Bajío

Producir vino mexicano sale caro: productores

Cuesta prácticamente el doble de lo que invierte una empresa vitivinícola internacional: Lluis Raventós. La calidad, el arma para competir en el mercado.
Sirse Rosas
13 febrero 2015 8:27 Última actualización 13 febrero 2015 8:27
Freixenet. Foto Fabián García

Freixenet. (Fabián García)

QUERÉTARO, Qro. Elaborar un vino mexicano cuesta prácticamente el doble de lo que invierte una empresa vitivinícola internacional en el mismo proceso; debido a ello, el precio de venta al público de los productos nacionales es también más elevado en comparación con otras regiones jóvenes y aquellas internacionalmente reconocidas.

De acuerdo con Lluis Raventós Llopart, gerente de Cavas Freixenet México, la apuesta del vino mexicano, y en particular el queretano, está en la calidad: ya se han recibido premios internacionales para etiquetas queretanas, y se está compitiendo con regiones con siglos de experiencia y etiquetas mundialmente reconocidas.

“Vamos más alto de precio que otras regiones del mundo, porque producir un litro de vino en México es mucho más caro que en cualquier zona española o chilena, estamos hablando de más del doble.


"Si vas a cualquier supermercado o centro de consumo, los vinos más económicos son los españoles, sobre todo los chilenos, los argentinos y los australianos, pero si ves un vino mexicano, muchas veces está a más del doble y es el costo de producción, pero al cliente no se le explica, él va a juzgar por la calidad y si paga más, puede exigir que sea más bueno”, explicó.

A esto se le suma el bajo número de inversionistas interesados en plantar viñedos, ya que actualmente no existen mercados de uva y el que está crece lentamente, pues plantar una hectárea tiene un costo elevado, con retornos de inversión a largo plazo.

“No se empieza a percibir o a tener beneficios de retorno de inversión hasta después del cuarto año, que es cuando el viñedo empieza a producir y no se amortiza una inversión sino hasta después de 12 a 15 años. Quiere decir que es un mercado difícil, pero cuando se le apuesta y se le ve como un negocio a mediano o largo plazo, es un mercado que funciona.”

“En Querétaro hace cinco años todavía estábamos en proceso de aprendizaje, pero ahora ya hay más enólogos y estamos en el proceso de demostrar lo que se hace”, concluyó.