedad.


CAMINO A LA QUIEBRA

Bicentenario presentó activos por mil 20 millones de pesos, pasivos por 909 millones y un capital contable por 111 millones. El IPAB tendrá que iniciar el análisis de las cuentas, y de determinar que son mayores los pasivos, y entonces podría entrar el proceso de Liquidación Judicial Bancaria (LJB), que se conoce también como quiebra bancaria, y que complementa el andamiaje legal, iniciado con alertas tempranas y resoluciones bancarias que se aplicó con el banco.

El subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Fernando Aportela, dijo que hubo una acción coordinada para lograr tener un proceso de liquidación en donde el IPAB ya tomó el control de la institución. “Lo que se va a buscar es que se logre un proceso ordenado, que en seis meses aproximadamente tengamos ya la resolución total del banco”, dijo.

CAMBIAN LOS PROCESOS

Antes de los cambios al marco legal, las autoridades primero intervenían los bancos, después iniciaba el proceso de revocación de la autorización para operar, para dar paso a la liquidación y quiebra de un banco, de hecho, reconoció Lorenzo Meade, secretario Ejecutivo del IPAB, “en 1994-1995 se tuvieron algunas quiebras, pero luego se resolvieron en el 2002 otros bancos, como Sureste e Industrial, pero venían de intervenciones. Desde el 94-95 yo creo que es la primera vez que tenemos un caso así”.

Reconoció que las modificaciones al orden jurídico introducidas con la reforma financiera les han permitido actuar “de forma expedita, oportuna y coordinada, para preservar un sistema financiero sólido y estable”.

Afirmó que la liquidación bancaria de ninguna manera supone un rescate financiero a una institución privada, “es un proceso claramente definido por la Ley, el cual se lleva a cabo mediante la participación de las autoridades financieras, asignando un nivel de prelación en el pago a cada uno de los implicados y en el cual el ahorrador ocupa el primer lugar, por encima de otros acreedores y accionistas”.

Alan Elizondo, director general de Asuntos del Sistema Financiero del Banco de México, indicó que el caso de Bicentenario es consecuencia de una mala ejecución del negocio, que no afecta la estabilidad del sistema.

La Asociación de Bancos de México indicó que pese a la revocación para operar de Banco Bicentenario, el sistema bancario mexicano se encuentra bien capitalizado y operando con normalidad.

Para Arturo Morales, profesor-Investigador de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, la quiebra de este banco se debe a la falta de experiencia en la operación, además de que consideró se aplicó de forma adecuada la regulación actual, ya que no se cumplió con los mínimos de capital, aunque faltó supervisión.

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