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¿Tienes buena memoria?

"Ningún hombre tiene la suficiente buena memoria para ser un gran mentiroso", dice una frase célebre de Abraham Lincoln. No estaba tan equivocado: aunque los seres humanos tienen la capacidad de almacenar recuerdos y conocimientos de forma ilimitada, no siempre lo logran.
Nelly Acosta Vásquez
10 agosto 2015 22:39 Última actualización 11 agosto 2015 6:36
ME. ¿Por qué hay cosas que no recuerdas?

ME. ¿Por qué hay cosas que no recuerdas?

Si alguna vez se ha preguntado por qué hay cosas que de pronto se le olvidan o que simplemente se le ‘borraron’ de la mente, la ciencia puede responderle.

“Ningún hombre tiene la suficiente buena memoria para ser un gran mentiroso”, dice una frase célebre de Abraham Lincoln. No estaba tan equivocado: aunque los seres humanos tienen la capacidad de almacenar recuerdos y conocimientos de forma ilimitada, no siempre lo logran.

“La memoria está relacionada con las emociones y sentimientos: solemos recordar, y hasta con lujo de detalles, todo aquello que nos resulta importante o muy impactante, como nuestro primer beso o un accidente… lo que nos pudiera parecer irrelevante simplemente lo desechamos”, explica el doctor Alfredo Meneses, profesor e investigador titular del departamento de Farmacobiología del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

También está relacionada con los sentidos, ¿quién no tiene recuerdos agradables con una canción? La ciencia las llama reminiscencias o evocaciones: recuerdos que “despiertan” con algún olor, sabor, sonido o imagen.

Pero también hay factores que le hacen “interferencia”, como el estrés, la depresión y enfermedades como la diabetes, hipertensión, esquizofrenia, síndrome de Down o Alzheimer. Y sí, también el consumo de drogas. ¿La vejez influye? Sin duda, pero si se envejece con calidad, la memoria también conserva su calidad; por el contrario, si la salud no se cuida, aun cuando se tengan 30 años o menos, se puede afectar. “Y desgraciadamente, una vez deteriorada ya no puede revertirse”, dice Meneses.

PERO, ¿QUÉ ES LA MEMORIA? 
Es una de las muchas funciones que tiene el cerebro y como define el doctor Federico Bermúdez, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, está muy ligada al aprendizaje. “Justo ese proceso con el que podemos recuperar la información que aprendemos es lo que llamamos memoria”.

Dicho de otra manera, en palabras de Meneses: “Es la información que guardamos y recuperamos como recuerdos; y el aprendizaje es el proceso por el que adquirimos nuestros recuerdos o memoria”.
Pero no es tan sencillo. Para entender su funcionamiento se ha requerido de la sicología, la biología, la genética y la neurología, ¡y aún hay mucho que todavía no se sabe de la memoria!

“La ciencia ha logrado detectar que en el hipocampo (la parte central del cerebro que tiene forma de caballo) es en donde se forman las funciones relacionadas a la memoria; y en donde ‘se guardan’ los recuerdos y la información es en la neocorteza cerebral (lo que sería la capa de la ‘nuez’ que cubre al cerebro)”, dice el experto del Cinvestav. Si alguien sufriera una lesión física en estas partes, seguramente vería afectados la formación de nuevos recuerdos o los más antiguos.

DE ENTRE LOS GRANDES MITOS
1.- Sí, hay personas que nacen con mejor memoria que otras por una predisposición genética. La buena noticia es que todos pueden desarrollarla y mejorarla.

2.- No se puede recordar el momento del nacimiento porque las áreas relacionadas con la memoria están poco desarrolladas durante los primeros cinco años de vida.

3.- No es posible que una persona pierda por completo toda su memoria. Lo que sí puede perderse es la capacidad de recuperar algunos recuerdos o conocimientos.

4.- La memoria no es exclusiva de las personas: los animales e incluso las plantas la tienen. Gracias a ella se explica la evolución de las especies que tanto defendió Darwin.

CÓMO CUIDAR LOS ARCHIVOS MENTALES
El ejercicio físico resulta fundamental: si se ejercita el cuerpo, se ejercita la mente, y por tanto, la memoria.

A la memoria le gustan los desafíos: rompecabezas, sudoku, crucigramas, leer, las matemáticas, los idiomas…

La repetición es el mejor sistema: datos, cifras, nombres, lugares… Pero debe ser con sentido: algo que le resulte útil, de lo contrario sólo se recordarán en el corto plazo y después se olvidarán.

Relacione datos e información con los sentidos: olores, sabores, sonidos o imágenes.

¿EN DÓNDE ESTÁN LAS LLAVES?
¿Por qué no olvida cómo andar en bicicleta y en cambio puede olvidar todos los días en dónde dejó las llaves?

“Todos olvidamos información y recuerdos porque la memoria es selectiva: se queda con lo que le resulta relevante. En la mayoría de los casos es posible recuperarlos”, dice Meneses.

Existen diferentes tipos de memoria: explícitas e implícitas. La memoria explícita requiere de un esfuerzo consciente y puede relacionarse con algo que nos cuesta trabajo aprender, mientras que la implícita “regresa” siempre de manera inconsciente, por lo que está más relacionada con habilidades o hábitos

“Una persona metódica que siempre deja sus llaves en el mismo lugar jamás va a olvidar dónde las dejó. Pero alguien que las deja siempre en diferentes lugares siempre sufrirá para encontrarlas. La primera persona usa su memoria explícita y la vuelve “automática”, ya no hace ningún esfuerzo para saber dónde están sus llaves; la segunda tendrá que buscar la forma de llevar ese ‘recuerdo’ a su memoria implícta para que se vuelva algo automático”, explica Meneses.

¿Y la bicicleta? Quizás aprendió a andar en ella cuando era muy pequeño. A los 10 años usó su memoria explícita para registrar cómo hacerlo. Si se vuelve a subir a una a los 30 años sabrá cómo hacerlo sin siquiera razonarlo porque ese apendizaje ya habrá pasado a su memoria implícta.