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Las 5 millones de casas abandonadas en el país

12 febrero 2014 4:27 Última actualización 26 junio 2013 5:10

 [Eladio Ortiz/El Financiero]


 
 
Sandra Marina


Pese a que creyeron comprar 'la casa de sus sueños', miles de familias entraron en una pesadilla, donde la delincuencia, la casi inexistente infraestructura y servicios urbanos, la mala calidad de los materiales con los que fueron construidas sus viviendas y los desmesurados intereses bancarios, terminaron por vencerlos y decidieron abandonar su patrimonio.

De acuerdo con el censo 2010 hay en el país un total de 35 millones 617,724 viviendas, de éstas 4 millones 998,000 están abandonadas, de las cuales 91.6% se ubica en zonas urbanas y el porcentaje restante en zonas rurales, según el documento Situación inmobiliaria, realizado por BBVA Research.

Por su parte, la Secretaría de Desarrollo y Vivienda (Seduvi) tiene un registro de 200,000 casas en abandono en el Distrito Federal, sobre todo en las delegaciones centrales, 90% de ellas, de interés social. Paradójicamente, la ciudad requiere de alrededor de 35,000 viviendas al año de todo tipo.

En tanto, poco más de 400,000 casas abandonadas se ubican en el Estado de México, según un estudio realizado por el Colegio de Arquitectos y Urbanistas de esa entidad, en poder de EL FINANCIERO. La mayoría se encuentra en municipios como Zumpango, Huehuetoca, Nicolás Romero, Teoloyucan, Cuautitlán, Tecámac, Ecatepec e Ixtapaluca, entre otros.

Sin embargo, el tema de abandono de vivienda no sólo tiene que ver con casas nuevas, cuyos propietarios decidieron dejarlas por múltiples factores, sino con aquellas que quedaron en obra negra debido a la crisis que afecta a las grandes desarrolladoras de vivienda en el país.

En ambos casos, esta problemática se ha convertido en un grave fenómeno social, toda vez que las unidades vacías sirven de casas de seguridad o de refugio para delincuentes, o han sido invadidas por grupos de personas que se ostentan como organizaciones sociales, sin que las autoridades estatales, municipales, Infonavit, o las inmobiliarias hagan algo al respecto, lo que también deriva en afectaciones financieras a organismos públicos de vivienda y constructoras.


La Trinidad, en el desamparo

Tras haber cruzado una gran extensión de campos de maíz en Zumpango, a lo lejos se observa la unidad habitacional La Trinidad, donde las calles son transitadas por pocos habitantes y es casi inexistente el transporte público. Los comercios son contados.

Si bien en la parte baja del conjunto habitacional se observan muchas casas deshabitadas, en su zona alta, en 'la loma del panteón', como los habitantes lo conocen, las viviendas abandonadas se multiplican, casi todas desmanteladas y graffiteadas.

El aire retumba en los rincones de las casas vacías y acentúa el olvido que se vive en esta zona. Un recorrido realizado por este diario permite constatar que en una manzana de 30 casas, sólo ocho se encuentran habitadas.

En su interior, algunas viviendas muestran rastros de haber sido habitadas alguna vez; otras, el saqueo de puertas, sanitarios, ventanas, tubería y tendido eléctrico; otras concentran desperdicios de todo tipo: perros muertos, excremento de humanos y animales, hasta sangre en las paredes.

Los vecinos afirman que las casas sirven de escondite a delincuentes. “Estamos rodeados de inseguridad pues ninguna patrulla sube a la loma”.

Indican que ésta es una de las causas de por que la gente no habita sus casas. Señalan que la falta de empleo, escuelas y servicios en la zona, además del alto costo del pasaje también conforman gran parte de la problemática.

“Gastamos alrededor 150 pesos a la semana en puro transporte. Hay quienes tenemos hasta cuatro hijos y debemos sacrificar muchas cosas para que alcance pa´ comer.

Este escenario hace incomprensible que en las inmediaciones de esta mini ciudad desolada, conformada por alrededor de 6,000 viviendas, inmobiliarias como Geo continúen construyendo más desarrollos habitacionales.
 

 
 
Un cuello debotella
 

Para Daniel Ríos Ávila, director de Consultoría de Sucesiones y Administración de Cartera, la perspectiva de vivienda abandonada a nivel nacional se debe principalmente a la falta de planeación en su desarrollo y al otorgamiento desmedido de créditos para su construcción.

“A las hipotecarias les dejaron las manos libres para otorgar créditos a quienes quisieran construir, y como reciben una comisión por cada crédito que colocan, en realidad no les importó si los fraccionamientos cumplían con las expectativas o necesidades de los trabajadores.

“Asimismo, ni la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), ni los gobiernos estatales y municipales tuvieron el interés en generar criterios de construcción y crecimiento urbano. Ante la falta de servicios públicos como agua potable, electricidad y drenaje, así como altos costos del transporte público, sólo dejaron grandes manchas de fraccionamientos deshabitados que se han convertido en refugios para la delincuencia.”

Actualmente ni la SHF, el Infonavit, ni los mismos intermediarios financieros, han podido recuperar las casas abandonadas por sus propietarios, “que al no ser localizados, no hay a quien notificar la demanda para iniciar el trámite de recuperación para volverlas a colocar en el mercado”.

A este problema se suma que los procedimientos de recuperación de vivienda tardan hasta tres años, debido a que entre el 70 y 80% se tramitan en el Distrito Federal, pese a que los inmuebles se encuentren en diferentes estados del país, “y mientras tanto ni la SHF, el Infonavit o FOVISSSTE invierten en vigilancia para preservarlos.

“Ese es uno de los principales motivos de que existan muchas casas en abandono y, lo que es peor, son desvalijadas, invadidas o tomadas por líderes de organizaciones sociales para rentarlas a sabiendas de que los inmuebles pertenecen a los programas de vivienda del gobierno.”

Para Ríos Ávila este problema lejos de desaparecer tiende a continuar porque nadie está preocupado por resolverlo: “La administración de la cartera vencida la realiza el mismo gobierno, pero los intermediarios cobran un porcentaje por manejarlas… por eso les conviene que se prolongue, porque siguen cobrando la administración de una cartera que en realidad no se está recuperando.”

Constructoras devoran tierras fértiles

El día está nublado, lluvioso. Los sembradíos se vuelven extensas y gloriosas alfombras verdes. Ahí, encontramos a Hipólito abonando un centenar de árboles frutales que se encuentran en el predio donde montó un pequeño parque acuático.

Exganadero de Zumpango, uno de los municipios que conformó la cuenca lechera más importante del Valle de México, lamentó que proyectos de construcción de vivienda se desarrollen en tierras fértiles, que terminan por desaparecer la actividad agrícola y ganadera.

Consideró que los criterios para el desarrollo de vivienda propició que en los últimos 30 años disminuyera 90% la producción de leche y carne en la zona: “Todavía hace seis años los ranchos de Zumpango producían 50,000 litros de leche diarios que surtía a la empresa Alpura.

“Los productores vieron más ganancia vendiendo sus tierras que seguir abasteciendo a bajo costo el lácteo. Fue en el gobierno de Arturo Montiel cuando se decretó el cambio de uso de suelo para construir el Circuito Exterior Mexiquense y autorizar la edificación de nuevos fraccionamientos.

“El gobierno pagó a 10, 20 y hasta 50 pesos el metro cuadrado por las tierras… hay quienes vendieron de 5 a 15 hectáreas… por el momento pareció una buena cantidad de dinero, pero éste no dura para siempre.

“A los productores nos amarraron las manos, ya no pudimos defender el derecho de zona ecológica y de productividad agrícola y ganadera.”

Hipólito Sánchez Martínez recuerda que desde entonces los ranchos Ajaltipa, Santa Elena, Terremote, entre otros, se han ido convirtiendo en grandes desarrollos habitacionales, donde la mayor parte de las viviendas están abandonadas.

Resalta: “no sólo se trata de la devastación de tierras de cultivo, sino de la sobreexplotación de los mantos acuíferos. Hace 50 años, en esta zona, encontrábamos el nivel freático a un metro, ahora tenemos que excavar hasta 300. En muy poco tiempo los pozos van a secarse y de dónde van a surtir el agua”.

Hipólito, quien es ingeniero civil de profesión, considera que la vida es irónica: “Cómo explicar que en Chihuahua haya trabajado por más de dos años en la construcción de canales para bajar el agua de la sierra y hacer productivo el desierto de Ciudad Delicias, y aquí, donde la tierra es fértil sea convertida en una plancha de concreto”.

Con impotencia mira los campos de alfafa que conforman una gran cortina verde que deja al descubierto la construcción de cientos de casas. Suspira y señala: “Por lo menos las casas deberían ser de buena calidad, pero son el gran engaño a las familias. Son de cartón y carísimas.

“Como ingeniero puedo decir que las venden al triple y si las obtuvieron con crédito bancario vienen costando un ojo de la cara… Si la gente se queda sin empleo, es muy difícil que pueda seguirla pagando y por eso las abandona.”

Mañana: Invasiones masivas en Tecámac; en Villa Nicolás Romero hablan las víctimas de la inseguridad.