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Acapulco tiene miedo; hasta las autoridades renuncian

12 febrero 2014 5:36 Última actualización 11 marzo 2013 7:37

[Cuartoscuro] El cobro de derecho de piso ya afecta a las casas-habitación. Se disputan el puerto 27 grupos del crimen organizado. 


 
José Antonio Gurrea C. / enviado


 
Acapulco, Guerreo.- Aquí se vive en la zozobra y el terror, por eso, cuando se habla de la violencia cotidiana se hace en voz baja y volteando discretamente a un lado y a otro como medida de precaución. "La maña (los grupos criminales) tiene halcones (soplones) en todos lados", dicen pobladores de este puerto con el miedo a flor de piel. Y agregan en un susurro: "A veces ya no se puede confiar ni en la familia."
 
Hay razones para tal afirmación: ante la impunidad y los vacíos de poder, los al menos 27 grupos delictivos que luchan cruentamente por el control de este puerto se han convertido ya en autoridad, son los que mandan, y así lo hacen saber a diario a los pobladores.
 
"En Acapulco, el cobro de derecho de piso ya no sólo afecta a restauranteros, hoteleros y comerciantes (sean grandes, medianos, pequeños o ambulantes). Son cada vez más los pobladores que sin importar su actividad económica y aunque no sean propietarios de algún negocio padecen este delito", asegura el padre José Jesús Mendoza Zaragoza, quien desde la parroquia de San Nicolás de Bari -ubicada en la colonia La Laja- lleva a cabo un proyecto piloto a través del cual se ofrece ayuda psicosocial y jurídica a las víctimas y a sus familiares.
 
Y explica: "De un tiempo para acá (alrededor de dos años) los delincuentes van a los consultorios médicos y a los despachos de contadores y abogados a cobrar derecho de piso, pero desde hace algunos meses también comenzaron con esa práctica ilícita en las casas particulares. Los maestros y los taxistas son otros gremios que padecen esta ola de violencia."
 
José Bojórquez, catedrático de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), coincide con el padre Mendoza y señala que en el puerto todos los pobladores son víctimas potenciales de la maña. "El secuestro, la extorsión, la trata y el robo se han generalizado. Nadie se salva. Los comercios cierran en todas partes. El problema es que son tantas las bandas que operan en Acapulco que muchas veces aunque pagues te encuentras en riesgo."
 
Y detalla: "Ha habido casos donde el comerciante, el médico o el particular cumple con el pago ilícito, pero llega el grupo rival y quema el negocio o el consultorio porque le pagaste a la otra banda. Así están las cosas.
 
"Cuando esta gente vendía droga no había problema; éste comenzó cuando la droga dejó de fluir en la abundancia que lo hacía antes, ya no tienen cómo sobrevivir más que a través de esos delitos antes inéditos en Acapulco", dice el académico.
 
-¿A cuánto asciende el cobro por derecho de piso?
-Es muy variable, pues se trata de cuotas arbitrarias. A veces depende de la actividad económica y de la banda. Por ejemplo, a los locatarios de los mercados les cobran entre mil y tres mil pesos cada quincena; a los ambulantes, entre 500 y mil. A un profesionista, entre cinco mil y diez mil pesos al mes.
 
En tanto, el padre Mendoza agrega que hay también grupos que cobran diario o por semana, no por quincena o mes. "En el mercado de la colonia (La Laja) les piden 30 pesos diarios, a comerciantes con más nivel hasta 500 pesos diarios. A un domicilio particular llegan a pedir 500, 1,000 ó 2,000 pesos".
 
El sacerdote señala que "entre la población hay mucho miedo", y subraya que "en estos días se habla mucho de que las policías comunitarias ponen en riesgo la gobernabilidad, pero yo me pregunto: ¿cuál gobernabilidad?, pues en Acapulco el Estado ha sido suplantado por las organizaciones criminales. El municipio se encuentra totalmente infiltrado. Hay muchas colusiones entre el crimen y la autoridad".
 
Como para reafirmar sus palabras, el padre señala que "por miedo a las represalias casi nadie denuncia; de entrada, no hay confianza en las instituciones de procuración de justicia. Las víctimas prefieren quedarse en un estado de supervivencia y no entrar a litigios". Y agrega que aunque "todo mundo conoce dónde viven los delincuentes, las autoridades no hacen nada para detenerlos".
 
Atado de manos
 
"Si casi 600 de los 1,400 policías municipales reprobaron los exámenes de certificación, ¿qué más le puedo decir", dice Luis Walton, presidente municipal de Acapulco, cuando EL FINANCIERO alude a las palabras del sacerdote católico. Y aunque admite que la prioridad fundamental de su administración es la seguridad, lamenta la falta de liquidez del municipio.
 
"Necesitamos 80 millones de pesos para liquidar a esos malos elementos y también recursos adicionales para capacitar y darles prestaciones a los buenos policías, que también existen y son muchos."
 
Walton, quien llegó a la presidencia municipal el 30 de septiembre pasado, señala que 80% del presupuesto anual (1,250 millones de pesos) se va al pago de la nómina de los cerca de 8,000 trabajadores municipales", y destaca las dificultades para hacerse de un equipo de trabajo:
 
"La Secretaría de Seguridad Pública municipal estuvo acéfala dos meses. Teníamos dos o tres prospectos, pero por la inseguridad y la violencia no aceptaron. No me aparto de la realidad. La situación es difícil. Ahora, ha llegado a esa dependencia Jesús Cortés Jiménez, un norteño, expolicía federal con 14 años de experiencia", quien asumió el cargo apenas el 28 de febrero pasado. "Esperemos que dé buenos resultados."
 
Para el profesor Bojórquez los retos que tendrá que afrontar Cortés Jiménez son enormes, pues en este puerto operan, de acuerdo con datos oficiales, al menos 27 grupos delictivos.
 
El catedrático recuerda que fue después de la muerte de (Arturo) Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, cuando la violencia se disparó en Acapulco, pues el cártel hasta ese momento hegemónico se divide: "En Guerrero este grupo criminal queda sin cabeza y ahí comienzan a surgir los nuevos liderazgos. A mayor represión y mayor conflicto, estos grupos se atomizan cada vez más, lo que trae como consecuencia una serie de delitos que hasta ese entonces no se conocían en el puerto, como la extorsión, el robo de autos y el secuestro. Los gobernantes y la policía comienzan a perder el control."
 
El cura Mendoza Zaragoza destaca, por su parte, que la de seguridad pública no es la única área del gobierno municipal donde hay problemas. "Luego del asesinato de dos funcionarios que laboraban en el catastro municipal -por negarse a dar información a los grupos delictivos- nadie quiere asumir la dirección de esa área. Un caso similar es la Dirección de Reglamentos, que también se encuentra acéfala."
 
Explica que la Dirección de Catastro es clave para el crimen organizado, pues ahí se encuentra la base de datos de toda la ciudad, es decir los listados de los propietarios de casas y terrenos en Acapulco, en tanto que la Dirección de Reglamentos se encarga de todo lo que tiene que ver con regulación de restaurantes, cantinas y antros. "Por eso las quieren infiltrar, si no es que ya lo hicieron", señala Mendoza.
 
Discrepancias
 
Para el alcalde Luis Walton, el operativo Guerrero Seguro, puesto en marcha por el gobierno federal desde octubre de 2011, sí ha servido, porque asegura que "si no tuviéramos el apoyo del Ejército, la Marina y la Policía Federal, esto sería un desastre".
 
Sin embargo, para Bojórquez este operativo sólo ha reducido la violencia en las zonas turísticas y, además, ha provocado "un efecto cucaracha", ya que los grupos delincuenciales se han mudado a las colonias populares de Acapulco o se han ido a disputar las plazas a los pequeños poblados de la Costa Chica, La Montaña, Tierra Caliente y la Costa Grande, donde proliferan las extorsiones, los secuestros y el despojo de tierras, entre otros delitos; "hasta esos lugares no llega Guerrero Seguro".
 
Un par de colegas que laboran en Novedades de Acapulco y El Sur, respectivamente, pero que prefieren omitir su nombre, coinciden con Bojórquez, al indicar que "se trata más bien de un programa mediático, pues más allá de la Costera la violencia permanece", y aportan un dato: "sólo en el primer semestre de 2012, las autoridades registraron 102 asesinatos atribuidos al crimen organizado; un promedio de 17 mensuales".
 
A ese operativo le falta, además, labor de inteligencia e investigación, señala el reportero de Novedades, para quien el caso de las españolas violadas "es sólo la punta del iceberg. Casos como ése suceden casi a diario, pero ocurren en zonas marginadas, muy lejos de la resonancia mediática. No en balde, de acuerdo con la ONU, Guerrero ocupa el sexto lugar nacional en número de feminicidios, con 115 defunciones en 2010", 30 de éstas ocurridas en Acapulco.
 
Y pone un ejemplo: "¿qué pasaría si mañana es secuestrado un gran hotelero. Entonces sí las autoridades se movilizarían, atraparían a los presuntos responsables. Se otorgarían reconocimientos, pero como este delito afecta a pequeños comerciantes de las zonas marginadas, a profesionistas, a amas de casa, a maestros, a niños y a adolescentes, nadie hace algo y la impunidad es lo que priva".
 
Bojórquez, en tanto, indica que la crisis que vive Acapulco será muy difícil de resolver si no se crean fuentes de empleo y se restaña el tejido social, "ya muy dañado".
 
El catedrático señala que la situación imperante en las colonias populares del puerto tiene que ver con desempleo, trabajos temporales, cierres de comercios, salarios de 50 pesos diarios y rechazados en las universidades; "además del flujo migratorio enorme proveniente del campo guerrerense que no cesa, pues se piensa que si hay turismo hay mucho dinero".
 
Sobre el tema, el padre Mendoza externa su preocupación, pues los grupos criminales reclutan a jóvenes "casi niños".
 
"En estas organizaciones abundan los menores de edad. Utilizan cada vez más mujeres. Por ejemplo, niñas de 13 a 14 años son las que van a cobrar el derecho de piso o las que fungen como halcones, pues son menos visibles como tales. Un halcón es un adicto y la mitad de lo que le pagan es en especie", agrega.
 
Para este combativo cura, "Acapulco es una ciudad enferma de miedo, impotencia y rabia. Y esa enfermedad tiene que ser atendida por el Estado, pues con la ola de violencia no sólo queda afectada la familia de un asesinado, sino todo el entorno".
 
Alerta, en este sentido, que "si no atendemos esa victimización colectiva, se está preparando la siguiente generación de victimarios. Necesitamos que el gobierno ponga en marcha un programa de salud pública para poner atención a todas las afectaciones que hay en las comunidades y en los espacios colectivos".
 
Walton, por su parte, destaca que el problema social es el principal causante de que hoy el puerto se encuentre en manos del crimen organizado.
 
"Durante 25 años Acapulco estuvo entre los primeros 5 lugares como destino turístico en Latinoamérica. ¿Cuándo y en dónde nos perdimos?", se pregunta.
 

La segunda ciudad más violenta del mundo


Acapulco es el municipio de 100,000 o más habitantes que en 2012 tuvo la tasa más elevada de homicidios del país (142.88), la cual es casi 8 veces la nacional (17.97), reveló el estudio La violencia en los municipios de México, realizado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.
 La tasa de violencia de Acapulco fue 32% superior a la del municipio (Lerdo), que ocupa el segundo lugar nacional.De los 20 municipios con las tasas más elevadas de homicidios, 5 corresponden a Guerrero.Con sus 142.88 homicidios, Acapulco es la segunda ciudad más violenta del mundo, sólo superada por San Pedro Sula, Honduras, con una tasa de homicidios de 169.30.
 
 Información proporcionada por El Financiero Diario.