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Viviendas abandonadas, botín de líderes y delincuentes

07 febrero 2014 6:14 Última actualización 27 junio 2013 6:16

[Eladio Ortiz/El Financiero]


 
 
Sandra Marina
 

Hace 7 años, Desarrolladora Metropolitana SA de CV (DeMet), una empresa inmobiliaria, promovió el desarrollo habitacional de Fuentes Rancho La Capilla, en el municipio de Tecámac, como una unidad donde el valor de la vivienda gozaría de 'una muy alta plusvalía'.

Nada se cumplió, pues a media construcción el fraccionamiento fue abandonado por esa viviendera y actualmente cerca de 1,500 casas nuevas y en construcción se encuentran invadidas por paracaidistas.

Adrián Pérez, quien dejó esa unidad hace dos años para irse a vivir a Iztapalapa, narra a EL FINANCIERO que en 2009 las casas fueron 'saqueadas' y para mayo del 2011 personas que dicen pertenecer a diversas organizaciones sociales empezaron a tomar posesión de alrededor de 600 casas.

“Actualmente se han apoderado de todas las viviendas deshabitadas. Además tomaron control del fraccionamiento, del suministro de energía eléctrica y de agua potable, así como del servicio de basura.

“Pese a que la unidad está sucia y deteriorada, los supuestos líderes exigen cuotas de mantenimiento de 25 pesos a la semana. Por lo que al mes ellos se están llevando alrededor de 150,000 pesos al mes.”

Sin embargo, Adrián comenta que fueron las constantes balaceras entre bandos que dicen tener el control del fraccionamiento y la aparición de 'tienditas' en las que se vende droga, los principales motivos que lo obligaron a dejar su casa.

“Ante el clima de tensión que se vive, los habitantes que adquirieron su vivienda mediante créditos de Infonavit y Fovissste prefirieron rentar en otro lado o vivir con familiares en tanto se resuelve la situación.

Los lugareños aseguran que de las 1,500 casas construidas, la inmobiliaria vendió sólo 120, de las cuales a 2011 únicamente eran ocupadas 58.

Agregan que DeMet incumplió los términos y condiciones de sus contratos toda vez que no concluyeron la edificación de la secundaria y guardería, además de carecer de alumbrado público, agua potable y equipamiento urbano.

“Solicitamos el servicio de agua potable a las autoridades, pero como la inmobiliaria no recepcionó el fraccionamiento al municipio, dicen que no pueden hacer nada. En tanto, la inmobiliaria se dijo en quiebra y que no podía hacer nada respecto”.

Para poder irse a vivir a otro sitio, Adrián tuvo que vender su vehículo, entre otras pertenencias, y con el poco dinero que junto construyó un cuarto en un predio donde viven sus familiares. “Estamos más tranquilos pero continua la incertidumbre de perder nuestro patrimonio.

“Como otras diez familias, también iniciamos una demanda contra la inmobiliaria, pero todo marcha muy lento y está saliendo muy caro. Otro problema es que las familias no saben dónde reclamar sus escrituras.”


“Su casa hoy”… en un ambiente de alarma

Balaceras, asaltos a transeúntes y comercios, robo de vehículos y autopartes es parte de la vida cotidiana de los habitantes de Ciudad Campestre, en el municipio mexiquense de Nicolás Romero.

Los vecinos aseguran que los delincuentes se refugian en los cascarones de viviendas en obra negra que se encuentran en la última sección de la unidad habitacional que nunca acabó de construir por completo la inmobiliaria Su Casa Hoy, Desarrollos KSA Fácil, SA de CV.

En medio de una barranca, aún boscosa, se esconden alrededor de 60 viviendas distribuidas en 3 manzanas, todas desmanteladas y algunas invadidas que exhiben graffiti en sus muros exteriores.

Maderas viejas y bolsas funcionan como puertas o ventanas e incluso hay grupos de casas que fueron conectadas entre sí a través de boquetes realizados en los muros que comparten las viviendas.

Los colonos señalan que desde hace diez años Ciudad Campestre es muy inseguro y afirman que el abandono de las viviendas fomentó todavía más la inseguridad.

Somos un pueblo sin autoridad, apenas el 2 de junio, como a las 10:30 de la noche sonaron las alarmas vecinales. De la barranca se alcanzó a escuchar la voz de una mujer pidiendo auxilio. Los vecinos nos organizamos y salimos con palos, machetes y rifles para ver qué pasaba pero no encontramos nada.

“Todos los días estamos con el Jesús en la boca porque esta zona boscosa es el paso obligado de cientos de jóvenes que estudian en la telesecundaria Sor Juana Inés de la Cruz que se encuentra en Llano Grande, del otro lado de la barranca”.
 
Asustados e indignados, los colonos relatan que tras acudir al Infonavit y Fovisste a exponer la problemática, recibieron como respuesta un “no nos compete”.

Aunque los vecinos aseguran que Su Casa Hoy no concluyó la construcción de las viviendas que ahora se encuentran en abandono porque se declaró en quiebra, en la Gaceta de Gobierno del Estado de México del pasado 12 de abril, aparece la autorización para que esa inmobiliaria construya 'la segunda y última etapa' del conjunto urbano de tipo mixto (habitacional residencial y comercial y de servicios) denominado Valle del Molino, para desarrollar 107 viviendas en el municipio de Texcoco.

Ante el ambiente de inseguridad que priva en esa zona, cientos de familias optaron por abandonar su patrimonio. Actualmente, 45% de las casas están deshabitadas y en Internet se pueden encontrar anuncios de venta de viviendas en esta colonia con slogans tan irónicos como “Adquiera su casa de campo en el bosque”.
 

[Eladio Ortiz/El Financiero]
 
 
 

Víctimas de la delincuencia

José, de 19 años de edad, realizaba su tarea en un café Internet de la colonia Ciudad Campestre. Ese 24 de enero de 2012 la efervescencia del joven quedaría atrapada en una silla de ruedas.

El reloj marcaba alrededor de las 9 de la noche, cuando dos sujetos entraron al local y uno de ellos se fue a golpes contra el dueño y lo amagó.

El joven vio la oportunidad y salió corriendo del negocio, sin embargo una bala que perforó su espalda imposibilitó su huida: dos sujetos que esperaban afuera del café le dispararon. Al momento, el joven ha enfrentado dos operaciones en la médula espinal, pero sigue sin movimiento en su cuerpo de la cintura hacia abajo.

Todos los días su mamá solicita una ambulancia para trasladarlo al hospital Magdalena de las Salinas donde recibe terapia desde mayo.

Comenta que José se encuentra de buen ánimo y que incluso está empeñado por terminar de estudiar Tecnologías de la Información, en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos que se encuentra en la comunidad y a donde acude en silla de ruedas.

“Este hecho nos cambió la vida a los dos. No es fácil ver a mi hijo así. Quisiéramos cambiarnos a un lugar menos inseguro pero con qué dinero… estamos completamente olvidados.”

Los vecinos de Ciudad Campestre comentan que de manera cada vez más recurrente se escuchan balaceras entre los andadores de la unidad habitacional. El pasado 2 de abril una bala pérdida mató a Juan, un niño de 13 años de edad.

Aún con el dolor que le causa la pérdida de su hijo, Carmen relata que la tarde de ese martes Juan salió a comprar dulces: “Yo estaba en el trabajo. Mis vecinos comentan que se empezaron a escuchar balazos y uno de ellos alcanzó a mi hijo.

“El caminaba por un andador, cuando fue herido en la cabeza. El niño fue trasladado al hospital de Lomas Verdes (Naucalpan). Allí murió. Lo que más impotencia da es que no hubo peritajes porque los policías dijeron que no había delito qué perseguir.”
 
Carmen, madre de otros cinco menores de entre 4 y 17 años de edad, comenta que solicitó al presidente municipal de Nicolás Romero, Martín Sobreyra, apoyo psicológico gratuito a su familia, especialmente para su hijo de 10 años, “pues fue a quien le tocó sostener el cuerpo herido de su hermano y arrastrarlo a la puerta de la casa”.

Pero sólo un día acudieron a terapia porque las consultas consecutivas se las iban a cobrar en 120 pesos por persona.

“No pude pagarlas. Lo poco que gano apenas alcanza para comer y los estudios de los niños. Uno que no tiene dinero no puede hacer nada. No hubiera sido el hijo de un político o de alguien famoso porque las investigaciones y la ayuda hubieran sido inmediatas y de todos lados”, se lamenta Carmen.

Simón Neumann, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda capitalina (Seduvi), destacó que en el Distrito Federal existen alrededor de 200,000 viviendas abandonadas, principalmente porque su estructura en condiciones precarias y no logran ser rentadas o vendidas porque se ubican lejos de los centros de trabajo de los propietarios o se encuentran intestadas.
 
Señala que las unidades en desuso se encuentran en delegaciones como Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza. De acuerdo con datos del INEGI, comenta, sólo en la Doctores hay alrededor de dos mil viviendas deshabitadas.

Neumann explica que la Seduvi se encuentra en pláticas con el Infonavit para otorgar créditos a la rehabilitación de los inmuebles y poderlas integrar a la demanda de vivienda que existe en la ciudad.

Agrega que existe el proyecto de que espacios en desuso sean recuperados para la instalación de industria, comercio, parques, escuelas y viviendas a fin de lograr crear pequeñas ciudades en la ciudad, zonas de desarrollo económico. “Como en el DF ya no hay territorio urbano para construcción, la idea es reciclar”, dice.
 
Este diario solicitó una entrevista con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Urbano del Estado de México y del Infonavit para conocer su política respecto al abandono de vivienda, sin embargo, nunca hubo una respuesta.