Economía

BCE deja sin cambios sus tasas de interés; cumple expectativas del mercado

En su necesidad por estimular el crecimiento y la inflación de la Zona Euro, el Banco Central Europeo dejó los costos de endeudamiento en mínimos históricos.
Reuters
21 julio 2016 7:30 Última actualización 21 julio 2016 10:2
[El BCE supervisará directamente a 130 grandes entidades de la zona/Bloomberg] 

La decisión de mantener estable la política monetaria fue prevista por los 45 economistas encuestados por Reuters. (Bloomberg)

FRÁNCFORT.- El Banco Central Europeo mantuvo este jueves sin cambios sus tasas de interés y los planes de política monetaria, al considerar que la presión inmediata que sufrieron los mercados por la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea había sido contenida.

Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que era demasiado pronto para evaluar el impacto total del Brexit, y reiteró que el banco central de la zona euro está preparado para tomar las medidas necesarias a fin de apuntalar la inflación y el crecimiento de la economía.

"Los riesgos para la economía de la zona euro siguen inclinados a la baja", declaró en una rueda de prensa tras el comunicado en el que el BCE anunció que dejaría sin cambios sus tasas de interés y su programa de estímulos económicos.

El organismo mantuvo su tasa de depósitos bancarios en -0.40 por ciento y la principal tasa de refinanciamiento en cero por ciento, ambos mínimos históricos, mientras busca reducir los costos de endeudamiento para las empresas y forzar a los bancos a prestar más dinero en lugar de tenerlo inactivo en sus arcas.

El BCE dijo que las tasas de interés deberían permanecer en los actuales niveles por un periodo extendido y hasta después de que termine el plazo de su programa de compras de activos, destinado a acelerar la inflación y a inyectar dinero en la debilitada economía de la zona euro.

Afirmó que su programa de ventas de activos por 80 mil millones de euros al mes (que Draghi consideró "muy exitoso") operaría hasta marzo del 2017, o más tarde si es necesario, hasta que se vea un ajuste al alza en la tendencia inflacionaria.

En total, el BCE comprará 1.74 billones de euros (1.91 billones de dólares) en activos para reducir los costos de endeudamiento, estimular el gasto, impulsar el crecimiento y finalmente activar la inflación, que ha estado estancada en niveles cercanos a cero en los últimos dos años.

Pero su generosidad en política monetaria está llegando al límite. Draghi ha hecho constantes llamados a los gobiernos de la zona euro para que flexibilicen sus políticas de gasto, pero ha tenido escaso éxito.

BREXIT E ITALIA

El Brexit ha sido considerado como una amenaza a la modesta recuperación de la zona euro, impulsada por la inversión y el consumo. Pero el jueves, Draghi transmitió un mensaje de calma a los mercados.

"Nuestra conclusión es que los mercados financieros del área del euro han enfrentado bien el incremento de la incertidumbre y la volatilidad, con una alentadora capacidad de recuperación", declaró.

"La anunciada disposición de los bancos centrales de facilitar liquidez si fuese necesario, nuestras medidas de política monetaria expansivas y nuestro robusto marco de regulación y supervisión han ayudado a mantener bajo control la tensión del mercado", añadió.

No obstante, el riesgo se mantiene. Los primeros datos después del Brexit, como el indicador de confianza en la economía alemana elaborado por la firma ZEW y las cifras de moral del consumidor de la zona euro, apuntan a la percepción de un panorama sombrío.

Pero si bien analistas encuestados por Reuters recortaron sus previsiones de crecimiento para la zona euro en 2017 a 1.3 por ciento, desde 1,6 por ciento, dejaron sus proyecciones de inflación sin cambios en 1,3 por ciento, una perspectiva dispar en momentos en que el BCE apunta a una inflación cercana al dos por ciento.

Los bancos italianos, que sufren por la carga de 360 mil millones de euros (400 mil millones de euros) en préstamos incobrables y la caída en el precio de sus acciones, también representan un dolor de cabeza para el BCE, que actúa como supervisor de los prestamistas de la zona euro.

El Gobierno italiano se encuentra en negociaciones con la UE para permitir ayuda estatal a los atribulados bancos, pero desea proteger a los inversores, una propuesta polémica que pondría a prueba las nuevas normas de rescates del bloque.

El jueves, Draghi dijo que un subsidio financiado por el Estado podría ser parte de la solución para manejar el grave problema de los altos niveles de créditos impagos en el sistema bancario de la zona euro.