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Jardín Botánico Regional de Cadereyta, la defensa de la flora en peligro de extinción

La labor que realiza hoy el Jardín Botánico Regional de Cadereyta “Ing. Manuel González de Cosío” es trascendental para garantizar la sobrevivencia del valor biológico del semidesierto queretano.
ADRIANA RODRÍGUEZ CANALES
07 agosto 2015 9:21 Última actualización 07 agosto 2015 9:22
jardín botánico

Una de las plantas más representativas del lugar son las biznagas. (Foto: Adriana Rodríguez Canales)

CADEREYTA, Qro.— En los 11 mil 699 kilómetros cuadrados que conforman el territorio queretano hay más de cuatro mil especies de flora, y solamente el 28 por ciento no está en peligro de extinción.

La situación dentro del semidesierto no es diferente, por lo que la labor que realiza hoy el Jardín Botánico Regional de Cadereyta “Ing. Manuel González de Cosío” es trascendental para garantizar la sobrevivencia del valor biológico de la región.

Durante los últimos cinco años, se han reproducido en sus invernaderos cerca de 50 especies, y la mitad son ecológicamente importantes, porque su sobrevivencia está en un inminente riesgo. Éstas representan, además, el 40 por ciento del total de las especies enlistadas en el estado de Querétaro como amenazadas.


Una de las plantas más representativas del lugar son las biznagas, popularmente conocidas como “asientos para suegras”, unos cactus globosos que pueden llegar a vivir más de 100 años, pero que han sido extraídos de su entorno natural para ser comercializados (hoy ilegalmente) en otras partes del mundo como una planta exótica.

El jardín tiene 24 años operando, y hoy abarca una extensión de 10 hectáreas, lo que permite tener una gran variedad de flora silvestre (principalmente el matorral xerófilo), y en alrededor de dos hectáreas se han instalado cinco colecciones, los invernaderos y una estación meteorológica.

Aquí se hacen labores de conservación, investigación y de educación, a través de programas vivenciales principalmente para niños. El objetivo es concientizar a la población sobre la importancia de plantar flora originaria del estado, y evitar especies no endémicas que pueden perjudicar más que contribuir a la forestación de la región.