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'Xochicuicatl cuecuechtli', ópera náhuatl, arriba al Cenart

La ópera "Xochicuicatl cuecuechtli. Canto florido de travesuras", que conjuga poesía, baile, música y canto, regresará al Centro Nacional de las Artes (Cenart), donde ofrecerá una segunda temporada con funciones a partir de hoy y hasta el domingo 26 de abril.
Redacción
24 abril 2015 10:2 Última actualización 24 abril 2015 10:7
El montaje Xochicuicatl cuecuechtli fue resultado de las exhaustivas investigaciones musicales, literarias y lingüísticas. (Coretesía)

El montaje Xochicuicatl cuecuechtli fue resultado de las exhaustivas investigaciones musicales, literarias y lingüísticas. (Coretesía)

La ópera Xochicuicatl cuecuechtli. Canto florido de travesuras, que conjuga poesía, baile, música y canto, regresará al Centro Nacional de las Artes (Cenart), donde ofrecerá una segunda temporada con funciones el 24, 25 y 26 de abril.

La ópera, escrita por el musicólogo mexicano Gabriel Pareyón, se basa en el texto homónimo del siglo XVI, incluido en el libro Cantares mexicanos, reeditado en 2011 por Miguel León-Portilla, el cual aborda el erotismo y la sensualidad en el mundo azteca.

Miguel León-Portilla señaló en entrevista que este texto, considerado antecedente del albur, es parte de los cantares mexicanos, que son “composiciones escritas en náhuatl que transvasan lo que originalmente se comunicaba por la oralidad o por los códices con caracteres glíficos y pinturas”.

Se llaman cantares –continuó el académico– porque estas composiciones en verso no solo se recitaban, sino que se cantaban al son del teponaztli (percusión de madera) o el huehuetl (tambor con membrana), pero también se acompañaban con danzas y cantos. Estos poemas, muchos de honda reflexión, eran la conjunción de bailes, cantos, fiesta y copal.

El montaje Xochicuicatl cuecuechtli fue resultado de las exhaustivas investigaciones musicales, literarias y lingüísticas realizadas a lo largo de una década por el compositor y musicólogo Gabriel Pareyón.

Xochicuicatl cuecuechtli narra la llegada de un extranjero llamado “Tohuenyo”, proveniente de Cuextlán, el país de los huastecos. Este joven ágil, alburero y atractivo, seduce a las ahuianimeh (jóvenes “alegradoras”), quienes tras un jugueteo erótico lo abandonan, dejándolo sumido en la tristeza.

“Xochipilli” –deidad mexicana de las flores, la música, el amor juvenil y las enfermedades venéreas– obsequia al desconsolado “Tohuenyo” una huilacapiztli (ocarina en forma de ave) para que se alegre con su música, haciendo alusión a lo efímero de la vida.

Este personaje, de acuerdo con el autor, es mencionado en diversos documentos, “hay pistas sobre el ´Tohuenyo´, un huasteco vendedor de chiles que en sus viajes y aventuras enamoraba muchachas. Fue un personaje muy popular en el México de los siglos XIV al XVI”.

Una característica importante de este montaje es la participación de una orquesta compuesta únicamente por instrumentos de origen prehispánico, para la cual fue creada una partitura con una notación original, distinta al pentagrama europeo tradicional y desarrollada a partir de símbolos de la iconografía antigua de México.

La puesta en escena contará con supertitulaje en español, producto de una versión libre y creativa desarrollada por Pareyón, a partir del texto original, cuyas traducciones fueron realizadas por el filólogo e historiador Ángel María Garibay y por Patrick Johansson.

El público, además, podrá disfrutar, antes de cada función, de una conferencia magistral sobre el cantar Xochicuicatl cuecuechtli, impartida por Gabriel Pareyón y el especialista en cultura náhuatl e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Patrick Johansson.