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Agoniza el último gran lago del México Antiguo

10 febrero 2014 5:15 Última actualización 08 agosto 2013 5:0

[Eladio Ortiz / El Financiero]


 
 
Sandra Marina
 

La Laguna de Zumpango se encuentra en riesgo de desaparecer, lo que provocaría un problema ecológico de grandes dimensiones.
 
 
Considerada como un remanente de lo que fue el Lago de Zumpango del México Antiguo, que integraba el sistema lacustre de los grandes lagos en el Valle de México, con el de Texcoco, Xaltocan, Xochimilco y Chalco, este año afronta una situación devastadora:  Pese a que el 23 de junio de 2003 fue decretada como área natural protegida, la laguna enfrenta los niveles históricos más bajos de agua, muerte de peces y aves migratorias, y contaminación debido a la descarga de aguas residuales provenientes de la ciudad de México y de la operación de industrias y negocios clandestinos de la región.
 
 
Pese a la existencia de proyectos de saneamiento de la laguna y su impulso como desarrollo ecoturístico, las buenas intenciones sólo han quedado en papel, aunado a una legislación ambiental insuficiente.
 
 

Actualmente de las 32 normas ecológicas de la calidad del agua con las que debe cumplir este espejo del olvido, nueve parámetros no se cumplen: PH, turbiedad, color, olor, nitrógeno, fosfatos, coliformes fecales y mercurio, elemento que es absorbido por los peces y se acumula en sus cuerpos, convirtiéndolos en alimento peligroso para el consumo humano.
 
 

El oceanógrafo Juan Carlos Campos Martínez refiere que el mercurio es una neurotoxina que irrumpe la cadena alimentaria y alcanza a los seres humanos.
 
 

Resalta el riesgo de consumir pescado que habitó en cualquier cuerpo de agua contaminada, como mar, ríos, lagos y lagunas, debido a que daña el sistema nervioso, aun en pequeñas cantidades, riñones, hígado y, en grandes concentraciones, pueden producir hasta tumores cerebrales.
 
 
Los peces que más acumulan mercurio son el atún, pez espada, tiburón, mero, lubina, entro otros, pero el especialista del Grupo Ambiental Sierra de Guadalupe explica que las lagunas, como la de Zumpango, que reciben aguas negras presentan altas concentraciones de elementos pesados debido a que sólo se evapora el agua limpia.
 
Sedienta y estéril
 
 

[Eladio Ortiz / El Financiero]
 
 

Aunque los pescadores de la zona no temen consumir los peces de la laguna, “porque sólo hay que freírlo bien y echarle harto limoncito”, afirman que nunca han padecido algún tipo de restricción por parte de las autoridades de salud federal y estatal para venderlo.
 
 

La única limitación se las impone la naturaleza: “Como no ha llovido, la laguna estaba casi seca y los peces murieron. Ni siquiera hubo para autoconsumo.  Muchos pescadores se fueron de albañiles para sacar algo para comer”.
 
 
Relatan que durante los primeros 4 meses de 2013 el nivel de agua de la laguna se encontraba a un metro de altura, “cuando normalmente debe alcanzar los cuatro.
 
 
“Ni la lluvia nos visitó y la Conagua no desvió agua pa´acá. Los visitantes que llegaron y vieron la laguna seca optaron por irse. Somos la gente que subsiste de la laguna, ya sea con la pesca, turismo, con los paseos en lanchas o vendimia, pero ahora todo está totalmente muerto, sólo hay algunos que utilizan el suelo de la laguna para el pastoreo  y otros para la siembra de maíz”.
 
 

Moisés Israel Bolaños Hernández, secretario de Bienestar Ecológico del Patronato de la Defensa, Conservación y Preservación de la Flora, Fauna, Canales y Zonas de Riego de la Laguna de Zumpango, agrega que además de la falta de lluvia y la evaporación natural que tiene el agua de la presa, la sequía de la laguna se debió a que el pasado mes de junio se formaron dos fisuras en sus bordos por donde escaparon 11 millones de metros cúbicos de líquido.
 
 

“Las fisuras están por las compuertas Erika y Tlachihuilía, y se debieron al reblandecimiento de la tierra causada por los explosivos utilizados en la construcción del Túnel Emisor Oriente (que se realiza en una de las laterales de la cuenca). También por allí se fueron una gran cantidad de peces y charales”.
 
 
René Renero Amparán, director de Infraestructura Hidroagrícola del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM), dependiente de la Conagua, descarta este fenómeno y apunta que la ausencia de lluvia es una de las principales causas de la sequía de este vaso regulador.
 
 
Mientras que la laguna tiene una capacidad de almacenamiento de 100 millones de metros cúbicos de agua y su nivel óptimo promedio es de 80, la capacidad al martes 6 de agosto era de 17 millones de metros cúbicos, y eso gracias a que, luego de algunas lluvias, desde hace tres semanas la Conagua envía agua de la presa Guadalupe y del Emisor Poniente.
 
 
En este sentido, el funcionario federal detalla que debido al cambio climático, las precipitaciones pluviales cada vez son más escasas y la capacidad máxima de la laguna de Zumpango se reduce cada año: “en 2009 alcanzó los 72 millones de metros cúbicos; 2010, 68 millones; 2011, 51 millones; y en 2012, 29.9 millones de metros cúbicos”.
 
 

El ecologista Bolaños Hernández  comenta  que a principios de julio la laguna registraba “tan sólo 3.5 millones de metros cúbicos de agua contaminada… lo que mantenía seco 70% de las 2,000 hectáreas de superficie que tiene actualmente”.
 
 
Por su parte, Rafael Renero explica que la desaparición de peces se debe principalmente a que desde 2011 los pescadores no siembran peces, a la intensa actividad pesquera (no existe reglamentación que determine límites), y a la escasez del vital líquido.
 
 
Fausto García Decaro, representante de una de las organizaciones pesqueras de la localidad, argumenta que no se puede hacer la siembra de peces –tilapia, barrigona, carpa negra-- donde no hay agua, además de que otra causa de la extinción de los peces fue la llegada de pelícanos africanos y americanos, los cuales consumen de tres a cuatro kilos de pescado al día.