Economía

40% de empresas en BMV, con baja bursatilidad

El mercado accionario mexicano tiene actualmente 52 emisoras que registran una baja y mínima operatividad; los servicios financieros, industrial y de consumo no básico son los sectores donde se concentran este tipo de emisoras.
Clara Zepeda
01 julio 2014 23:29 Última actualización 02 julio 2014 5:0
BMV

En el país hay 52 empresas con baja o mínima bursatilidad.(Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- Pocas empresas están listadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y además, gran parte de ellas, 40.3 por ciento del total, están consideradas como de baja o mínima bursatilidad.

Deambulan como “zombies”, ya que muchas de estas emisoras vivieron una especulación momentánea en su oferta primaria y sus papeles se secaron después de los tres primeros meses de operatividad.

La bursatilidad de una acción representa la liquidez que tiene un título; es decir, la facilidad con la que puede ser comprado o vendido, y mucho tiene que ver con el volumen de acciones que intercambian manos. Una acción de alta bursatilidad puede tener un volumen bajo en determinados días. En cambio, una acción de baja bursatilidad implica que tiene poca actividad y en consecuencia bajos volúmenes de operación.

El mercado accionario mexicano tiene en su anaquel a 129 emisoras, de las cuales 52 registran una baja y mínima operatividad; mientras que 77, considerando acciones, el Naftrac y siete Fibras, tienen alta y media bursatilidad.

“Hay muchas empresas que no registran mucha liquidez porque no resultan atractivas para los inversionistas, desde que no pertenecen a un sector relevante que pudiera ser atractivo para lograr una diversificación o porque el funcionamiento de la empresa no permite anticipar un mayor crecimiento en el precio”, explicó Rubén Domínguez, director de Análisis Financiero de DerFin, Gestión Integral de Derivados y Consultoría Financiera.

QUIÉN ES QUIÉN

El mayor número de empresas con baja y mínima bursatilidad pertenecen al sector de servicios financieros, en donde aparecen nombres como General de Seguros (GENSEG); Grupo Nacional Provincial (GNP); Grupo Financiero Multiva (GFMULTI); Grupo Profuturo (GPROFUT); Grupo Financiero Interacciones (GFINTER); Invex Controladora (INVEX); Casa de Bolsa Finamex (FINAMEX); Holding Monex (MONEX), entre otras.

De acuerdo con datos de la Bolsa Mexicana de Valores, le siguen a este sector el industrial y el de consumo no básico, algunos ejemplos como el de Consorcio Aristos (ARISTOS); Accel (ACCSELSA); Internacional de Cerámica (CERAMIC); Grupo TMM (TMM); Grupo Palacio de Hierro (GPH) y Grupo Vasconia (VASCONI), entre otros.

En ocasiones la volatilidad de la empresa es tan alta o se encuentra en una situación tan crítica que es mejor no tomar posiciones ya que se pueden registrar pérdidas importantes en el corto plazo provocando que muchos inversionistas no quieran entrar.

SINERGIAS ESTRATÉGICAS

Al final es un círculo vicioso el que nadie quiera tomar nuevas posiciones. Pero no son acciones 100 por ciento olvidadas, ya que una nueva noticia de fusión o de compra, un cambio radical en la estructura o un nuevo producto podría cambiar rápidamente la percepción que se tiene de ella.

Un ejemplo reciente fue Nutrisa, que a mediados de 2013 concretó la venta de su negocio a Grupo Herdez. Frente a las nuevas condiciones, algunas operaciones que estaban en la línea para salir a Bolsa se pospusieron para mejor ocasión; es el caso de Office Depot, de Gigante.

El hecho de que algunas emisoras no son tan bursátiles no implica que en sus mercados y sectores económicos presenten un mal desempeño. Así ocurre en las del sector servicios, por ejemplo.

“En su momento las empresas deciden salir a Bolsa por las ventajas que representa recibir capital nuevo a cambio de ceder parte del control de la compañía. Tiene muchos costos lograrlo aunque por lo general son más los beneficios generándole valor a los accionistas”, aseguró Domínguez.

Un problema que tiene que ver con un volumen bajo se relaciona con la facilidad con la que se puede comprar o vender una acción, y además, al precio que uno considera como el adecuado. Así, a mayor nivel de bursatilidad es más fácil que se pueda realizar una transacción con estos títulos.

¿LA EDAD CUENTA?

Dos terceras partes de las emisoras que tienen baja o mínima actividad están listadas en la BMV desde las décadas de los ochenta y noventa, por lo que ya tienen mucho tiempo listadas y no han adoptado los nuevos criterios de bursatilidad y de float.

Además, una empresa que desde su origen coloca en pocas manos su bursatilidad va a estar restringida. Las últimas ofertas se han distribuido entre muchos inversionistas, nacionales y extranjeros.

En 2005, la BMV solicitó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores la cancelación del registro de 22 emisoras, debido a que no cumplían con los requisitos de mantenimiento de inscripción en el listado de Bolsa, principalmente porque ya no operaban.

“La BMV no tiene en mente hacer una limpia como la de hace nueve años, más bien traemos en mente acciones para ayudar a que las empresas sean bursátiles”, precisó Jorge Alegría, director general adjunto de la BMV.

La decisión de algunas compañías de mantenerse en la BMV, a pesar de la baja o mínima bursatilidad, obedece a una cuestión de prestigio.
Deslistar una acción provocaría fuertes costos, pérdida de valor para los accionistas y la desconfianza entre los inversionistas que difícilmente volverán a confiar su dinero.

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