Bajío
OPINIÓN

De la división del trabajo a la división de la educación 

Para la zona del Bajío una estrategia de desarrollo de competencias es y debe ser un principio fundamental con el fin de atraer y retener inversiones, generar empleos y crecimiento económico.
Ricardo Trejo Nava* 
15 junio 2017 9:16 Última actualización 15 junio 2017 9:17
Etiquetas
educación

(Sabina Iglesias)

“El progreso más importante en las facultades productivas del trabajo, y gran parte de la aptitud, destreza y acierto con que éste se aplica o dirige no parecen efectos de otra cosa que de la división del trabajo”: Adam Smith

En 1776 salió a la luz una de las obras más emblemáticas en los estudios de la economía: La Riqueza de las Naciones. Adam Smith abrió su investigación usando la frase de la división del trabajo, expresión en la que se destacan las palabras destreza, aptitud y acierto; en el contexto actual de la política educativa estas serían habilidades o competencias.

De acuerdo a la evaluación “skills strategy” que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) realizó para México, se define a las habilidades como un conjunto de conocimientos, atributos y capacidades que se pueden aprender, y que permite a los individuos realizar con éxito una actividad o tarea. La definición incluye al conjunto de habilidades cognitivas, técnicas y socio-emocionales.

Para la zona del Bajío una estrategia de desarrollo de competencias es y debe ser un principio fundamental con el fin de atraer y retener inversiones, generar empleos y crecimiento económico. Decimos que es un principio básico en el entorno de producción manufacturera, principalmente aquella relacionada con la industria automotriz, aeroespacial, electrónica, entre otras.

En años recientes hemos visto, a través de la educación superior especializada, un primer enfoque para generar las destrezas que la economía regional demanda. Por ejemplo, instituciones especializadas en la enseñanza de la técnica e ingeniaría en materia aeroespacial; ingenierías y diseño para la industria automotriz; investigación y desarrollo en estudio de materiales; incluso el Conalep se ha sumado a los esfuerzos para formar capital humano con formación técnica especializada en el sector automotriz.

Si bien ya se sentaron los precedentes, el dinamismo económico impone retos en todos los niveles de educación. Por citar, de acuerdo al estudio de la OCDE, en México sólo 54 por ciento de los jóvenes entre 15 y 19 años se inscriben en la educación media superior, la menor tasa y debajo del promedio (84 por ciento) de los países miembros de dicha organización.

Según dicho estudio México debe impulsar, como primer pilar, el desarrollo de habilidades relevantes. Para ello es necesario mejorar el rendimiento de las competencias de los estudiantes en la educación obligatoria, independientemente del nivel socioeconómico; en tanto que se debe incrementar el acceso a la educación superior, mejorar la calidad de la misma y de las competencias impartidas en ella.

En analogía a Adam Smith, podríamos presenciar un nuevo fenómeno en materia de enseñanza, uno que ya se vive en el Bajío: “la división de la educación”

*Director general de Forecastim SC y editor de la revista Triángulo Industrial Bajío.
​rtrejo@forecastim.mx