Bajío

Querétaro, con todo para ser el Copenhague del país

La capital queretana tiene un potencial extraordinario en movilidad, dice la directora ejecutiva del CTS Embarq México, Adriana Lobo.
LOURDES DURÁN PEÑALOZA
12 mayo 2016 7:36 Última actualización 12 mayo 2016 7:44
Qro

Querétaro, en el proceso de definir su modelo de ciudad. [Archivo]

Querétaro tiene la posibilidad de convertirse en el Copenhague del país, afirmó Adriana Lobo, directora ejecutiva del Centro de Transporte Sustentable (CTS) Embarq México.

Dijo que el estado “tiene un potencial realmente extraordinario para una movilidad más amable por varias razones: porque la ciudad es plana, por su tamaño y la cantidad de población, porque las distancias todavía son bastante razonables y porque el clima es extraordinario”.

Durante su participación en el foro Movilidad Inteligente, organizado por el Instituto Queretano del Transporte (IQT) a propósito de la elaboración del Programa Estatal de Transporte de Querétaro, expuso que el actual modelo de movilidad lo que ha hecho en México es disminuir cada vez más la rebanada del transporte público.


En Colima, por ejemplo el 16 por ciento del transporte de la ciudad se hace en transporte público; en Chihuahua es el 14, comentó.
“Si no hacemos algo por una mejora esencial el tiempo podría acabarse” añadió.

Por su parte, Laura Ballesteros, subsecretaria de Movilidad de la Ciudad de México, dijo que Querétaro debe decidir si sigue los viejos modelos de ciudad o si va a proponer uno nuevo y con ello ser el ejemplo de México en materia de movilidad.

La funcionaria estableció que el nuevo paradigma de movilidad en las ciudades tiene que ver con que apuesten a mover personas y no vehículos.

“La Ciudad de México, como saben, está pasando por una etapa de crisis ambiental provocada por condiciones climatológicas, pero también por el exceso de parque vehicular que tenemos.

“Los coches provocan cerca del 45 por ciento de la contaminación que tiene la ciudad todos los días.”

Las urbes, agregó, se han olvidado de invertir en transporte público, lo que deriva en uno de los principales problemas que actualmente enfrenta la Ciudad de México.

De acuerdo con Ballesteros, las definiciones presupuestales se deben reorientar para que el impulso a la movilidad se convierta en la política pública por excelencia de las ciudades.

La apuesta, a su parecer, debe dejar de ser la orientación del presupuesto público a la construcción de autopistas, carreteras, vialidades elevadas y estacionamientos, cuestiones que “lo único que hacen es generar mayor parque vehicular.”