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reportaje

La Unaq, tecnología mexicana para la industria aeronáutica

La Universidad Aeronáutica en Querétaro desarrolla proyectos para la Fuerza Aérea Mexicana; ayuda a Oaxaca Aerospace en la fabricación de un avión ligero e investiga el uso del nopal en materiales compuestos para aeronaves.
Alan Contreras
22 agosto 2016 9:48 Última actualización 26 agosto 2016 6:49
UNAQ

En la UNAQ se desarrollan proyectos para la Fuerza Aérea Mexicana. [Alan Contreras]

La Universidad Aeronáutica en Querétaro (Unaq) mediante su área de vinculación, ha realizado 38 proyectos de investigación aplicada para instituciones y empresas del sector aeronáutico desde 2011 a la fecha.

La mayoría de los proyectos están enfocados al desarrollo de motores híbridos, simuladores de vuelo, aeronaves no tripuladas, comunicaciones satelitales, mejora de tecnología y prototipos de aviones ligeros.

En este año la institución ha participado con empresas en 14 proyectos de investigación y trabaja en el desarrollo de dos patentes que elaboró con diferentes compañías.


 La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es una de las instituciones que se han acercado a la universidad para desarrollar proyectos, principalmente en simuladores de vuelo y aeronaves no tripuladas, pues la dependencia busca “autonomía, poder desarrollar sus propios equipos para no depender del extranjero”.

Federico Pérez Fuentes, secretario de Planeación y Vinculación en la Unaq, dijo que por razones de confidencialidad no se pueden dar más detalles, pero se sabe que ya han colaborado en cuatro proyectos y están por iniciar uno más.

Además la Unaq, junto con la empresa Oaxaca Aerospace, participa en el desarrollo de un proyecto de un avión ligero que pueda ser tripulado por dos personas, mismo que la empresa pretende diseñar, fabricar y comercializar.

Es el segundo prototipo de este avión, ya que el primero fue diseñado por la empresa.

El objetivo es que sea más ligero y desarrollado con materiales compuestos. El proyecto lleva cuatro años de trabajo y es financiado por Oaxaca Aerospace, aunque ésta recibe también fondos gubernamentales.

Sería un avión versátil que sirva para el entrenamiento de pilotos tanto civiles como militares, ya que la intención es ofrecerlo a las Fuerzas Armadas. Sería más veloz en comparación con los de su tipo, gracias a la colocación del motor en la parte de atrás del aparato, lo que ayudaría a ahorrar combustible.

La institución colabora como aliado tecnológico para ayudarle a la compañía en la elaboración de componentes, generación de la manufactura y los procesos de certificación.

El proyecto podría estar concluido en 2018, año en el que se harían los primeros vuelos de prueba.

En el sector automotriz la Unaq trabaja con empresas como Vuhl, fabricante de autos de lujo, para la generación de materiales y componentes que permitan que sus automóviles sean más ligeros.
Con Eurotranciatura colabora como aliado tecnológico en la generación de un motor híbrido, que use energía eléctrica.

Los alumnos no sólo se suman a proyectos de investigación que se realizan en conjunto con empresas, sino que también lo hacen de manera individual.


NOPALES PARA LA AERONÁUTICA 

¿Puede imaginarse alerones de avión fabricados de nopal? Bidrit Pamela Ramírez de Jesús, estudiante de sexto semestre de la carrera de Técnico Superior Universitario de Manufactura Aeronáutica de la Unaq, inició hace cinco meses un proyecto de investigación que busca utilizar las fibras de esta planta en la fabricación de materiales compuestos.


Ramírez de Jesús comenta que el nopal tiene dos puntos a su favor para ser utilizado en la industria aeronáutica: es fácil de conseguir y no contamina. Lo primero ahorraría recursos económicos para las empresas y lo segundo permitiría generar un proceso de elaboración sustentable.

Para poder usar la fibra, primero es necesario separarla. Dejar secar las “pencas” durante dos meses y posteriormente permitir que se genere una celulosa. Después de esta separación puede descomponerse para su utilización.

“Disminuyen los costos porque es un producto 100 por ciento mexicano, que se puede encontrar desde el norte al sur del país y se destinan pocos recursos para que esta planta crezca” mencionó la estudiante, quién confió que su investigación puede ser ofertada a la industria, sobre todo, cuando se mezcle la fibra del nopal con otra fibra a fin de hacerla más resistente y fuerte.

Ella espera mejorar su proyecto con apoyo de la universidad y posteriormente, tras haber elaborador un prototipo, encontrar patrocinadores que le permitan vender su proyecto de investigación aplicada.

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Traductor para simuladores de vuelo

La alumna del tercer semestre de la Unaq, Casandra Varela Bonifaz, de 19 años, trabaja en un manual de traducción del inglés al francés para su uso en un simulador de aeronave.

Casandra Unaq

Este proyecto tiene el objetivo de que los estudiantes de la Unaq puedan familiarizarse con el lenguaje técnico francés e identificar cada una de las partes del avión y su función.

El primer subtema del proyecto de traducción está listo, compuesto por 300 palabras y frases; sin embargo, la intención es que incluya varios subtemas, mismos que serán elaborados por la alumna hasta que concluya sus estudios en la Unaq.

La estudiante de la carrera Técnico Superior Universitario para Mantenimiento en Planeador y Motor refirió que puede ser usado en empresas e instituciones educativas.

Ella compite con este proyecto por una beca para obtener una licencia profesional en Europa.

“Sería material de apoyo para todos los profesores y alumnos para que tengan el alcance de ver tutoriales, si necesitan hacer algún proyecto en francés tengan ese material y puedan ver el vocabulario”, afirmó Casandra.

Ella piensa que empresas como Bombardier, podrían usar su proyecto para “enseñar a sus trabajadores, porque no todos hablan francés, y sería dinámico”.

En la Unaq existe un simulador del avión A320 que explica los sistemas del avión en materia hidráulica, neumáticos, etcétera; sin embargo, está en inglés.