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Querétaro agrega valor a sus exportaciones 

La entidad ha logrado generar un mayor valor agregado a sus exportaciones, a través de la evolución en los últimos años, principalmente, de las industrias aeronáutica y automotriz.
Lucero Almanza
20 noviembre 2017 23:44 Última actualización 21 noviembre 2017 5:45
industria aeroespacial

industria aeroespacial (Archivo)

Querétaro se encuentra entre los cinco estados de la República con los productos de exportación más complejos, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

La entidad ha logrado generar un mayor valor agregado a sus exportaciones, a través de la evolución en los últimos años, principalmente, de las industrias aeronáutica y automotriz.

Además de Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí se encuentran en este top five, junto con Nuevo León y el Estado de México, indica el organismo en su reporte de Competitividad Estatal 2016.

“Lo que hacemos ahora en Querétaro, son sistemas completos para la industria automotriz, por ejemplo, la mayoría de los componentes para ensamblar un automóvil, desde asientos, partes para motor, transmisiones, circuitos electrónicos, sistemas de frenado, bolsas de aire, faros, todas las partes principales se pueden encontrar aquí”, destacó Jorge Rodríguez y Rodríguez, presidente de la Comisión de Comercio Exterior del centro empresarial en Querétaro de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

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También en el tema de electrodomésticos, las plantas instaladas en el estado producen los componentes para ensamblar un refrigerador, refirió.

Además de estas piezas, Querétaro también se ha especializado en la producción de arneses para el sector aeronáutico, estructuras para trenes de aterrizaje, así como otros maquinados y procesos especiales.

Durante 2015, Querétaro ocupó el undécimo lugar nacional por el valor de sus exportaciones, que alcanzaron un monto de diez mil 400.4 millones de dólares, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esto, representó 3.1 por ciento en el país.

De 2007 a 2015, el sector exportador creció 205 por ciento, al pasar de un valor de tres mil 410.5 millones de dólares a 10 mil 400.4 millones en el lapso.

La industria manufacturera destacó como la principal actividad, con un valor en sus exportaciones de diez mil 337.7 millones de dólares, según el INEGI.

El estudio del Imco refiere que Querétaro se ubica –junto con Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Sonora, Puebla y San Luis Potosí– en el grupo de estados en el que individualmente aportan entre 2 y 5 por ciento de las exportaciones totales del país.

“La vocación más que un llamado divino debe entenderse como un proceso de reinvención de las capacidades regionales y la evolución de estas mismas”, afirmó Luis Mauricio Torres Alcocer, investigador del Imco.

En el reporte, expuso que un primer obstáculo para la innovación y dinamismo del sector exportador en México es la creencia de que a toda costa, se debe preservar e impulsar la vocación productiva de las regiones y que ésta no debe o puede evolucionar.

Y “no hay nada más equivocado; la palabra ‘vocación’, definida como la inclinación a un estado, una profesión o una carrera, es usada frecuentemente para describir la manera en que los países o regiones están llamados a producir ciertos productos o especializarse en actividades económicas específicas”, afirmó.

Sin embargo, de acuerdo con el especialista, se debe reconocer que este proceso no es completamente independiente del contexto productivo, la disponibilidad de forjar o atraer capital humano o de los recursos iniciales del estado, toda vez que los países y estados no están destinados a permanecer estancados en industrias ni en la explotación de recursos eternamente.

Al respecto, Ricardo Zaldumbide, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) de Querétaro, aseguró que la vocación no se inventa, y mucho menos por decisión de servidores públicos, más bien es la composición sectorial que se observa como resultado de los recursos naturales disponibles, el nivel de industrialización inicial y la producción histórica.

“La vocación productiva no significa que exista valor agregado ni que los estados están destinados a esas actividades. Oaxaca, Chiapas y Guerrero –por ejemplo– tienen vocación productiva agropecuaria, pero no generan valor porque no han sabido integrar cadenas de valor para dejar de exportar productos básicos y transitar a procesados”, comentó.

“Así que exportar no es mandar producción a la frontera, es llevar un producto con valor agregado”.

Zaldumbide dijo que en el caso de Querétaro, la exportación de valor agregado de los sectores automotor y aeronáutico ha sido producto de decisiones corporativas.

“En Querétaro se puede estar haciendo el 70 por ciento de un auto, y habiendo tantas ensambladoras en la región, eso nos da la oportunidad de genera ahora mucho mayor nivel de especialidad de empresas globales que se vienen al estado a venderle a todas las marcas.”

Indicó que piezas como balatas, convertidores catalíticos y otros mecanismos, todos esos productos se comercializan en un abanico de compañías, lo que genera una expectación de valor agregado e integración de componentes.

BAJA INTEGRACIÓN
Para Ricardo Zaldumbide todavía hay un área de oportunidad importante en materia de exportaciones, ya que se debe lograr una mayor articulación productiva de la proveeduría local. Lo anterior, debido a que muchas veces el valor agregado en la producción aún
tiene un porcentaje de integración regional muy bajo.

“Nosotros (en Querétaro) estamos integrando en el sector automotriz, en promedio, de un 3 hasta un 5 por ciento, lo que es bajísimo regionalmente, es muy poco, porque no ha habido realmente empresas que logren la tecnología o tengan la capacidad para integrarse a estas grandes empresas (OEMs)”, expuso.

Advirtió que aún hay una alta participación de proveedores provenientes del extranjero, que son empresas filiales de las grandes firmas automotrices, de tal forma que no ha habido una base de pequeñas y medianas empresas locales, que logren cubrir estas brechas de oportunidad, vía exportaciones directas o vía sustitución de importaciones.

“Ahí es donde hay que trabajar mucho más”, aseveró.
En buena medida, agregó el presidente del Comce en Querétaro, lo que hace falta es desarrollo de tecnología, que empresas pequeñas y medianas que están tradicionalmente manejando productos nacionales, logren alianzas estratégicas con compañías equivalentes en el extranjero, y logren subir en el corto plazo sus niveles de tecnología e innovación, y muchos temas de certificación.

Actualmente, dijo, las empresas OEMs no tienen un desarrollo de proveedores como tal, ya que cuando llega una compañía grande a la región ya trae consigo todo un paquete de suministro de las empresas filiales, por lo que dejan muy poco espacio para el valor agregado.

“No buscan la integración de valor agregado porque su estructura no les permite gasto de inversión para desarrollar proveeduría, sus costos ya consideran las empresas que les van a proveer, que generalmente es una filial, ya tienen una estructura muy amarrada”, indicó.

Así que eso está generando un problema de llevar a cabo ese desarrollo de proveedores regionales, por lo cual se tiene que trabajar desde los distintos ámbitos, en los sectores privado y público para fortalecer e impulsar esas cadenas de suministro.

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