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Buggy espacial 'made in Querétaro' en la NASA

En marzo y abril, estudiantes de la Unaq participarán en un concurso de la NASA, con un carro espacial que puede transportar a dos tripulantes en superficies planetarios y lunar.
Alan Contreras
03 febrero 2017 11:22 Última actualización 03 febrero 2017 11:23
Alumnos de la Unaq con el prototipo

Alumnos de la Unaq con el prototipo

Un grupo de 30 estudiantes de la Universidad Aeronáutica en Querétaro (Unaq), entre técnicos e ingenieros, construyen un buggy para participar por tercera ocasión en The NASA Human Exploration Rover Challenge, competencia que se realizará en las instalaciones de la Agencia Espacial de Estados Unidos en Country Alabama durante marzo y abril próximos.

En este certamen el vehículo debe superar obstáculos en un circuito de 1.3 kilómetros, que asemeja la superficie lunar, de planetas o cuerpos celestes, detalló Sergio Uriel Hernández Botello, estudiante de décimo cuatrimestre de la Ingeniería Aeronáutica de la UNAQ y líder del proyecto.

El buggy es compacto, pequeño y ligero; cuenta con una estructura sencilla donde caben dos personas y la unidad se debe de mover por tracción humana: no puede usar motores, fluidos ni baterías.


“Es similar a los buggys que se envían a la luna a tomar muestras o fotografías, pero menos elaborado, es puro concepto que utilizan ingenieros y científicos de la NASA para aplicarlo a sus ideas y usarlo para proyectos que están desarrollando”, indicó.

Los alumnos, apoyados por algunos profesores investigadores, utilizan materiales compuestos como polímeros, aluminios y aceros para fabricar el vehículo a fin de que sea ligero, compacto y ergonómico.

De ganar en la competencia, el vehículo podría ser usado por científicos de la NASA como base para desarrollar sus proyectos.

Por lo pronto, la unidad se encuentra en etapa de diseño y primeras acciones de ensamble. La expectativa del grupo es ubicarse en el top ten de los mejores vehículos presentados por equipos de todo el mundo.

Ivan García, participante del proyecto, explicó que el vehículo -que es desmontable para poder trasladarlo- debe superar obstáculos como camas de piedra o de arena, pendientes inclinadas, entre otras. La unidad debe caber dentro de un cubo de 5x5x5 pies, esto es 1.52 metros de alto, fondo y ancho.

“No hay restricción de peso, pero queremos que cargue como máximo 70 kilogramos, ya lo importante es que cargue el menor peso posible. El promedio de los vehículos que van a la competencia pesan 85 kilogramos y nosotros queremos estar por debajo”, indicó.
La unidad cuenta con diferentes sistemas: el de movimiento a través de llantas y el sistema de tracción; el chasis, y el sistema de amortiguación y dirección.

El proyecto tiene modificaciones importantes con respecto a los dos modelos anteriormente presentados en el certamen, entre las que destacan el cambio de material de acero a aluminio y el uso de bandas, que sustituyen a las cadenas.

El ensamble de la unidad estará concluido en este mes, para después iniciar las pruebas en la Unaq.

El primer modelo del vehículo se realizó a través de patrocinios y recursos propios, mientras que para el segundo modelo, el grupo recibió financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y patrocinios. Este año competirán sin respaldo del consejo. La primera participación que tuvo el equipo de la Unaq fue en 2014, año en el que se ubicaron en el lugar 36 dentro del certamen, y segundo lugar dentro de los equipos de México, superados sólo por el grupo del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). En 2016 obtuvieron el lugar número 26.

SISTEMA TELEMÉTRICO
Además de patrocinar y ofrecer capacitación a los jóvenes, la empresa Cuantum Labs donó un CanSat, el cual se usará para recoger información del buggy sobre las condiciones de los conductores, del lugar en donde circule y el comportamiento del vehículo.

Un CanSat es un aparato o sistema del tamaño de una lata de refresco, cuya misión es recoger datos, efectuar retornos controlados o cumplir algún perfil de misión predeterminado. Su principal función es la enseñanza de tecnologías aeroespaciales en escuelas y universidades.

Dante Díaz de León Álvarez, líder del sistema de telemetría del buggy, explicó que el CanSat servirá como una plataforma para recolectar información relacionada con las condiciones y comportamiento del vehículo, por ejemplo: temperatura, presión, el nivel de aceleración y movimiento.

Los estudiantes agregarán alrededor de 12 sensores que también servirán para obtener información acerca de las condiciones fisiológicas de los operadores.

“Los sensores estarán en los dedos mediante una pequeña luz que permitirá ver cómo está pasando la sangre, y cada que pasa sangre esta luz detecta para conocer el nivel de latidos y saber si la persona está cansada o cómo está actuando el vehículo”, explicó.

De esta manera el CanSat y los sensores constituirán el sistema de telemetría del Buggy, que será el valor agregado de la unidad, lo que lo proyecta como un vehículo real que no sólo podría pisar superficies lunares o de planetas, sino también recoger información útil.