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reportaje

Limita la falta de profesionalización el despegue de la apicultura en el estado de Querétaro

Sólo el 1 por ciento de los casi 350 apicultores se dedican de lleno a esta actividad. La entidad tiene el potencial de producir 500 toneladas de miel, pero sólo se generan 100.
LOURDES DURÁN PEÑALOZA
02 diciembre 2015 9:52 Última actualización 02 diciembre 2015 13:36
apicultores

En la cosecha de primavera, los apicultores queretanos alcanzaron una producción récord de 60 toneladas. (Foto: Lourdes Durán Peñaloza)

QUERÉTARO, Qro.— La apicultura presenta un alto potencial de desarrollo en Querétaro; sin embargo, la falta de capacitación profesional y cultura empresarial en el sector impide el despegue de la actividad, ya que una gran parte de los productores opera en un estado de sobrevivencia y carece de los recursos económicos para hacer de ésta su actividad prioritaria.

A nivel estatal se contabilizan entre 300 y 350 apicultores, de los que apenas el 1 por ciento se dedicaría de lleno al cultivo de colmenas y sus actividades secundarias. Para el resto, se trata de una actividad que complementa sus ingresos.

Según la Asociación Ganadera Local de Apicultores de Querétaro, la entidad cuenta con el potencial para producir más de 500 toneladas de miel al año; no obstante apenas se superan las 100. Hoy se tienen registrados cinco mil 500 cajones a nivel estatal, que producen entre 15 y 20 kilos por colmena.


“La apicultura es rentable. La cuestión es que no hay en las universidades formación de recursos humanos en apicultura. Los jóvenes se especializan en caballos, en perros, en gatos, pero no hay médicos veterinarios o biólogos especialistas en abejas. La mayoría de los apicultores somos gente mayor. ¿Quién va a continuar la actividad?”, plantea el presidente de la organización, Sixto Camacho.

Otros factores que limitan el despegue de la apicultura en Querétaro —y en muchos otros lugares, al ser situaciones que se presentan a nivel global— son el cambio climático, la contaminación, el crecimiento poblacional, la africanización y la presencia de enfermedades como la varroasis, que tiene un efecto directo sobre la producción de las colonias.

A nivel local, la asociación reporta que el mayor problema a que se ha enfrentado el gremio en recientes fechas es al saqueo de cajones.
Pese a ello, en la cosecha de primavera se lograron niveles de producción récord. En dicha temporada la asociación sumó alrededor de 60 toneladas, cuando en temporadas pasadas no se superó las 20, quedando la producción incluso entre 10 y 15 toneladas.

“Tenía años que no registrábamos esta producción. El clima fue favorable; desde enero empezaron las lluvias y se dieron las condiciones para que hubiera buena floración”, comentó Camacho.

ACTIVIDAD RENTABLE

En el Centro Nacional de Investigación Disciplinaria (Cenid) Fisiología del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), ubicado en el municipio de Colón, se plantean proyectos apícolas que van mucho más allá de la producción de miel y la comercialización de productos derivados de la colmena.

El investigador del CENID Fisiología en el Sistema Producto Abejas Miel, José Luis Uribe, afirma que la renta de colmenas para polinizar cultivos y huertos o la producción y comercialización de material biológico como reinas y núcleos de abejas para repoblar colmenas pueden ser actividades muy rentables.

Respecto de la polinización, que favorece la producción de alimentos de mayor calidad y abundancia, es una actividad que poco se aprecia en México, pese a ser la tarea más importante de las abejas.

“Si hablamos de que un apicultor puede rentar una colonia en 600 u 800 pesos por un periodo de tres meses en promedio, eso significaría que con una sola renta de una colonia obtendría el equivalente en miel de toda la temporada. Si la renta dos o tres veces al año puede duplicar o incluso triplicar sus ingresos”, detalla el investigador.

En cuanto a la producción de material genético, la apicultura enfrenta un grave problema asociado a la calidad y a la cantidad de reinas fecundadas que se ofertan en el mercado. Uribe plantea que en México se producen de forma anual alrededor de 400 mil reinas fecundadas, cuando existe una demanda de un millón 800 mil.

“El valor comercial de una abeja reina esta entre 130 y 150 pesos. Hay apicultores que pueden producir mensualmente mil o mil 500 reinas. Estamos hablando de más de 10 mil al año”, afirma.

Para ello, no obstante, se requiere de dos cuestiones fundamentales: gente especializada y que se inyecten recursos. “Urge fortalecer la parte académica; urge impulsar un proyecto de capacitación profesional para apicultores y urge que se desarrollen líneas de investigación en abejas que los productores puedan usar; líneas que tengan un valor económico”, consideró Uribe.

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