Economía

Banca de Desarrollo
en México, de las más
segmentadas de AL

El Estado cuenta con siete instituciones que tienen un nivel
de penetración ubicado en la media regional; la apuesta de la banca de desarrollo está en los cambios que generará la reforma financiera.
Angélica Hernández
29 abril 2014 1:7 Última actualización 29 abril 2014 5:0
aura solar

La central fotovoltaíca 'Aura Solar' fue financiada por Nafinsa, una banca de desarrollo mexicana. (Tomado de @CFEmx)

CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras que en otros países de América Latina la banca de desarrollo está integrada por entre una y tres entidades, en México existen siete dedicadas a atender diferentes sectores, más otros fondos y fideicomisos especializados.

Sin embargo, y a pesar de tener tantas entidades, la banca de segundo piso en nuestro país no es de las más grandes en la región, ni siquiera de las que tienen la penetración más alta.

A nivel Latinoamérica, la cartera de crédito de la banca de desarrollo de México está en el octavo lugar con 15.1 por ciento del total. De acuerdo con los datos de Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (Alide), países como Costa Rica, Uruguay y Brasil, tienen un porcentaje de cartera de 65.3, 47.3 y 44.8 respectivamente, es decir, en algunos casos hasta cuatro veces más respecto a nuestro país.

Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la penetración que puede tener la banca de desarrollo en los países depende de muchos factores, principalmente del grado de desarrollo de los sistemas financieros de cada localidad.

“La banca de desarrollo en México, al igual que en el resto de la región, juega un papel más importante respecto a años anteriores. El tema es cómo balancear correctamente el papel de banco de desarrollo y comercial, y canalizar recursos al financiamiento productivo en particular a aquellos sectores que no tienen acceso”, comentó Daniel Titelman, director de la División de Financiamiento para el Desarrollo de la Cepal.

MÉXICO, REFERENTE

Una de las grandes referencias que se tienen para la banca de desarrollo en México es el caso de Brasil; en nuestro país se tienen bancos especializados en determinados sectores, en tanto que en aquel país, es un sistema pensado más en términos de objetivos territoriales, productivos y sociales.

“En ese sentido, cuentan con cuatro instituciones financieras federales que actúan en todo el país, no necesariamente de manera directa, sino en alianza o cooperación con las demás entidades financieras”, dijo Romy Calderón, jefe de Estudios Económicos de Alide.

Explicó que en Latinoamérica hay diferentes sistemas e instituciones financieras de desarrollo, y existen experiencias buenas en uno y otro modelo, sin embargo “no hay modelos únicos, ni tampoco se puede afirmar que uno es mejor que otro. Esto depende de la realidad de cada país, pero hay un punto central y determinante en el éxito de cada sistema, la gestión y autonomía”, dijo.

Un país pequeño, ejemplificó, con gran peso de la agricultura y del sector rural, que casi no tiene industria, va a tener entidades financieras de desarrollo más orientadas a ese sector y no va a requerir de muchas instituciones.

“Los casos de Brasil y México, e incluso de Argentina son distintos, son países muy grandes, muy diversificados, con una base productiva muy amplia y con gran población, y una parte importante de su producción está orientada a los mercados internacionales”, afirmó Calderón.

Así, la diversificación de las bancas de desarrollo en efecto dependen de la fortaleza del sistema financiero de cada país, como en Estados Unidos, que cuentan con tres bancos de desarrollo.

“Pero, no se puede decir si eso es bueno o malo, sí hay ejemplos donde puede haber otros bancos con especialización, sin embargo, lo importante es justificar la especialización de los bancos porque cada país tiene necesidades diferentes”, afirmó José Antonio Quesada, socio líder de Clientes y Mercados de PwC México.

Explicó que el modelo con el que se ha trabajado en México, es único, “pero sí creo que hay que revisar la funcionalidad y la especialización de cada una de éstas entidades y de todas las que están creadas como fideicomisos y fondos”.

A pesar de esto, la banca de desarrollo en México ha tenido algunos aciertos como que el financiamiento a través de la banca de segundo piso ha sido moderado.

“El financiamiento en el país a través de la banca de segundo piso ha sido más modesto para tratar de no competir o desplazar a la iniciativa privada, sino de complementarlo y entrar en esos nichos donde la banca comercial no ha incursionado”, dijo Joost Draaisma, economista del Banco Mundial.

BUSCA RECUPERAR TERRENO

Queda claro que la reforma financiera busca impactar de manera positiva a la economía nacional e impulsar sectores que por diversas razones han quedado al margen del financiamiento por parte de los bancos comerciales, por lo que será a través de ésta en conjunto con la banca de desarrollo que se busca detonar el crédito.

Sin embargo, durante muchos años la banca de desarrollo quedó rezagada y relegada de la economía del país, y no fue sino hasta ahora que se ve el impacto que ésta puede tener en la economía.

“Por razones históricas, porque México tuvo malas experiencias en las crisis financieras que vivió en décadas anteriores, el mandato de los bancos de desarrollo era demasiado conservador y decía que la primera responsabilidad era preservar el capital, y en casi cualquier debate te vas a encontrar que la esencia de la banca de desarrollo es impulsar el crédito de muchas maneras, entonces hay que buscar los recursos, gestionar bien el capital”, dijo Luis Madrazo, titular de la banca de desarrollo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Por su parte, José Antonio Quesada dijo que “la banca de desarrollo se ha satanizado mucho porque en algún momento, en alguno de estos vehículos, no se hizo un buen manejo, pero hay que darle la vuelta a la página, el país necesita una gran, fuerte y sólida banca de desarrollo que pueda potenciar los sectores estratégicos del país”.

SIN MODELO IDEAL

En 2006 se planteó por primera vez la posibilidad de fusionar dos de los bancos de desarrollo más grandes: Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional del Comercio Exterior (Bancomext), junto con el Fideicomiso de Fomento Minero.

El entonces director de Nafin, Mario Laborín, aseguraba que una fusión así generaría ahorros por 200 millones de dólares al gobierno de México, es decir, que se evitaría la duplicación de recursos y al mismo tiempo esto se sumaría a la eficiencia de productos de ambas instituciones.

Sin embargo, tras intereses políticos esta fusión no pudo llevarse a cabo. Este tema es algo que se intentó retomar en 2009 y posteriormente fue desechada nuevamente en 2012 y con el inicio de este sexenio, a cargo del presidente Enrique Peña Nieto, se descartó la fusión de algunos organismos toda vez que con los directores que nombró al inicio de su administración, el objetivo es mantener la estructura como está hasta ahora.

Para Joost Draaisma, del Banco Mundial, es necesario consolidar el sector y no tener tantos bancos especializados, “en México la banca de desarrollo tiene bancos muy especializados en un mismo sector, un Bancomext atiende a las empresas exportadoras pero Nafin también atiende al sector empresarial, ahí podría haber una reducción incluso de costos en la operación”, comentó.

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