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CULTURAS

Tino Contreras, el secreto mejor guardado de la música en México

En Inglaterra es considerado un genio, una joya. Pero en México, su propio país, el jazzista Tino Contreras está en el baúl del olvido. "Toda la obra que yo he hecho por el mundo, México la ha negado", asegura el músico en entrevista con EL FINANCIERO. 
Sandra Aguilar
16 octubre 2014 21:18 Última actualización 17 octubre 2014 5:0
La música de Tino Contreras no ha sido bien reconocida en México. (Foto: Braulio Tenorio)

La música de Tino Contreras no ha sido bien reconocida en México. (Foto: Braulio Tenorio)

En Inglaterra consideran que “el secreto mejor guardado de la música en México es Tino Contreras”. Un pilar del jazz nacional que hizo del mundo su escenario, después de que tuvo que salir del país para poder seguir tocando.

Este año ha recibido diversos homenajes por sus 75 años de trayectoria, el más reciente en el Festival Internacional Cervantino, que será transmitido hoy por Canal 22.

Con una gran sonrisa, la leyenda agradece estos reconocimientos que, dice, a sus 90 -cumplidos en abril- lo animan a trabajar cada día más.
Prueba de ello es su más reciente material discográfico, Tino Contreras Jazz Legend Live Concert 2014, el registro de un concierto realizado en Córdoba, Veracruz, en febrero pasado.

¿El jazzista nace o se hace?

Para ser jazzista primero hay que ser una especie de anacoreta, no se te da estudiando, las academias no hacen a los jazzistas, sino al revés; pero no todos son buenos.

A pesar de que vengo de una familia musical, creo que uno se inventa. Empecé a admirar a las grandes bandas sinceras del jazz con Duke Ellington, Harry James, Stan Kenton, Charlie Parker y un largo etcétera.

¿Desde siempre supo que quería ser músico?

No. Yo quería ser aviador y no lo logré, ya estaba escrito que tenía que ser músico desde los ocho años de edad, cuando agarré un tambor y lo hice sonar y me dijeron que tocaba muy bonito; aunque en la escuela iba muy mal.

¿Su libertad creativa ha sido coartada alguna vez?

Jamás.

¿Qué lo hizo abandonar este país?

Yo lo único que puedo decir es que cada quien saque su conclusión. Cuando Jesús se va de Jerusalén… Aquí no creen ni en los profetas, toda la obra que yo he hecho por el mundo, México la ha negado; así que me pregunté: “¿qué me quedo a hacer aquí en Jerusalén?”, y me fui. He creado mi público en todo el mundo, principalmente en Inglaterra, Grecia, Rusia, París, Argentina... países en los que he vivido.

¿México no ha sabido reconocer su talento?

En este país pasan muchas cosas injustas, es por eso que las mejores cartas se tienen que ir de este país para ser reconocidas.

¿Hay resentimiento de su parte para quienes le cerraron las puertas?

Afortunadamente soy un hombre muy feliz, hago lo que quiero, no ambiciono las grandes fortunas, mi objetivo es vivir sin ataduras.

¿Qué le da la fortaleza para seguir en el mundo de la música a sus 90 años de edad?

Todos los días me permito tiempo con la batería, que es mi novia, luego agarro a mi esposa que es el piano, paso de ahí a la trompeta, al canto y a la lectura, estas tres últimas, son una gran parte de mis pasiones.

¿Ha habido quien se cuelgue de su fama para lograr un lugar dentro del jazz?

He sido trampolín de muchos músicos a los que les he brindado mi escenario.

¿A qué atribuye que no se le haya dado reconocimiento antes en su país?

Por la serpiente de la envidia. Es terrible lo que a mí me ha pasado. He sido víctima de la envidia más hostil que cualquiera se pueda imaginar. Además hay otras serpientes que son las de los intereses, creo que es porque no estoy en el Sindicato de Músicos; no me gusta ser asalariado de nadie.

Pero lo que más gusto me da es que a pesar de todo lo anterior, los boletos para mi presentación en el Cervantino se agotaron desde mucho tiempo antes.

¿Cuál es su percepción del jazz mexicano?


Yo soy de los que hicieron el jazz en México, toda mi generación ya se murió, quedan por ahí tres o cuatro, pero ya no tocan. Lo que sí puedo asegurar es que no existe un jazz mexicano como género. Que hay músicos que están tocando jazz, así es.

¿Es Tino Contreras profeta en su tierra?

¡Sí, cómo no! Todo mundo me adora, y los que no, son los enemigos que nunca han hecho nada. Esta es una lucha cotidiana a muerte.

¿En este momento cuál es su más grande recompensa?


Creo que ése se verá ahora que viene un agasajo para mí muy bonito en Inglaterra, donde se tardaron 10 años en investigar quién es el mejor jazzista de este continente. Para los ingleses ése soy yo, porque tengo grabadas 300 obras y compuestas más de 3 mil.