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reflector

Stanley Kubrick:
un geek en pantuflas

Stanley Kubrick era fan de los gadgets, un hombre de su casa que gustaba de preparar el desayuno y un autocrítico feroz de su trabajo, recuerda su hija Katharina en entrevista con motivo de la inauguración de "Stanley Kubrick: La exposición".
Eldaa García
29 noviembre 2016 18:29 Última actualización 30 noviembre 2016 17:49
katharina kubrick

(Mariano Mangas)

Fan del tenis, del fútbol y del box que gustaba de jugar con sus perros y gatos y de pasar el tiempo con su familia, a la que le preparaba el almuerzo; no sabía distinguir entre una rosa y un narciso pero si viviera, estaría creando apps. Así era Stanley Kubrick, en palabras de su hija Katharina.

En entrevista para El Financiero, con motivo de la inauguración de Stanley Kubrick: La Exposición, que será inaugurada mañana en la Cineteca Nacional, la hija del fallecido cineasta neoyorquino asegura que lejos de los reflectores, él era un hombre de su casa que disfrutaba sentarse en el jardín con su esposa Christiane.

Katharina asegura que era el matrimonio perfecto, puesto que podían estar juntos todo el tiempo y hacer su trabajo por separado (su madre es pintora) además de que cada uno tenía un "enorme respeto por el trabajo del otro".

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kubrick

Es en su trabajo como director que su hija cuenta que éste era un geek, pues amaba las cámaras, los teléfonos, las computadoras, todos los gadgets y que aunque le gustara filmar en película, su fragilidad la hace susceptible de daños, por lo que él hubiera estado encantado de filmar con CGI.

Enfatizó que esta es una ventaja que tienen las nuevas generaciones, puesto que ese tipo de tecnología es más fácil de manejar y permite hacer aquellas cosas que se llevan en la cabeza. "Si él estuviera vivo, seguro habría abrazado la nueva tecnología", señaló

."Pero como siempre, tienes que hacerlo interesante, tienes que encontrar buenas historias, algo que la gente quiera ver y algo que los haga pensar y los haga querer verlo de nuevo, como una gran obra de arte o una gran pieza musical. La tecnología tiene que ser el complemento de una buena historia".

Katharina afirma que eso es lo maravilloso de 2001: Odisea del espacio, que fue antes al CGI: todo fue con modelos, pintura, pegamento. Todo era real e incluso si lo miras ahora, es sorprendente, afirmó.



A estas nuevas generaciones que hacen uso de las nuevas herramientas tecnológicas, Katharina Kubrick les aconseja, ante todo, honestidad, trabajo duro y no tomar atajos, puesto que "no hay un camino fácil para hacer buen arte".

El método que su padre siguió para hacer buen arte fue la autocrítica, pues constantemente se autorevisaba y enfatizó que la edición era la parte favorita de Kubrick cuando filmaba una película; "era sólo él y la cinta en la sala de edición y era ahí donde él realmente podía plasmar su visión, realmente era un proceso muy solitario" porque no dejaba que nadie más hiciera esa tarea.

Sobre la exposición que reúne más de 900 objetos personales de su padre y que ahora llegan a la Cineteca Nacional, dijo que está pensada para todos los públicos: aquellos que son fans y conocedores de su trabajo, para quienes no han oído hablar de Stanley Kubrick y que les puede ayudar a entrar en su universo fílmico y para los que sólo tienen curiosidad y les ayude a pasar un rato interesante viendo los métodos de investigación que empleaba para cada una de sus cintas.

A 17 años de su partida, Katharina admite que aún extraña a su padre, que quisiera ser capaz de levantar el teléfono para hablar con él y contarle ‘adivina qué’. "Es sólo que extraño a mi padre como tú extrañarías al tuyo".