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La industria vitivinícola de Querétaro crece a un ritmo anual de 15 a 20%

La insuficiente oferta de vides de calidad ha detenido su expansión, que ahora abarca 500 hectáreas, dice el presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro, Ignacio Calderón Muñoz de Cote.
Ignacio Calderón

Ignacio Calderón Muñoz de Cote, presente de la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro. [Perla Oropeza]

TEQUISQUIAPAN, Qro.— La actividad vitivinícola de Querétaro crece a un ritmo de 15 a 20 por ciento anual y no ha podido tener un mejor desempeño debido a que no hay suficiente producción mundial de vides para atender la demanda.

De acuerdo con el presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro, Ignacio Calderón Muñoz de Cote, esto es muestra del creciente interés por el vino no sólo en México sino en todo el mundo.

“Yo estoy en fila desde el año pasado esperando unas variedades que me llegarán hasta el año que entra”, comentó el también copropietario de Bodegas De Cote.


La asociación nació en 2010 con la participación de ocho productores, encabezados por Antonino Sierra y Jorge Ferreira –propietario de Viñedos Azteca–, y ahora ya hay 23 integrantes. Esta agrupación se distingue porque agrupa a prácticamente todos los productores de uva para vino y vino de Querétaro. “Faltarán unos cuatro o cinco que están plantando vides y aún no producen, porque sus plantas están creciendo”, comentó Calderón.

Entrevistado en el marco de la Feria Nacional del Queso y el Vino de Tequisquiapan, que concluye el próximo fin de semana, expuso que uno de los principales objetivos de la asociación es promover la cultura del vino entre la población, la plantación de viñedos y la producción de vino en la región.

Esta es una importante zona vitivinícola, desde los años setenta, cuando su producción era dedicada casi en su totalidad al brandy y sólo una muy pequeña parte al vino. Después, cuando se perdió el interés en esta bebida y el ron se hizo moda, bajó el consumo y la producción.

A esto se agregó la apertura comercial con la entrada en vigor del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que abriría la puerta a las importaciones.

“De haber tenido 3 mil 500 hectáreas de uva, caímos a 120, y quizá existan algunas de esas variedades todavía.” Hoy en día hay alrededor de 500 hectáreas.

La llegada de Freixenet en los ochenta, comentó Calderón, permitió el renacimiento de la industria vitivinícola.
“Llegó a Querétaro cuando todo mundo se iba. Era una compañía fuerte, apostó por esta región y con mucho trabajo logró salir adelante. Ha hecho un trabajo muy importante en la promoción de esta región. Compra uva de todos los estados porque aquí no hay suficiente para su producción. Gracias a Freixenet, Querétaro es el principal exportador de vino en el país y el segundo productor de vino en México en volumen.

Además, la cercanía con la Ciudad de México y el creciente consumo de vino en la región favorece el enoturismo.

“Varias de las vinícolas –Freixenet, la Redonda, Azteca, Los Rosales, De Cote, entre otras– tienen ya instalaciones para recibir visitantes, y esto nos ayuda mucho porque la gente viene, conoce el viñedo, el proceso de la uva, toman su vino y se identifican mucho más con una marca o con una región.

“Cuando logras hacer ese contacto entre quien produce y el que consume el vino, ganas clientes para mucho tiempo. El consumo en esta zona todavía es bajo, como lo es en general en México, de alrededor de 600 mililitros de vino al año.

“La posibilidad de seguir creciendo con el vino nacional ahí está, depende de que nos posicionemos bien, que hagamos un buen vino que compita con la calidad de vinos extranjeros, porque a final de cuentas mucho de lo que nos llega aquí tampoco es de gran calidad.”